viernes, 4 de septiembre de 2015

Handicap


"Lo apasionante del golf es que juegas contra ti mismo", me recordaba un amigo, diciendo lo que yo habré repetido mil veces. Pero esta mañana he pensado que eso mismo es lo apasionante del malhumor, que compites contra ti mismo, y contra nadie más. He tenido dos golpes buenos este desayuno. Leonor, a pesar de las horas, se ha sonreído. Quizá puede bajar de handicap.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Mala noche (y divertida)


Tiempos crudos cuando lo mejor del día es la noche. Pero ésta ha resultado, al final, graciosa. No me despertaban mis niños, sino mis inquietudes. El comienzo del curso es de una intensidad considerable para el equipo de dirección de un instituto grande. Como me sé la teoría de que los sueños son las imágenes que ponemos a un sentimiento, que es lo verdadero del sueño, cada vez que me despertaba me reía viendo las imágenes que mi subconsciente escogía para ilustrar mi nerviosismo. No tenían nada que ver con el instituto. Empecé por lo frívolo y soñaba que ayudaba a unos a ligar, aunque yo estaba por la virginidad hasta el matrimonio. Me despertaron mis problemas de conciencia y la sensación de ridículo. Más tarde me desperté por complejísimos problemas de contabilidad, donde las cifras se estiraban y contraían a capricho. Y la última vez tuve un sueño teológico, en el que el diablo bailaba por bulerías y hacía que los componentes del cuadro flamenco se diesen golpes contra las paredes y tocasen las palmas con las frentes contra el suelo. Al despertarme, me descubrí bastante seguro de mi teología: no había tenido mucho miedo del diablo, pues basta con no tocarle las palmas, me dije. Peor lo pasé con los que ligaban del principio.


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Un poema de Sara A. Palicio



POEMA DE SOFÍA SURCANDO LOS AÑOS

Y siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí 
pensando en ti como ahora pienso. 
 ---------Jose Agustín Goytisolo


A través del tiempo me esperas, 
Sofía, 
cuando todo lo que tienes por cuerpo 
es ese nombre que tantas veces oirás 
de tantas bocas y yo pienso en ti 
y en lo que aún no somos 
capaces de imaginarnos porque estás 
surcando los años. Pero es preciso 
que sepas que escribimos la historia 
del tiempo que viviste sin saberlo 
para que seas la primera 
en llegar antes a su propio mundo. 
Aquí casi todas las mañanas amanece 
-aprenderás pronto a encontrar lo cotidiano- 
y debajo de los años se dejan ver algunos días. 
La luz va creando poco a poco las cosas 
para después deshacerlas. Mientras, 
del balanceo de las horas nace el tiempo. 
Fuera de tus ojos el mundo se multiplica: 
muchos infinitos hacen un universo. 
O algo así me han contado. 
Nunca se puede ser más pequeño 
que cuando aún no se ha nacido. 
Son cosas que sabemos con el tiempo. 
Olvidaba decirte que la vida 
a partir de ahora dispone: 
nunca podrás ser más pequeña que en este poema.

 Las costumbres vacías (Trabe, 2015)

martes, 1 de septiembre de 2015

lunes, 31 de agosto de 2015

El faro escondido


A las cinco de la mañana nos despierta Carmen. Esta vez me toca bajar a mí. No quiere nada, nada más que un cuento. Yo muerto de sueño le doy a elegir, como siempre, entre poema, narración clásica o recuerdo de mi infancia. Escoge recuerdo. Busco uno rápido y nocturno.

Desde la terraza del dormitorio de mis padres se veía el mar y el faro de Cádiz, con su ritmo de luz. Me recuerdo con mi padre, mirándolo. Ambos sin la parte de arriba del pijama y sintiendo la brisa. Mi padre me explicaba los vientos de la noche, del mar a tierra al principio, de tierra a mar en la madrugada. 

Pero crecieron los pinos. Ahora no se ve, desde la terraza, más que bosque verde. A mí no me importa, porque saber que detrás está el faro es otra luz. Si cierro los ojos, puedo verla. ¿Puedes verla, Carmen? Pero se ha quedado dormida. ¿Podré enseñársela a mis hijos, esa luz escondida?


domingo, 30 de agosto de 2015

Una tristeza bastante deliciosa

MARSELLA (Lluvia de verano) 


 Llueve sobre Malmousque, 
sobre el Castillo d’If, sobre las islas, 
entre las casas y en los acantilados, 
y en los trajes de baño 
que debieran secarse en el balcón 
cerca de los geranios.   

Llueve sobre Malmousque; 
comenzó antes del alba 
esa crepitación ajena al sol. 

Y es de una tristeza bastante deliciosa, 
con ese olor a mar mojado, 
pensar en lo que debiera haberse 
hecho y ya no se hará. 

Abandonados todos los proyectos, 
en la luz pobre y la prisión del agua 
del cielo, nace una especie de 
libertad interior blandamente deseada. 


[De Louis Brauquier, trad. Marie Christine del Castillo]

Desde que Marie Christine me enseñó este poema, he estado mirando al cielo. Todo agosto esperando la lluvia, y al fin el cielo me ha dado lo que esperaba de él en el momento justo, el último domingo. Qué maravillosa crepitación ajena al sol que nos recuerda que hay una tristeza bastante deliciosa. Justamente hoy, antes de que lloviese, me hablaba en la orilla un amigo de lo que quería haber hecho y ya no hará. Ahora le asombrará verse tan exactamente retratado. Como a mí.

Lo bueno


Lo bueno es lo bueno 
que vuelve la pena. 
Cuando estoy melancólico, no hay nada 
que no me conmueva.

[A Carmen Oteo, en el artículo]