jueves, 21 de septiembre de 2017

Conde Donoratico


Quique se sienta sobre mis rodillas y no puedo resistir la tentación de morderle la oreja. Le hace cosquillas. Le digo: "Umm" y me vengo arriba "tengo que contarte la terrible historia de Ugolino della Gherardesca, conde Donoratico. "Cuenta, cuenta". Le resumo al Dante. Como el malvado obispo Ruggieri degli Ubaldini le encerró en la Torre Mida con sus hijos Gaddo y Uguccione, y sus nietos Nino y Andelmuccio, y más tardé claveteó la puerta y prohibió que les dieran de comer. Quique, como es comilón, se iba angustiando, metiéndose en la historia. Entonces, cuando el hambre ya era insoportable, los niños le dijeron: «Padre: más corto será el duelo si comes de nosotros: Tú que vestiste nuestra carne, desnúdala si quieres», y se ofrecieron a ser devorados. "¿Les comió?", pregunta Quique tocándose la oreja. "No se sabe", le digo, "Dante nos deja con la duda, porque es mucho más terrible que la certeza". 


Un minuto de silencio. Y Quique se levanta de mis rodillas y se va al jardín. Creo que mi primer intento de crear un dantófilo me ha salido por la culata. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Sexos


Me encanta la sutileza de los sexos. Es un detallito, pero gracioso. Me encuentro en una fiesta a dos amigos de la Universidad, un matrimonio, que no veía hacía 25 años. Grandes abrazos y alegrías. Les presento a Leonor, que, naturalmente, les gusta mucho y les sorprende mi buen gusto o, mejor dicho, mi buena suerte. Al acostarnos, se lo digo a Leonor: "Lucía y Rafa te han celebrado mucho. Naturalmente". Al día siguiente, me celebro lo bien que me he casado. Y ella, muy digna, dice: "Sí, sí, como le gustado a tu amigo Rafa...".

Nótese la femenina desaparición de Lucía, que era, lo digo aquí, tan entusiasta (lo menos) como su marido.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Confesor confesado


Hace un rato, en misa. Estaban dos sacerdotes confesando. Tras unas cuantas confesiones, pasan diez largos minutos sin nadie. Entonces uno de ellos se levanta y se quita la estola. Pienso: ya se va. Pero se acerca al otro sacerdote y se confiesa. Quizá yo estoy más sensible porque hablo hoy en el periódico de que la autoridad es del que se somete, y aquí volvía a verlo, aunque no la autoridad suya no le venía de eso, sino sólo la moral, si acaso, o la analógica. 

Con esa imagen me hubiese bastado. Pero el sacerdote penitente vuelve a su confesionario y se vuelve a poner la estola. Enseguida una señora joven se acerca a los confesionarios y de los dos, escoge al confesor confesado.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Cuento hasta tres


Recibo un e-mail y me choca su impertinencia, que no sobrepasa la línea del insulto, pero bueno. Me extraña muchísimo en el que me la envía, aunque me habla de algo que tenemos entre manos y que puede haberle molestado. Al final, al borde mismo de cerrar el correo, pero irme con mi pena a cuestas, veo que había confundido el nombre. Y que era de otro, al que le doy por amortizada la acritud. Cierro el correo feliz.

*

"Qué bien te veo", me dice un amigo. En realidad, es un amigo de mi padre. En verdad, es un amigo heredado de mi padre, un amigo doble, pues. Y no la oigo como una frase de compromiso, un saludo consuetudinario, algo para romper el hielo, a pesar de que estamos en septiembre y no me veo bien. Nuestro amigo tiene párkinson y es normal y es verdad que me ve bien y que lo estoy, muy bien. Le doy mis mejores gracias.

*

Nunca me he tomado muy en serio la necesidad de ver el sol que dicen qeu tienen los septentrionales. Les oigo como quien oye llover. Pero esta mañana, al salir de casa, he vuelto a recordar y a vivir la alegría que me da ver las estrellas. Si viviese en un lugar en que las nubes no me dejasen verlas casi siempre, entonces sí que me quejaría y más que nadie.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Conductismo


Llevo unos días parando muy poco en casa. Leonor me cuenta que los niños no paran de pelearse, lo que me da especial rabia a mí, mucho más que cualquier otra cosa. Acabo de llegar a casa y escucho que Carmen le dice a su hermano: "¡Que está papá!, vamos a hacer como que nos queremos". 

Me emociona.

Y como yo creo en el Padre omnipresente, voy a hacer como que quiero a todos, ea. Y a confiar en el conductismo.


jueves, 7 de septiembre de 2017

La cigarra ahorrativa


Qué bien ahora que no estoy para nada ni para casi nadie con el dichoso horario del IES, pueda tirar de mis ahorros de canto del verano, como un híbrido de hormiga y cigarra. Acaba de salir el último número de la revista Misión con este artículo que escribí en unos meses más tranquilos. Además, si siempre me tengo que coordinar con Leonor a la perfección, estos días, más que nunca. Y qué desgraciada perfección, ay.