viernes, 6 de mayo de 2016

Grabadora


Su tendencia a lo sentencioso, unida a una vocación pedagógica, hace que Enriquito sea una continua fuente de reflexiones. La de hoy del periódico, es una muestra. Ayer, en un rato, varias. Me acompañó a misa y, cuando volví de comulgar, me preguntó si estaba buena la Hostia, de uno a diez. Le dije que sabía como los recortes que les trae mi hermana María de vez en cuando, pero que sabía (yo lo sabía), de uno a diez, infinito. Respuesta: "Sí, infinito porque Jesús es Dios". Un teólogo —creo— lo habría firmado.

A la salida, cambio de tercio por economía. "¿Ganará mucho dinero Manuel [el mendigo]?" Mucho no, le digo, pero, como no tiene trabajo, pues pide. "Su trabajo es ser mendigo", me explica, "y lo hace muy bien".

De la biblioteca pública sólo se pueden sacar dos películas, nos advierte muy serio el encargado. Le damos las gracias, y comprendemos la medida. Pero nos va a dejar llevarnos tres. A la salida, Enrique no comprende cómo nos ha dejado llevarnos tres si sólo eran dos. Le digo (yo también pedagógico) que, cuando uno es educado, le dan muchas cosas. "Si el otro también es muy educado", complementa mi argumentación, dándole el mérito a quien lo tiene, desarmando mi presunción.

"¿Para ti mamá es muy joven, verdad?", me suelta de pronto. "Por supuesto, claro, desde luego, sin duda, ¿por qué?", respondo, sobresaltado. "Porque para mí todos los que son más pequeños que yo me parecen muy chicos y los mayores muy mayores y yo, perfecto; pero Carmen me ve muy pequeño". Me entraron ganas de decirle que yo lo veía perfecto, pero no quise complicarle un razonamiento tan geométrico.

Y dijo otra cosa también muy chula, porque me recuerdo diciéndome: "¡Qué bien, cinco!", pero se me ha olvidado. Así que me he hecho el propósito de pasear con él con una grabadora.




miércoles, 4 de mayo de 2016

Decisión crucial



El médico me ha aconsejado levantar ligeramente la cama por el cabecero. Y me ha dicho que puedo encargar unos tacos de madera, pero que unos libros bajo las patas delanteras valdrán. Llevo tres días paralizado por la trascendencia de la decisión. Podría poner, por respeto al libro, dos tomos malos, y a correr, esto es, y a dormir. Pero por respeto a la literatura no puede ser. Debería poner dos libros fundamentales, como que van a ser mi fundamento ocho horas al día. Una variable en los cimientos de los libros de cabecera. Y hay que contar en el contagio por contacto, en la cercanía, en la ósmosis. ¿Qué dos libros poner, cuáles?


martes, 3 de mayo de 2016

Coplas de (Francisco Díaz Velázquez) nadie


Coplas de nadie (Francisco Díaz Velázquez) es un librito delicioso que, de pronto, esconde coplas que nos han matao. Qué apropiado, pues, que esté publicado por Libros de la herida. Véase:


Tenía las ideas muy claras. 
¡Lástima que tanta luz 
no le dejara ver nada!

*
 ¡Qué trabajoso es hablar 
contigo que siempre tienes 
la escopetita cargá!

*
 Se encerró en su casa. 
Dicen que ese fue 
el viaje más largo 
que hizo Gulliver.

*
 A compás de bulerías 
hasta la pena más grande 
se convierte en alegría.

*
 “¡Qué corta es la vida!” 
Dicen que eso fue 
lo último que oyeron salir de los labios 
de Matusalén.

*
 Demasiada prudencia: 
siempre piensas lo que dices, 
nunca dices lo que piensas.

*
 Canta un pajarito 
dentro del nido 
y se despierta el gato 
que está dormido. 
¡Ay, Señor mío, 
que ya no puede uno 
decir ni pío!

*
 La cebolla se forma 
de muchas capas; 
cuando le quitas todas 
no queda nada. 
Como nosotros: 
bajo tantos disfraces 
no hay ningún rostro.




lunes, 2 de mayo de 2016

Elegancia natural


Primer día de playa del año. Todo bien. Yo leía bajo la sombrilla. Unos muchachos empezaron a jugar al fútbol a mi lado. Gritaban, salpicaban arena —soplaba un poniente largo que me metía los granos en los ojos— y amenazaba pelotazo. No era confortable. Entonces uno de los muchachos dijo, sin que yo hubiese tenido tiempo de quejarme ni de echarle una mirada recriminadora: "Vamos, para arriba para no dar por culo". Y me pareció una frase llena de elegancia natural. Ese muchacho, un poco basto por fuera, tenía un alma finísima. Ya (le) dijo Pla que la forma suprema de la elegancia es la caridad. 


sábado, 30 de abril de 2016

Instinto maternal



Leonor nunca puso pegas a mi acento hablando inglés. Se maravillaba de mi vocabulario y esas cosas. Pero ahora, con los niños delante, me corrige hasta extremos fricativos. A mí, que ya sabía que el acento no es un don que quiso darme el Heaven, no me extraña. Me pasmo ante la fuerza del amor. Del de novios, del de madre.


miércoles, 27 de abril de 2016

Foto



Estaba escribiendo sobre esta foto vertiginosa, cuando nos llegó un mensaje de me hermano Jaime que adjuntaba esta foto de mamá:


Con este comentario al que no tengo nada que añadir: "De esta foto me gusta todo".

Y, de pronto, sentí unos enormes cargos de conciencia. ¿Hemos sido lo suficientemente agradecidos a la fotografía? A la emoción y a la felicidad a raudales que nos ha dado.