sábado, 3 de diciembre de 2016

Ajedrez


Mientras repaso mi artículo, mi hermana María, que viene todas las mañanas al alba para llevar a los niños a la parada del autobús, juega al ajedrez con Quique. Les escucho hablar.

—Te voy a perdonar el caballo, Quique...
—Gracias, tía María. Yo tampoco te voy a comer este peón.
—Qué detalle. Muy agradecida.
—De nada... Pero la próxima, sintiéndolo mucho no te voy a poder perdonar...
—Claro, lo entiendo. No te preocupes.

Más que el juego del ajedrez, ámbito donde se odian dos colores, según Borges, parece un minué. No sé si resultará muy educativo. Yo, por mí, sé decir que cada vez que alguien en la vida me come de golpe y porrazo un alfil me quedo perplejo de su voracidad furiosa y su ordinariez. Se ve que jugaba igual al ajedrez cuando pequeño.



martes, 29 de noviembre de 2016

Arca de Noé


Diluviaba. La lluvia nos mantuvo todo el fin de semana en casa, felizmente. Yo salía a por leña, calándome hasta los tuétanos, y colmaba así mis ansias de aventura y vida campestre. A los niños les gustó jugar al dominó y no se quejaron del encierro, aunque se les notó.

Quique iba refunfuñando por el pasillo de mí: "Sólo le importa el dinero, sólo le importa el dinero". Me lo contó su madre, asombrada. Por no pegarle una torta y darle explicaciones racionales como un moderno pedagogo, yo le había rogado que no saltase por los sofás, que son muy caros, y que las cosas se estropean. Y que no jugase con el balón dentro de casa, que podía romper alguna lámpara. De todo lo cual, dedujo, con cinco años, mi atroz materialismo, que despreciaba, el tío, con un ardor sesentayochista.

Carmen, de mejor humor, dio en reírse de mí y de mis angustias. Sin piedad:



Tan real era mi angustia que hoy le he tenido que solicitar a Cervantes que me escriba la columna, lo que ha hecho, solícito.

El domingo por la noche, todos dormidos, me entró otra angustia. ¿No estaría condenando a Leonor a unos fines de semana de enclaustramiento estanco, que a mí me encantan? Pero el lunes, al alba, cuando nos habíamos levantado para trabajar, como la paloma y el cuervo que Noé soltaba por la ventanilla del arca, ella me dijo: "Qué pereza salir, con lo bien que lo hemos pasado los cuatro juntos todo el fin de semana". Y me compensó la guasa de mis hijos, y todo.



domingo, 27 de noviembre de 2016

P.P.P.

De Demasiada libertad sexual os convertirá en terroristas, que repasé para mi artículo de hoy, entresaco estas ideas:





A mayor descubrimiento interior, corresponde una mayor profundidad y un mayor descubrimiento lingüístico, y viceversa. Veremos la enorme importancia que puede tener la poesía cuando activa el mecanismo mental que conduce de la introspección a la expresión y viceversa. 
*
Dichosos los vanguardistas que aún son tan ingenuos como para creer en esas cosas. 
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¿Por qué ya no escribo [poesía]? Porque he perdido el destinatario. No veo con quién dialogar usando esa sinceridad, cruel incluso, propia de la poesía. […] La poesía exige que haya una sociedad (es decir, un destinatario ideal) capaz de dialogar con el propio poeta. 
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De los comunistas de salón pienso lo mismo que pienso del salón. Mierda. 
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Un individuo que haga algo proponiéndose “mejorar el mundo” es un cretino. En la mayoría de los casos, quienes trabajan públicamente “para mejorar el mundo” acaban en la cárcel por fraude.
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 La mansedumbre y la bondad, para ser tales, han de ser intrépidas (me lo decía mi madre, quizá no con sus palabras, pero sí con su ser).
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¡Hay que hacer semiología de la realidad y no del cine! Pero si la realidad habla, ¿quién habla y con quién habla? 
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La realidad es la única que puede ser, o ser vista, de una forma nueva. Si un director tiene una idea nueva de la realidad, dirá cosas nuevas en sus películas.
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 [Cuando "el hermoso tropel de intelectuales, sociólogos, expertos y periodistas de nobilísimas intenciones" que hablan del fascismo continuamente treinta años después del fin de la segunda guerra mundial] Les digo: dejad de hablarme del mar mientras estamos en la montaña. 
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¿Es un nostálgico el enfermo que sueña con la salud que tenía antes, aunque antes fuese un estúpido y un desgraciado? 
*
Para mí es más fácil escribir que hablar. Te dejo las notas que añado para mañana por la mañana. [Le dijo a quien estaba haciéndole una entrevista. Al día siguiente, apareció asesinado. Pueden considerarse sus últimas palabras.]



sábado, 26 de noviembre de 2016

Novela de amor



Inesperadamente, Carmen ha escrito una novela de amor, lo que me inquieta. Supongo que la culpa es mía por por ponerla a ver Como gustéis, como os conté

La novela es gráfica. "Érase un niño y una niña. Se enamoraron sin saberlo. Estaban en el colegio y eran de Europa" (obsérvese la bandera).





 Por las noches, antes de acostarse, el niño pensaba en la niña.



Reunió valor y la invitó a un plan estupendo. Al vivero:





 Por la noche fueron a la discoteca, que está muy setenteramente dibujada, por cierto. Lo mejor es cómo escribe Carmen "discoteca". Se ve que está condicionada por su padre.




 Tras el baile les entró hambre, y fueron a cenar a un restaurante.
 Tras tanto tiempo, ya no serían tan niños, porque él le pidió que se casarán y ella dijo "Sí".



La novela tiene su colofón, que es lo que prefiero (mejor que tanto amor) con su defensa de la relectura.


"Si os ha gustado, volver a leerlo".


viernes, 25 de noviembre de 2016

Precioso error

En mi antología sobre la poesía del padre, de inminente publicación, rehuí en la medida de lo posible la consulta con los autores, porque algunos, si te descuidas, te escogen los poemas que has de incluir y te vetan otros que te gustan mucho. Es un sacrificio, porque implica renunciar a una información de primera mano y de enorme interés. Para complicarlo todo, esa información, a veces, será veraz, pero dolorosa. Éste es el poema que yo había escogido de Jacobo Cortines:




A tiempo me entero de que el poema no está escrito, en realidad, a la muerte de un padre, sino a la de un amigo. Me confundió la belleza del texto, las iniciales de la dedicatoria, la serenidad elegíaca, el mundo rural...

Sabiéndolo, ya no me queda más remedio que quitar el poema, ay, pero no deja de haber sido un error precioso que plantea dos problemas, uno general y otro personal. El mío es si tengo menos atento el oído para la amistad que para la familia, me pregunto, escamado. ¿Por qué consideré que era, necesariamente, un poema filial? Aunque quizá me sirva como excusa, como sugiere Jacob Iglesias, que, al estar haciendo una antología sobre el tema, me haya pasado dos años viendo padres en todas las elegías. El problema general y metapoético es más enjundioso: ¿hasta qué punto hubiese sido legítima, basándose en el texto, esa lectura equivocada?

Por suerte, el nuevo poema de Cortines, que sustituirá a éste, también es estupendo.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Qué gran noticia


La historia parece imaginada por el  hijo de John Shakespeare. ¡Qué gran tipo tuvo que ser el padre de Hamlet, digo, de Shakespeare! John, por culpa de su cargo, era el encargado de cargarse las imágenes sagradas, según prescripción real, pero él las escondió cuidadosamente, como hace su hijo en las obras, ni más y menos.  Y cuatrocientos cincuenta años han aguantado ahí debajo, esperándonos, sin perder el color ni la sonrisa. Qué maravilla. A disfrutarlas.









miércoles, 23 de noviembre de 2016

Los nuevos aristócratas



Es el segundo libro que leo de Michel de Saint Pierre, y no será el último. Igual que Los nuevos curas, Los nuevos aristócratas no es una novela perfecta. A veces, por falta de talento del autor, que lo tiene otras veces; y también porque esa manera de dejar las cosas en el aire es, para él, la forma de dejarlas en manos de Dios. Él tiene la última palabra y, por eso, se le entregan los finales de los libros, que ni se escriben. La otra novela era muy aconsejable para los sacerdotes, y esta lo es, extraordinariamente, para los profesores. Vean:

... porque enseñaba algo más que literatura: admiración.
*
El padre Maubrun formuló in mentis el voto de no aceptar jamás el cargo de Jefe de Estudios en ninguno de los colegios de la compañía.
 
Vivimos en una época de relajamiento y una educación autoritaria encierra, al menos, el mérito de ser original.
*
Son siempre almas lo que se encuentra entre las cuatro paredes de una clase.
*
Padre Charmot: “Ofrecerse a los superiores de los colegios era una tradición de honor similar a la de ofrecerse misionera en las Indias”.
 
Nadie es digno de enseñar.
 
El Jefe de Estudios continuó abriendo el correo: cartas de padres de alumnos, certificados médicos, demandas de profesores, boletines de notas, papeles diversos. Suspiró.
 
... existe una alocada abundancia de asignaturas...
 
El destino, que es justo, quiere a veces que un niño sienta hacia su  madre un afecto maternal.
 
[el jefe de Estudios riñe al joven protagonista y le indica] Y sus notas en Psicología no cambiarán nada. Al contrario. […] Sobresaliente en Psicología no es un título de gloria. Es una responsabilidad.
 
El profesor Padre Felipe de Maubrun: “Hay algo que no soportaré nunca: que habléis del aburrimiento con la convicción de que existe”. […] Estimo, por encima de todo, el valor. La suprema virtud de los héroes, los mártires y los profesores.
 
La educación es un oficio que deja mucho al azar.
 
[Al mismo joven] —Cree usted que se puede reemplazar impunemente la cultura y la energía por la insolencia.
 
Te voy a decir lo que no tolero: los mea culpa de los burgues de hoy […] su aplanamiento ante el famoso “sentido único” de la historia, que es un buen camelo (todo el mundo tiene derecho a poder escribir la historia); y esa vergüenza que no llega a ser un remordimiento […] esa cobardía suicida, amigo mío, ese temor pavoroso que atrae invenciblemente a la metralleta y al cuchillo...
 
[profesor] uno se encuentra así, como San Cristóbal, temblando bajo el peso de un niño.