domingo, 24 de junio de 2012

No ser invitado

Leonor está cambiando a Enrique y Carmen y yo, desde el salón, no sabemos si llora o se ríe. Estamos de acuerdo en que preferimos que se esté riendo, pero no tenemos seguridad. Yo quisiera que de este artículo tuviesen ustedes la seguridad de que me estoy riendo, que es lo que hago, pero quién sabe lo que pensarán ustedes. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso artículo. Es difícil no estar de acuerdo; y más, expresar esa alegría o indiferencia por no ser invitados, pues pensamos, acaso, que si lo manifestamos van a pensar los demás en la fábula de la zorra y las uvas.
Jilguero

Dal dijo...

Al final no vamos a dar la fiesta prevista para el 7 de julio. Si no, ya os habríamos invitado...

Ignacio Trujillo dijo...

Anda que en los convites de boda de ahora, habría que decir como los indignados: ¡Manos arriba esto es una boda! con el número de cuenta apuntandote desde la "invitación".

Enrique García-Máiquez dijo...

Ya se ve, querido Dal, que eres uno de los viejos amigos inmunes. Dios te lo pague.