sábado, 8 de septiembre de 2012

Encuentros

Hay un puñado de autores a los que me encanta encontrarme por casualidad citados en los libros y los artículos de otros. Es verlos, y me da un vuelco el corazón. Como encontrarse a un amigo íntimo en la cena de unos conocidos; aunque es más raro, porque no son mis autores de cabecera (Joseph Joubert, Nicolás Gómez Dávila, G. K. Chesterton, Mario Quintana, René Girard, Josep Pla...) con los que me pasa, sino sólo con algunos. Quizá sea con aquellos más inabarcables o cuyas obras, por un motivo u otro, se me escapan. Intentemos otra comparación: es como encontrarse en la cena de unos conocidos con un amigo íntimo, al que uno tiene pocas oportunidades de ver lo que quisiera. Tal vez haya otro autor que reconoceré cuando me lo encuentre, pero a bote pronto, son: Kierkegaard, Tomás de Aquino, Heráclito de Éfeso, Flannery O'Connor, Cristóbal Serra, el Talmud y Simone Weil. 

2 comentarios:

Angel Ruiz dijo...

Leí lo que escribió Eduardo Jordá sobre Cristóbal Serra ayer y sí, debía de ser una persona interesantísima, aunque me quedó la duda de si por su personalidad original o por ser realmente valioso como escritor.
Yo solo conocía la antología que hizo de los Diarios de Bloy, que a mí me pareció que estaba hecha de tal modo que se destacaba Bloy en cuanto raro, no en cuanto valioso.

Enrique García-Máiquez dijo...

Pasa eso con el artículo de Jordá, que no cala hondo, aunque reconozco que yo lo hubiese hecho mucho peor, eh. Serra me parece insondable, muy desconcertante, "místico a trechos", como lo llama Larrea, pero tiene iluminaciones asombrosas. "Como la poesía, el cristianismo del Cristo revoltoso de los evangelios no tolera medianías" o "Cioran diría que Dios no lee, pero nosotros creemos que es el único que realmente lee" o "La poesía puede ofrecerse líquida en verso y sólida en aforismo" o incluso de Breton: "Tuvo muy tieso el cuello. Te tienta a proceder a la decapitación". Eso sí que no tuvo Serra nunca, tieso el cuello.