jueves, 29 de mayo de 2014

Hacaranda y otros jitos


Grave malentendido. Las pilas de volúmenes de ayer no fueron puestas ni mucho menos para presumir, sino por lamentarme. Dentro de unos meses, más altas, tendrán más o menos los mismos libros, aunque más abajo. De Tántalo es la pena. 

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Pena muy compensada con diversas alegrías, como es natural.
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Enseño a los niños los nombres de los árboles. "¿Cuál es ése morado de ahí, Carmen?"




"¡Hacaranda!", exclama ella extasiada de belleza morada. 

Me asombra que, con sus cuatro años recién cumplidos, corrija el lenguaje y vea haches aspiradas que instantáneamente desaspira, aspirando a la mayor corrección. Aunque, que suponga que soy yo -el que le ha dicho "jacaranda" una jartá de veces- quien necesita sus sutiles correcciones de pronunciación, me amosca.
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Ayer se presentó en la sede del Consejo Regulador del Jerez el libro de Carmen Oteo Las lágrimas del vino.  




El acto tuvo el run-run de las grandes tardes de toros, con lleno hasta la bandera, y pellizcos íntimos de emoción. Suspiré de alivio al ver que en las botas que conmemoran a las familias del jerez estaba la de Blázquez, que nunca vi tan alta, atestiguando el guiño conyugal de mi texto de la contracubierta. 
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A Leonor, en cambio, le emocionó lo pegadita que estaba a la bota de González, como un guiño del destino. La bodega de donde viene junto hacia a la que va... a trabajar todas las mañanas. Y el vino de jerez, siempre. 
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"Herez", corregiría Carmen. 
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Parrilla (vía) hizo esta foto en la que salgo como me gusta. De espaldas, a lo lejos y con Leonor. En primera fila, Pilar Pardo y  el fotógrafo José Tamayo. 



Lo mío, obviamente, no es humildad, sino todo lo contrario, como saltaría a la vista en un primer plano. 
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A pesar de tanta charla con unos y con otros, no encontré a nadie a quien soltarle mi descubrimiento. Antes de escribir mi artículo de ayer, había leído el análisis de Montse Doval, pero no me cupo. A medida que van pasando los días, lo veo más enjundioso. La enseñanza (y la esperanza) es que El Tuerka debe su éxito electoral, sobre todo, a su trabajo intelectual, de análisis, académico, tesis doctorales incluidas. Está muy guay el perroflautismo, pero, ay, compañeros y compañeras, con estudios y capacidad de síntesis, aunque sea camuflada y revirada. Del mismo modo, qué inútiles la corbata y la seriedad ignorante. 

Por ahí, si se piensa, albricias. 
Y hoy es el cumpleaños de Chesterton. 

Y el aniversario del bautizo de Carmen, la henial jerborista. 

Y reluce más que el sol. 
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Mientras tanto en mi instituto estamos de evaluaciones. 


1 comentario:

Ununcuadio Dolores dijo...

A mí entender el lamento puede convertirse en una forma de presumir. Sinceramente prefiero "ver el vaso medio lleno" y por eso me quedé con el título de deseos despeinados. Como dicen en la peli de Narnia: "Es tal como lo habíamos soñado". Podríamos asumir que no solo tendremos una medida de juicio, sino una medida de sueños, y dará mucha rabia haberse quedado a medio gas xD