jueves, 22 de mayo de 2014

Y dale con / a / la piñata


 Ayer ya me avisaban a primera hora de la mañana del simbolismo religioso de la piñata. Y me dejaban un dato clave: se celebraban el Domingo de Piñata, que es el que sigue al Miércoles de Ceniza. A partir de ahora me propongo escribir cada Domingo de Piñata un artículo, como hago cada día de cenizas. Esta entrada no es más que un adelanto, por el alborozo de la noticia. Al fin y al cabo, como decía Gómez Dávila en verdad nunca suficientemente subrayada: "Los ritos preservan, los sermones minan la fe".

Enseguida me empezaron a encajar todas las piezas. La piñata, que se cuelga en lo alto como la serpiente en el desierto, es un signo cristológico. El destrozo con el palo no deja de ser una imagen de la Pasión bastante transparente, todos mirando como la traspasan. El tumulto, tiene claros ecos girardianos, como dionisíacos los tiene el desgarramiento de la piñata. El ansia por las chucherías es el deseo de que la sangre caiga sobre nosotros y nuestros descendientes. El pañuelo nos deja ver el "no saben lo que hacen". La festiva explosión de regalos que caen del cielo, la gracia, la gracia al fin. Y la lucha de los niños allá abajo, que tanto hemos confundido con la rebatiña neoliberal, qué torpes y evidentes somos, es una muestra de que el Reino de Dios se conquista con violencia. 

Con mi teoría ya completamente hecha, me he enterado por Wikipedia de la explicación histórica, que no es talmente la mía, pero vale. Aquí, en el minuto 35, la desgranan con hermoso acento. Y aquí la han hecho estupendamente una idea comercial. Y está todo muy bien, empezando por Marco Polo, desde luego, aunque yo ya de mi interpretación cuaresmal no me bajo. 


4 comentarios:

Ignacio Trujillo dijo...

¡Asombroso!¡Quien lo diría!

Anónimo dijo...

Me sumo al comentario 1.
El símbolo tiene la propiedad de admitir muchas interpretaciones.
Jilguero.

Anónimo dijo...

¿No podría simbolizar el ansia de chuches, el deseo de recibir la gracia?
Jilguero.

Enrique García-Máiquez dijo...

Ay, mira que lo tenía pensado y visto, y se me olvidó decirlo. Gracias. Corro arriba a ponerlo.