domingo, 19 de noviembre de 2017

La tarea de Enrique



El día menos pensado me llama al orden el profesor de Enrique. Hemos apuntado "El dinosaurio" de Augusto Monterroso y le hemos dado 20 minutos en su ficha semanal de lectura. En realidad, no hemos mentido en exceso, porque sí leímos juntos casi media hora de una antología de microrrelatos y el dinosaurio todavía estaba allí, incomprensiblemente para Enrique y para mí. Pero no nos hemos resistido al guiño. Ya sabéis: "Cuando se quiere ser ingenioso, resulta que se miente un poco".

Yo espero que el profesor advierta la guasa. Me interesa, sobre todo, para que no envíe al niño al psicólogo cuando vea las frases que ha inventado con cada dibujo de los de la derecha en otra página de la tarea: 




viernes, 17 de noviembre de 2017

Aspa se aclimata


Todavía no he presentado en Rayos y truenos a Aspita, nuestra nueva protagonista, una perrita teckel de nombre Aspa, y de apellido De Borgoña, Aspa de Borgoña.



Ha venido de Madrid y venía muy urbanita. El jardín le daba repelús, pero se le ha pasado. Hoy los niños se han empeñado en llevarla a su clase de tenis, y allí hemos ido. Mientras ellos daban la clase, yo me he ido a tomar un café con la perrita. Generalmente uno aprovecha ese momento para leer, pero ha sido un desastre.

La gente me paraba para saludar a Aspa. Aspa se paraba porque todavía es muy pequeñita para andar demasiado. Cuando he llegado al bar, a la camarera le ha faltado sentarse conmigo de lo que le ha gustado la perra. Y me he tenido que quedar en la terraza, tomando el fresco. No estaba siendo la mejor tarde de lectura.

En esto han roto el aire los rasgueos de una guitarra y a lo lejos, con voces de arguandiente, han sonado los versos de un fandango. Se conoce que algún almuerzo estaba terminando tarde y bien. Aspa escuchaba aprobatoria, atenta, sin perder una nota, y yo le echo un mes más como máximo para ser una andaluza perfecta.




Del chat familiar


Esto del chat familiar:



jueves, 16 de noviembre de 2017

La madre de Dalila


Yo me pelaría ya mismo. Por una estrategia conyugal, no voy nunca motu proprio, sino que dejo que Leonor me lo ordene, como todo. "Ya te toca pelarte" y yo voy de inmediato (puedo llevar cinco o siete días sufriendo en silencio, deseándolo) y quedo, además, como un marido sumiso y eficiente. Pero tanto maquiavelismo ha tenido su castigo.

Mi suegra está pasando unos días en casa. Leonor me ha dicho: "Ya te toca pelarte" y mi suegra, encantadora, ha intervenido: "Yo te veo estupendo, te queda fenomenal la melenita, me encanta". Leonor, también sumisa con lo suyo y encantada por el piropo, ha dicho: "Bueno, ya ves, no te peles". Y ahora voy con mi melenita al viento Dios sabe hasta cuándo. 

Si Sansón hubiese tenido suegra, otro gallo les hubiera cantado a los filisteos.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Seis de Salvago


De Hablando solo por la calle, el libro de aforismos de Javier Salvago:

El éxito —como la felicidad, según Séneca— es no necesitarlo. 
* 
Un aforismo 
distribuido 
caprichosa 
-mente 
en renglones 
cortados 
no 
es 
un 
poema. 
* 
Nadie es inocente, aunque se demuestre lo contrario. 
* 
La función más sutil del vestido es hacer más interesante lo que tapa. 
* 
Poesía, la justa. Literatura, la mínima. 
* 
Para la eternidad, todo es presente.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Es topa


Invito a mis hijos a aprenderse de memoria a Antonio Machado:

Se miente más de la cuenta 
por falta de fantasía: 
también la verdad se inventa.

Quique recuerda mejor otros versos que, por lo visto, les enseñé yo alguna vez:


El hombre es fuego, 
la mujer, estopa, 
viene el diablo 
y sopla.

Misterios del subconsciente, a los niños les interesan mucho más estos versos que los de Machado. Carmen dice: "Uhhh, yo soy fuego". Quique la corrige: "El fuego soy yo, tú estopa". Carmen pregunta: "Y eso, ¿qué es?" Su hermano, cargado de razón, le explica: "Es topa, la mujer del topo".

Yo veo que hay un añadido estético muy valioso al hecho de aprenderse unos versos sin saberse su significado. Por el puro gusto estético del ritmo y de la rima. El viejo refrán, al que siempre le vi mucha chispa, me ha incendiado para siempre.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Muchos amigos


Ayer fui a la convivencia del colegio de mi hijo. No pude escaquearme por la razón que expliqué ayer. Una vez allí, lo pasé estupendamente, aunque quejándome, claro.

Un amigo me afeó "lo poco que me gusta alternar", cuestión puntual en la que él y yo, dijo, no somos iguales. Era un elogio inconsciente maravilloso, porque mi amigo goza de una gran autoestima. Yo, en legítima defensa, pensé que "alternar" es una palabra feísima que es normal que no guste mucho, aunque "alternar" con él me encante.

Entré en la misa con el yo pecador de la misantropía en la boca. Y la abrí la boca asombrado del sentido del humor de la Providencia. En la primera lectura, San Pablo nos contaba, justamente, la de amigos que tenía y lo mucho que alternó:

Saludos a Prisca y Aquila, colaboradores míos en la obra de Cristo Jesús; por salvar mi vida expusieron su cabeza, y no soy yo sólo quien les está agradecido, también todas las Iglesias del mundo pagano. Saludad a la Iglesia que reúne en su casa. Saludos a mi querido Epéneto, el primero convertido de Cristo en Asia. Saludos a María, que ha trabajado muchos por vosotros. Saludos a Andrónico y Junia, mis parientes y compañeros de prisión, ilustres entre los apóstoles, que llegaron a Cristo antes que yo. Saludos a Ampliato, mi amigo en el Señor. Saludos a Urbano, colaborador mío en la obra de Cristo y a mi querido Estaquis. Saludaos unos a otros con el beso santo. Todas las iglesias de Cristo os saludan. Yo, Tercio, que escribo la carta, os mando un saludo cristiano. Os saluda Gayo, que me hospeda, y toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y nuestro hermano Cuarto.
Digo yo que pocos habrá habido en la historia que hayan leído esta epístola de San Pablo con la emoción con que la oí yo.

En el Evangelio, Jesús tampoco le hacía asco ninguno a la "alternancia" más alternativa: "Ganaos amigos con el dinero injusto". ¡Incluso!

La homilía cogió el tema, como si el cura nos hubiese oído y se pusiese radicalmente de parte de mi amigo. Cómo sería que incluso mi hijo Enrique, normalmente distraído, me miró y me dijo, como disculpándose: "Yo tengo muchos amigos".

Y yo, ya totalmente convencido, le dije un "Amén", aunque sonó: "Muy bien".


sábado, 11 de noviembre de 2017

Hijos


A veces lamento tener sólo dos hijos, y en parejita, encima, para que todos los progres del mundo me den, con muy buena intención, su más hirientes enhorabuenas. Pero la Providencia es sabia, porque con más hijos me estallaría el corazón. Con dos ya voy tambaleándome.

Primero, el "Autorretrato autorretratada" de mi escheriana Carmen. Hace una "mise en abyme" que me abisma, sin decir nada del desorden, tan paterno de la paleta y los pinceles tras la obra terminada.

Segundo, Enrique tiene hoy convivencia en el colegio y los padres lo tenemos que llevar. Le digo: "Hijo mío, no tengo ningunas ganas ni tiempo, ¿por qué no nos la fumamos?" No me dice: "Porque tengo que ir" o "Porque me divierte mucho", que son argumentos, el positivista y el hedónico, que yo rechazaría de un manotazo. Me dice: "Papá, he dado mi palabra". 

No hay más que hablar, naturalmente. Nos vamos.




Educación diferenciada


Mis hijos me comentan entusiasmados el descubrimiento de que el mismo objeto se llame "calzoncillo" si es para él y "braguita" si es para ella. Es la apoteosis de la diferenciación. Me preguntan cuándo se convierte un calzoncillo en braguita, cuando él se lo da a ella, cuando ella lo coge, cuando ella se lo pone...

"Hay unas diferencias mínimas de diseño", sugiero. "Sí, pero son sólo para que Ruslana sepa en qué armario guardarlos". 


viernes, 10 de noviembre de 2017

Comunista


Ahora algunos celebran el comunismo sin bochorno, y debería ser delito o ser lo mismo que sea reírle las gracias a Hitler. Juan Pablo Arenas se pasma en Twitter, con razón, de que "comunista" no sea todavía un insulto horrible, peor que "hijo de puta", que es un insulto sobrevalorado y estereotipado.

En esto mi padre ha sido un ejemplo. En los años ochenta, tuvo un percance en un ceda al paso con un señor muy conocido de Jerez. Y éste, que no había reconocido a mi padre, bajó la ventanilla de su todo terreno y le gritó a mi padre lo peor: "¡Comunista!". Ese señor sabía insultar, desde luego. Mi padre montó en cólera. Y se abalanzó contra el ofensor, que aceleró su coche a toda prisa y puso pies en polvorosa. Mi padre lo persiguió un montón de rato a toda velocidad por el pueblo dispuesto a vengar su honor. El otro no quería ir a su casa para que su perseguidor no lo tuviese localizado. Se pasaron un montón de tiempo dando volantazos y quemando caucho.

Me parece que ambos se portaron muy bien. El famoso ganadero usando "comunista" como el insulto que es; mi padre dispuesto a hacerle tragar tamaña ofensa.


jueves, 9 de noviembre de 2017

Otras vidas


Estoy haciendo un curso de formación para el profesorado en otro instituto. Y mientras camino por sus pasillos, al entrar o yendo al bar o al baño o al salir, me invade un sentimiento que conozco bien de otras ocasiones parecidas. La sensación de que podría ser profesor de ese centro y no del mío y que mi vida sería diferente. Toco con la punta de mis dedos otra existencia.

Y, de pronto, suelto una sonrisa que me destensa el pecho. Curiosamente no me asalta el mismo vértigo cuando me cruzo con otra mujer que no es la mía, incluso aunque fuese amiga mía de solteros y esas cosas. Mi subconsciente no bromea con la conyugalidad. Ni tampoco con mi pueblo. Ni con mis humildes literaturas. Posibles destinos distintos, en mi caso, apenas un cambio de centro de secundaria.

No me dirán que no es curioso.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Quita tus limpias manos de mi Bloy



Escribí un artículo apresurado, como todo lo mío en este primer trimestre, sobre Bloy. Surgió un comentarista. Me afeaba haber citado mal al maestro y, agobiado por eso, obvié que me llamaba directamente "antibloy". Decía:

La frase de Bloy sobre las últimas noticias dice "leo el Apocalipsis", no a San Pablo. Bloy merece más que esto, pero el antibloy no se lo va a dar, está claro.

Me pudo el pavor instantáneo de pensar que había citado mal, que podía ser, conociéndome. Me pareció horrible por mi parte. Busqué y encontré que la frase, recogida en su diario de 1906:


Se lo dije al comentarista, con la alegría de no haberme equivocado en lo que yo más quería, y resaltando, para sacar algo positivo, que es mucho más hondo Bloy cuando dice que las últimas noticias están en San Pablo. En el Apocalipsis (que también lo dice en otro lugar) tiene un poco de juego de palabras demasiado evidente.

El comentarista volvió a la carga literalmente. En vez de reconocer que se había pasado corrigiéndome en público una cita bien hecha, arremetió de nuevo afeándome que Bloy es indigerible por mí, columnistanacionalcatólico. 
Sea. También me equivoco si lamento que Bloy merece más. Merece exactamente algo así, la prueba de que es indigerible por la enzima moralizante del columnistacatólicoespañol.
 Podía haberme afeado, si quería, que mi memoria fallase al recoger "las últimas noticias", que pensé equivocadamente que se referían sólo al Apocalipsis. Pero se revolvió sin pedir perdón y contra mí. Como gritándome: "Quita tus limpias manos de mi Bloy".

Lo curioso es que probablemente tenga razón en lo de mis limpias manos burguesas. Ya he comentado a veces que mi admiración por Bloy no está exenta de rechazo a sus excesos, que es el equivalente al desprecio del comentarista, supongo, por mis limitaciones. En otras circunstancias, con otro modo, le habría dado con gusto y con humildad su razón que tiene a su "antibloy" y a sus enzimas indigerientes. De no haber quedado desconcertado por la saña, incluso le habría dado una vuelta moralizantenacionalcatólicocolumnista (¡que habría vuelto a darle la razón a él!) y habría loado las muchas moradas que tiene la Iglesia, donde cabemos todos, Bloy y el antibloy. 


lunes, 6 de noviembre de 2017

domingo, 5 de noviembre de 2017

Un verso


Carmen me ha contado un ejercicio que le han puesto en el cole y estoy que no quepo en mí de gozo. Así que ustedes perdonarán si desbordo. Le pidieron que terminase el siguiente poema:

Son faroles del cielo, 
las estrellas que vemos 
nos regalan su luz 
___________________

El verso de Carmen fue:


y a la noche nos dan un beso.

Pega un salto de calidad, me parece. Es una imagen menos obvia y con una carga sentimental más poderosa. Con movimiento, además, pues las estrellas bajan. Por último, con su elipsis: pues la niña se duerme y las estrellas la velan. Hace muy bien de verso final y, aunque no guarda la métrica heptasílaba, se alarga al eneasílabo, que es de la misma familia rítmica. 

Hablando de "la misma familia", no sé si mi orgullo no es demasiado vanidoso.


viernes, 3 de noviembre de 2017

Donde le importa


HUMO DE LEÑA 

 Este primer llegarse 
del humo de la leña 
--con la flor aterida 
del invierno ya dentro-- 
qué bien traído está, 
donde le importa al alma. 


Jiménez Lozano


martes, 31 de octubre de 2017

Notas y flechas


Cometí el error de explicarles a los niños a cuánto les pagaría el sobresaliente, a qué el notable, a nada el bien, y cuánto me deberían ellos a mí por un aprobado, más por un suspenso y muchísimo más por un suspenso con mala actitud. Les encantó la contabilidad.

Ahora Quique ha traído unas notas estupendas, pero que suman poco, digamos, aunque estamos muy orgullosos. Pregunta por su salario y le digo que no hay saldo, pero que tiene que estar contento porque las notas son como flechas y las acaba de disparar y van a ir hacia arriba, hacia arriba.

Se nota que he estado releyendo a Julio Martínez Mesanza.

Pero parece que el que lo ha leído es el él, porque me objeta: “Pero las flechas luego se caen”.



No se me ocurre más que tirar de mística: “No, si dan en el blanco y allí se clavan, vibrantes. La flecha de nuestra vida tiene que dar en todo el centro del sol, para que no caiga nunca”. Se va, satisfecho, y yo me quedo más convencido que nunca de que sólo la santidad nos salva, incluso de nuestras metáforas de autoayuda.






sábado, 28 de octubre de 2017

Nuevo género literario


A los congresos anuales de la Fundación Caballero Bonald vienen siempre los mismos ponentes, viejos amigos de la casa. Con algunos novedosos invitados según los temas, por supuesto, pero el grueso son los perennes, apoyados por otros, cíclicos. Eso tiene sus ventajas, porque hace dos o tres años, José María Merino recomendó vivamente la lectura de Calila y Dimna, que me compré de inmediato, y este año la ha vuelto a recomendar y ya  tenía el libro, sin leer, ay, esperándome en casa. 

Había venido más veces Fernando Valls, pero , no sé si por la edad que va cumpliendo o porque se hablaba de la narrativa corta y ése es, por lo visto, su dominio, esta vez ha estado un tanto tiránico, irrumpiendo en las mesas redondas y cambiando, incluso, el tema de su conferencia para aclarar errores que habían perpetrado los ponentes anteriores y para que nosotros no podíamos llevarnos puestos.

Advirtió que es un error garrafal confundir el cuento breve con el microrrelato, no digamos  con el chiste, que es algo que ya no tiene ninguna gracia. Calificar a la narrativa breve por lo breve (así más o menos lo dijo, con ese oxímoron de libro) es fatal. El microrrelato jamás lo es por micro, sino por su concisión y precisión. No sé qué pensará un novelista de que la precisión le sea un territorio vedado, pero, por lo visto, es la clave del microrrelato, que ya, si acaso, implica la brevedad por causalidad. Y, por supuesto, tiene unas peculiaridades estructurales que serían muy largas de explicar. Andrés Neuman, aunque mezcla en sus libros microrrelatos y relatos, ha zanjado, dijo Valls, con mucha brillantez (Neuman) que son géneros absolutamente distintos.

Quiero puntalizar que Valls dijo cosas muy ilustrativas y que me encantó oírle, eh. Y, además, de su exposición saqué que los cuatro géneros estrictos que conforman la narrativa: el microrrelato, el cuento, la novela corta y la novela, podrían perfectamente convertirse en cinco, si se atendiese a la propuesta que expongo a continuación. De ese modo, yo haría también, a la chita callando, una contribución a crítica literaria y a la preceptiva.

El quinto género sería la trilogía o, si se prefiere, la serie novelística. Por supuesto, la extensión no sería lo decisivo, qué va, sino una consecuencia de su estructura. Consistiría en crear personajes tan bien perfilados que sean capaces de desarrollar argumentos distintos y cerrados, sin perjuicio de una leve evolución que se desarrolle de trama en trama. Esa contradicción entre personajes abiertos y argumentos cerrados daría mucho juego teórico. Si en el microrrelato, la intertextualidad es clave, en la serie la clave es la introintertextualidad, esto es, las referencias a otros libros de la misma serie. Si en el microrrelato el ingenio del lector es fundamental; aquí, en la serie, lo es su memoria sentimental y su conocimiento previo de las entregas anteriores.

Lo escribo en broma, pero lo pienso en serio. Con una buena beca universitaria, en tres años, hacía yo una tesis sobre la cuestión que quedaría de miedo en los congresos literarios del mundo. 


Conyugalia


El matrimonio es un equilibrio maravilloso. Observo que Leonor está más preocupada por Quique, que llora porque no se quiere bañar, que por la cuestión catalana. Me cuesta dar crédito. Luego, en la cena, yo, como un padre decimonónico y severo, tengo poca paciencia y me enfado por cualquier cosa. Empieza uno haciendo dejación de autoridad en los modales en la mesa y se acaba con un DUI. Mi mujer pone la paz sobre la mesa, el diálogo, los plazos y hasta el seny. Me parece muy bien que ella no sufra por España como yo. Y me parece bien, dicho con toda humildad, que yo esté de este humor de perros. Así mis hijos aprenderán que la patria es una cosa muy seria y que una madre es una cosa segura y no hay más que una.



viernes, 27 de octubre de 2017

Mi hermano expone su fortuna


En el estanco de al lado de la farmacia de mi hermano ha caído un premio millonario y en la fotografía de la celebración mi hermano y mi cuñada posaron con nuestro amigo y lotero Diego Terry. 




Se han desatado los rumores de que el afortunado era mi hermano, y ha sido un sinvivir de llamadas y dimes y diretes. Al final, mi hermano ha reconocido que sí, que es el afortunado. Ésta es su carta de confesión, escrita supongo desde el móvil, para instagram, así que ya le disculparéis la ortografía, que se la disculparéis, ya veréis...




NO !!!,NO ME HA TOCADO A MÍ ESE DINERO!!!!... estoy en la foto , pero por qué a mí me tocò la lotería otro año , en el que nací .Me tocó la lotería con la madre que me pario , y mi padre que le acompañó .Y la lotería con mis hermanos , enrique , Maria y jaime .( y la pedrea con mis cuñadas )Lotería con mis suegros y mis cuñados .(y mis sobrinos )Lotería la de mis amigos del colegio , de toda la vida , a los que ya no puedo engañar .Me tocó la lotería cuando mi mujer me dijo que queria ser mi novia , y más tarde mi mujer .Me toca la lotería cuando mis amigos quieren pasar un rato agradable y vienen a mi despacho del bar centro .Me tocó la lotería al descubrir la pesca y el viento propulsor .Me tocò la lotería , como no , con mis hijos , Nico , Luisa y Beatriz , y cada uno con su forma de ser , de estar y de vivir .Me tocó la lotería cuando en granada , allí también jugué, topé con Jp, foco, Mauricio , paco Eladio , y dos repes , Ori y negro .Me tocó la primitiva o lotería cuando francis me invita a pescar a Conil, y cuando nacho se ofrece a venir .... SIEMPRE !! Es incondicional .Me tocò la primitiva al trabajar todos los días en contacto con muchas personas , todas variadas y con sus circunstancias a las que en cierta medida puedo ayudar y si no .... escuchar .En fin , ya sabéis , no me ha tocado el dinero , por qué además eso está "más cerca de ser el problema que la solución " y de los premios de mi vida ya os he hablado algo.

jueves, 26 de octubre de 2017

Delgadina

Ayer en Jerez, Aparicio y Merino nos estaban contando cuentos y transcurría la tarde maravillosamente. Cuando parecía imposible, subimos otro escalón. José María Merino recitó de memoria el romance de Delgadina, en una versión mejor aún.

El romance es maravilloso. Eso se sabe.

Pero había otra emoción: la memoria. Ese suspense de que en cualquier momento el recitador puede quedarse (oh, no, no, por favor) en blanco. Y sobre ese riesgo, otro descubrimiento: la rima. Como las alas permiten volar gracias a su peso. Se veía que sostenían en el aire a la memoria que sostenía al romance, pero a la vez sentíamos su riesgo: cualquier fallo de la memoria quedaría sonoramente denunciado.

La sed de Delgadina era la nuestra por el romance que nos saciaba y nos daba más sed.


miércoles, 25 de octubre de 2017

La periferia


Como me da vergüenza echar la lotería en mi barrio, como reconociendo una avaricia desbordada e injustificada, o una necesidad superflua, suelo irme a la periferia a echar la lotería. Lo hago porque creo que yo haría un millonario la mar de apañado, no por otra cosa, pero, mientras tanto, me parece impúdico, casi pecaminoso, sellar mis boletos a la vista de todos. Lo cual es muy comprensible, pero para mayor castigo no deja de tocar en la administración de mi barrio.





martes, 24 de octubre de 2017

Una nueva lectura


Cada lectura es novísima. No sé por qué nos atrevemos a hablar de relectura. En esta de El rey Lear dos cosas. 

Qué razón tiene la malvada Regan: "Las burlas a menudo resultan profecías". Medio en broma, le puse a Carmen de nombre secreto Cordelia , esperando que resultase la hija perfecta, como es, pero sin imaginar, ay de mí, que me saldría tan poco aduladora de su padre como su shakespereana patrona. Y ha salido clavada.

La segunda cosa es que un detalle anecdótico ha trastocado del todo mi lectura. Resulta que Kent tiene exactamente mi edad:






No es sólo la edad, sino los efectos de la edad, además. Me he sentido (vanidosamente) identificado con el personaje. Qué emoción cuando se describe como un peón que pone, como don Rodrigo Manrique [esto lo digo yo], su vida en el tablero tantas veces por su rey verdadero. El acierto de Shakespeare está en concretar que es un peón, con humildad y muchísimo valor. O cuando él se describe fiel hasta extremos que un esclavo desdeñaría. Y con qué furia y gracia insulta. Parece el capitán Haddock.

Me he pasado la obra buscando a Kent por todos lados como un ejemplo de la actitud que debe tener un hombre de mi edad, y me ha animado mucho. Cuando he terminado, me he ido a buscarlo, y me lo encontrado así de gallardo en un dibujo de Mstislav Valerianovich Dobuzhinsky, y me he alegrado mucho:







viernes, 20 de octubre de 2017

Sois poco razonable, Eminencia


Ojalá la Iglesia, cada vez que la llamasen "anticuada y ritualista", se acordase de inmediato de Ricardo III, de Shakespeare y de la suerte atroz del pobre niño. 

No leemos a Shakespeare y así nos va.


jueves, 19 de octubre de 2017

Lo mejor es el agua


Por la noche, me despertó la tormenta, pero no me levanté a mirar por la ventana, y ahora me arrepiento. Tuvo que ser un espectáculo. Fueron 50 litros por metro cuadrado en menos de dos horas. A la mañana siguiente, era un espectáculo, pero dantesco.

En mi despacho había una gotera generosa. En principio, me fastidió, porque las humedades son los fantasmas de las casas de clase media. Pero cuando mis niños se despertaron se entusiasmaron con la novedad. Saltaban sobre el charco. Y pusieron un cubo. Y se subían a una silla para tratar de tapar con sus manitas y sus risas el agua que caía. Quique, que suele querer una porción de dibujitos animados cada mañana, contra mi criterio. Ayer decía: "La televisión es un rollo". Una buena gotera es mejor.

Encontré después la causa. La terraza de nuestro dormitorio se había atascado y estaba como una piscina. Entre descalzo y quité la tapadera del desagüe. El agua caía haciendo un rugido violento, en un laberinto furioso, como un maelstrom de película que amenazaba con chupar al absorto y divertido hombre de los pies mojados.

La ducha parecía seca, en comparación, y apacible.

Ya con más ánimo, me monté en el coche. Le había entrado un palmo de agua. De modo que iba conduciendo arrullado por los murmullos de un arroyo. Frenaba y creaba una ola que se venía hacia adelante. Luego, según las curvas y los frenazos, el agua hacía sonrientes remolinos o vaivenes barrocos. Pensé en la poesía de la dinámica de fluidos y en la belleza de la física.

Llegué al trabajo con los pies mojados, pero contento. Había llevado la radio encendida con las noticias, pero no había escuchado nada.


lunes, 16 de octubre de 2017

Mala conciencia


Para que no se me caigan los artículos, tiro últimamente mucho de las redes, y allí, una inesperada inquietud. Cuando me sigue un sacerdote, me parece muy bien, me pongo muy contento. Si lo hace un periodista famoso, lo celebro. Si un viejo amigo, me reconforto. Y así. Pero si me sigue un poeta, incluso un poeta joven, siento la comezón de la mala conciencia. Se ve (me lo señala mi sistema nervioso) dónde está hoy por hoy mi mayor infidelidad.


jueves, 12 de octubre de 2017

Meses


Llego al hospital a ver a mi padre con esa urgencia con la que nos aguza la mala conciencia de no estar siempre al lado del enfermo. Llamo a la puerta mientras entro. Están mi padre, en la cama, y mi madre, de pie, al pie. Corro a dar un beso a mi padre, que me sonríe con estoicismo. Mi madre, disimuladamente, como suele, me da unos golpecitos con la mano en el muslo, con su mano preciosa, de largos dedos. Lo hace como siempre: con un poco de angustia teatral y con el telón de fondo de su humor inaccesible al desaliento. Yo me pongo a pensar a toda prisa, divertido, qué querrá que no diga delante de mi padre. ¿Qué metedura de pata estoy a punto de perpetrar esta vez? De pronto, caigo. Me quiere señalar la extravagancia de que esté aquí, con nosotros, tan tranquila, cuando hace ocho años que murió. No quiere que haga demasiados aspavientos. Pero le fallo. De la impresión, me despierto. 

Y garabateo en el móvil este tanka:

Desde hace meses 
no soñaba contigo. 
Los mismos meses 
que se han pasado sin 
escribir un poema.



martes, 10 de octubre de 2017

Roncar


El pecado original puede oírse en plena acción en los ronquidos. Nada más inocente que el sueño, que demuestra, además, una conciencia tranquila y una actitud confiada. Bien. Pero aún así, los ronquidos estentóreamente nos dicen que no todo es perfecto, que en la propia naturaleza hay algo que rechina, y cómo, algo dificultoso y resonante. Y el desvelo que producen en quien lo escucha, en medio de la noche, en la quietud, alcanza una dimensiones metafísicas.


lunes, 9 de octubre de 2017

Enamorarse de leídas

Un amigo, cómo, un hermano, se enamoró de la protagonista de un poema de José Mateos. Y buscó su apellido en la guía telefónica de Cádiz y llamaba a las casas de los Reis preguntando por Julia. Yo creo que un poco también enloqueció de amor Loquillo, en vista (oídas) de lo bien que lo canta:


Yo no me enamoro de nadie más que de mi señora, por supuesto, pero he pensado que me gustaría tener un hermano soltero o un amigo para ayudarle a buscar a la chica que leía a Shakespeare en el AVE con una bandera de España. Me parece la mezcla perfecta, un cocktail exquisito: el patriotismo suficiente como para movilizarse y, a la vez, la sabiduría de quedarse quieta, de no salir de su Shakespeare, es más, de su Venecia. Españolismo anglófilo con lo mejor de ambos, y con el buen gusto, encima, de salir, bellísima sin necesidad de adjetivos, en un artículo de Montano.

domingo, 8 de octubre de 2017

Humor y genes


Se mueren de risa mis hijos, pero retorciéndose, al ver que el libro dice que el monstruo era mitad león, mitad cocodrilo y mitad hipopótamo. "¡Cómo puede ser mitad tres cosas, qué locura!", se parten. Y yo con ellos, y recuerdo que alguna vez he hecho esa broma en algún artículo mío, sin ningún éxito. Debe ser que el sentido del humor de cada uno también se hereda.

sábado, 7 de octubre de 2017

Matiz



Me encantan los matices del lenguaje. Le pido a la jovencísima auxiliar de enfermería que ha venido a hacer la cama de mi padre que si puede cambiar las sábanas con las que me hago el sofá camá. Sí, claro. Le digo, colaborando: “Tenga las sábanas viejas”. Lo agradece, sonriente: “Vale, recojo, estas sucias y le doy unas nuevas”. Me choca, con lo limpio que yo soy, pero entiendo que a ella le haya chocado lo de viejas, con lo flamante que es el hospital. Le explicaría tranquilamente que para mí “viejas” no es, ni mucho menos, una calificación peyorativa, pero tiene prisa y se va.



viernes, 6 de octubre de 2017

La baba y la calle


El frente catalán me tiene muy distraído en todos los frentes, menos en mi frente arrugada. En cualquier caso, también da lo suyo y lo bonito para el blogg, aunque se me olvide venir  luego a contarlo. El sábado pasado íbamos a la concentración delante del ayuntamiento con nuestras banderas tremolantes de España y de los Tercios Viejos.

Leonor, que tiene una delicada alergia a los tumultos, a las banderas y los eslóganes, parte por timidez y parte por un sanísimo individualismo, al verme tan concienciado, declaró solemnemente: "Oye, yo a ti no te conozco".

Los niños, que corrían alrededor entusiasmados con las banderas al viento, le preguntaron: "Y a nosotros, mamá, a nosotros, ¿nos conoces?".

"Sí, a vosotros sí os conozco", profirió con absoluta solemnidad. Le faltó decirme: "A ti te encontré en la calle", pero se me cayó la baba igualmente.


jueves, 28 de septiembre de 2017

Carmen lo complica


Dice su madre, medio enfadada, medio en broma: "¿Lo tengo que hacer todo yo?"; pero Carmen, en vez de poner cara de circunstancias, lo complica todo: "Eres la madre, mamá". Cuánto tiene que aprender la niña, ay (de mí).


jueves, 21 de septiembre de 2017

Conde Donoratico


Quique se sienta sobre mis rodillas y no puedo resistir la tentación de morderle la oreja. Le hace cosquillas. Le digo: "Umm" y me vengo arriba "tengo que contarte la terrible historia de Ugolino della Gherardesca, conde Donoratico. "Cuenta, cuenta". Le resumo al Dante. Como el malvado obispo Ruggieri degli Ubaldini le encerró en la Torre Mida con sus hijos Gaddo y Uguccione, y sus nietos Nino y Andelmuccio, y más tardé claveteó la puerta y prohibió que les dieran de comer. Quique, como es comilón, se iba angustiando, metiéndose en la historia. Entonces, cuando el hambre ya era insoportable, los niños le dijeron: «Padre: más corto será el duelo si comes de nosotros: Tú que vestiste nuestra carne, desnúdala si quieres», y se ofrecieron a ser devorados. "¿Les comió?", pregunta Quique tocándose la oreja. "No se sabe", le digo, "Dante nos deja con la duda, porque es mucho más terrible que la certeza". 


Un minuto de silencio. Y Quique se levanta de mis rodillas y se va al jardín. Creo que mi primer intento de crear un dantófilo me ha salido por la culata. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Sexos


Me encanta la sutileza de los sexos. Es un detallito, pero gracioso. Me encuentro en una fiesta a dos amigos de la Universidad, un matrimonio, que no veía hacía 25 años. Grandes abrazos y alegrías. Les presento a Leonor, que, naturalmente, les gusta mucho y les sorprende mi buen gusto o, mejor dicho, mi buena suerte. Al acostarnos, se lo digo a Leonor: "Lucía y Rafa te han celebrado mucho. Naturalmente". Al día siguiente, me celebro lo bien que me he casado. Y ella, muy digna, dice: "Sí, sí, como le gustado a tu amigo Rafa...".

Nótese la femenina desaparición de Lucía, que era, lo digo aquí, tan entusiasta (lo menos) como su marido.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Confesor confesado


Hace un rato, en misa. Estaban dos sacerdotes confesando. Tras unas cuantas confesiones, pasan diez largos minutos sin nadie. Entonces uno de ellos se levanta y se quita la estola. Pienso: ya se va. Pero se acerca al otro sacerdote y se confiesa. Quizá yo estoy más sensible porque hablo hoy en el periódico de que la autoridad es del que se somete, y aquí volvía a verlo, aunque no la autoridad suya no le venía de eso, sino sólo la moral, si acaso, o la analógica. 

Con esa imagen me hubiese bastado. Pero el sacerdote penitente vuelve a su confesionario y se vuelve a poner la estola. Enseguida una señora joven se acerca a los confesionarios y de los dos, escoge al confesor confesado.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Cuento hasta tres


Recibo un e-mail y me choca su impertinencia, que no sobrepasa la línea del insulto, pero bueno. Me extraña muchísimo en el que me la envía, aunque me habla de algo que tenemos entre manos y que puede haberle molestado. Al final, al borde mismo de cerrar el correo, pero irme con mi pena a cuestas, veo que había confundido el nombre. Y que era de otro, al que le doy por amortizada la acritud. Cierro el correo feliz.

*

"Qué bien te veo", me dice un amigo. En realidad, es un amigo de mi padre. En verdad, es un amigo heredado de mi padre, un amigo doble, pues. Y no la oigo como una frase de compromiso, un saludo consuetudinario, algo para romper el hielo, a pesar de que estamos en septiembre y no me veo bien. Nuestro amigo tiene párkinson y es normal y es verdad que me ve bien y que lo estoy, muy bien. Le doy mis mejores gracias.

*

Nunca me he tomado muy en serio la necesidad de ver el sol que dicen qeu tienen los septentrionales. Les oigo como quien oye llover. Pero esta mañana, al salir de casa, he vuelto a recordar y a vivir la alegría que me da ver las estrellas. Si viviese en un lugar en que las nubes no me dejasen verlas casi siempre, entonces sí que me quejaría y más que nadie.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Conductismo


Llevo unos días parando muy poco en casa. Leonor me cuenta que los niños no paran de pelearse, lo que me da especial rabia a mí, mucho más que cualquier otra cosa. Acabo de llegar a casa y escucho que Carmen le dice a su hermano: "¡Que está papá!, vamos a hacer como que nos queremos". 

Me emociona.

Y como yo creo en el Padre omnipresente, voy a hacer como que quiero a todos, ea. Y a confiar en el conductismo.


jueves, 7 de septiembre de 2017

La cigarra ahorrativa


Qué bien ahora que no estoy para nada ni para casi nadie con el dichoso horario del IES, pueda tirar de mis ahorros de canto del verano, como un híbrido de hormiga y cigarra. Acaba de salir el último número de la revista Misión con este artículo que escribí en unos meses más tranquilos. Además, si siempre me tengo que coordinar con Leonor a la perfección, estos días, más que nunca. Y qué desgraciada perfección, ay.






martes, 5 de septiembre de 2017

Miss Winkle


Carmen le ha puesto un lazo y unos pendientes a la raqueta, y es Miss Winkle. La niña pintora nos va a salir también artista de instalaciones vanguardistas.




sábado, 2 de septiembre de 2017

Otra de Chesterton



Llego a casa del primer día del trabajo y otros quebraderos de cabeza y los niños, aún de vacaciones, me ven desde lejos y vienen corriendo hacia mí. Carmen gana y dice: "Yo te he abrazado primero" y Quique llegue un instante después: "Yo te he abrazado más fuerte".

Carmen me enseña el dibujo que ha hecho, de cuando era una recién nacida y su madre y yo pensábamos en tener más hijos:


Quique se ha traído de casa del abuelo una pelota de tenis. "Pero, ¿por qué la has cogido?" "La he visto tan vieja que tenía que ser tuya".

Bonito argumento, pero qué bien en casa. Chesterton decía que la casa de un inglés no es sólo su castillo, sino su castillo encantado.

Amén.

jueves, 31 de agosto de 2017

Breva


Yo no descartaría que este edificio fuese un monumento reaccionario al mundo moderno. Es una celda acolchada. Pero imaginemos que, por dentro, estuviese perfectamente amueblado y decorado, con buen gusto, discreción y algunos cuadros heredados, con una estupenda biblioteca, y una capilla, incluso. Querría decir que lo que está para que lo encierren en un manicomio es el mundo y que la verdadera cordura tiene que guardarse en casa. Sería estupendo.

Pero no ha caído esa breva. Explica Miguel García Hervas, al que debo la foto y la noticia:


En el nuevo barrio Port Marianne de Montpellier existe un espectacular edificio, obra del famoso diseñador francés Philippe Starck, que está dedicado sobre todo al cuidado físico, la salud y el bienestar de las personas. El sofisticado centro deportivo "Le Nuage" es el primer edificio inflable de Europa, y un hito para el eco-barrio en que se encuentra. El edificio cuenta con unos 44.000 m2, resultando tan singular en su exterior como acogedor en su interior, con acabados cuidados y exquisita decoración.

Pues nada.


miércoles, 30 de agosto de 2017

Gravedad


Han operado a mi padre de la espalda y todos nos decíamos: "No es nada, no es grave", muy convencidos. La segunda noche, tras la operación, dormía yo con él en el hospital. Estaba estupendamente e incluso colgamos fotos en el chat familiar bromeando con su postura en la cama, como si estuviese en la playa. Echó una noche muy buena. Al día siguiente, el médico le dio unos consejos de rigor (no agacharse, no coger peso, no conducir, no, no, no) y nos dio el alta y nos fuimos tan contentos. Pero al día siguiente estaba en misa dos o tres bancos por delante de mí. Cuando llegó la hora de la consagración, no se arrodilló, porque no puede, y me imaginé lo que le dolería (no arrodillarse) y caí en la cuenta, de un modo físico, de la gravedad de la operación.

Di gracias.




martes, 29 de agosto de 2017

Hazte escuchar


Fui al acto de Hazte Oír en calidad de columnista y de cariátide (a dar la cara).  Pero, cuando los del Hazte Oír se hicieron una foto de grupo, yo no quise acercarme, porque no quería confundirme con la organización, que no es la mía. A la mañana siguiente, qué sobresalto, salí retratado en toda la portada:


Ahí, en tierra de nadie, casi como único público de apoyo entre los organizadores y los boicoteadores. ¿No me ven? Miren:


Y me pareció bien porque a eso sí había ido, no a esconderme, a estar.


domingo, 27 de agosto de 2017

Un tipo


Carmencita me cuenta, como de pasada, lo que le pasó hace tres días. Se acercó a alguien que estaba leyendo en el chiringuito de la playa el Diario de Jerez y le dijo:

--Disculpe, señor, ¿ha leído a un tipo que se llama Enrique García-Máiquez?
--No, guapa, ¿por qué?
--Es mi padre, y escribe en ese periódico...
--Ah, a ver... ¿A que tu padre tiene gafas?
--Sí.
--Y es moreno... 
--¡Sí!
--Seguro que lo que dice es muy interesante. ¿Qué se siente al tener un padre tan importante?
--Nada, estoy acostumbrada.

[No creo que el señor lea este blogg, pero desde aquí quiero agradecerle muchísimo su delicadeza.]


viernes, 25 de agosto de 2017

Hermes en el Puerto


Hace muchísimo tiempo que me di cuenta de que la dedicación obsesiva e intensiva a la literatura interfería con mis habilidades orales. Acostumbrado a pensar y a expresarme por escrito, cuando tengo que hacerlo de palabra tartamudeo y hesito, hecho a un ritmo mucho más lento y a una reflexión más reposada, donde la corrección --un paso adelante, uno atrás-- tiene tanta importancia como el desarrollo. Ayer asumí que la anomalía ha alcanzado a mis habilidades sociales, que empiezan a verse seriamente perjudicadas. Quién pudiera relacionarse por escrito. Me pasa como a Hermes, el de Las XII pruebas de Asterix. De tanto escribir, tengo la mano derecha mucho más desarrollada que la mano izquierda, que ni sabe lo que hace la derecha ni nada de nada y se me va quedando raquítica.