jueves, 21 de septiembre de 2017

Conde Donoratico


Quique se sienta sobre mis rodillas y no puedo resistir la tentación de morderle la oreja. Le hace cosquillas. Le digo: "Umm" y me vengo arriba "tengo que contarte la terrible historia de Ugolino della Gherardesca, conde Donoratico. "Cuenta, cuenta". Le resumo al Dante. Como el malvado obispo Ruggieri degli Ubaldini le encerró en la Torre Mida con sus hijos Gaddo y Uguccione, y sus nietos Nino y Andelmuccio, y más tardé claveteó la puerta y prohibió que les dieran de comer. Quique, como es comilón, se iba angustiando, metiéndose en la historia. Entonces, cuando el hambre ya era insoportable, los niños le dijeron: «Padre: más corto será el duelo si comes de nosotros: Tú que vestiste nuestra carne, desnúdala si quieres», y se ofrecieron a ser devorados. "¿Les comió?", pregunta Quique tocándose la oreja. "No se sabe", le digo, "Dante nos deja con la duda, porque es mucho más terrible que la certeza". 


Un minuto de silencio. Y Quique se levanta de mis rodillas y se va al jardín. Creo que mi primer intento de crear un dantófilo me ha salido por la culata. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Sexos


Me encanta la sutileza de los sexos. Es un detallito, pero gracioso. Me encuentro en una fiesta a dos amigos de la Universidad, un matrimonio, que no veía hacía 25 años. Grandes abrazos y alegrías. Les presento a Leonor, que, naturalmente, les gusta mucho y les sorprende mi buen gusto o, mejor dicho, mi buena suerte. Al acostarnos, se lo digo a Leonor: "Lucía y Rafa te han celebrado mucho. Naturalmente". Al día siguiente, me celebro lo bien que me he casado. Y ella, muy digna, dice: "Sí, sí, como le gustado a tu amigo Rafa...".

Nótese la femenina desaparición de Lucía, que era, lo digo aquí, tan entusiasta (lo menos) como su marido.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Confesor confesado


Hace un rato, en misa. Estaban dos sacerdotes confesando. Tras unas cuantas confesiones, pasan diez largos minutos sin nadie. Entonces uno de ellos se levanta y se quita la estola. Pienso: ya se va. Pero se acerca al otro sacerdote y se confiesa. Quizá yo estoy más sensible porque hablo hoy en el periódico de que la autoridad es del que se somete, y aquí volvía a verlo, aunque no la autoridad suya no le venía de eso, sino sólo la moral, si acaso, o la analógica. 

Con esa imagen me hubiese bastado. Pero el sacerdote penitente vuelve a su confesionario y se vuelve a poner la estola. Enseguida una señora joven se acerca a los confesionarios y de los dos, escoge al confesor confesado.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Cuento hasta tres


Recibo un e-mail y me choca su impertinencia, que no sobrepasa la línea del insulto, pero bueno. Me extraña muchísimo en el que me la envía, aunque me habla de algo que tenemos entre manos y que puede haberle molestado. Al final, al borde mismo de cerrar el correo, pero irme con mi pena a cuestas, veo que había confundido el nombre. Y que era de otro, al que le doy por amortizada la acritud. Cierro el correo feliz.

*

"Qué bien te veo", me dice un amigo. En realidad, es un amigo de mi padre. En verdad, es un amigo heredado de mi padre, un amigo doble, pues. Y no la oigo como una frase de compromiso, un saludo consuetudinario, algo para romper el hielo, a pesar de que estamos en septiembre y no me veo bien. Nuestro amigo tiene párkinson y es normal y es verdad que me ve bien y que lo estoy, muy bien. Le doy mis mejores gracias.

*

Nunca me he tomado muy en serio la necesidad de ver el sol que dicen qeu tienen los septentrionales. Les oigo como quien oye llover. Pero esta mañana, al salir de casa, he vuelto a recordar y a vivir la alegría que me da ver las estrellas. Si viviese en un lugar en que las nubes no me dejasen verlas casi siempre, entonces sí que me quejaría y más que nadie.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Conductismo


Llevo unos días parando muy poco en casa. Leonor me cuenta que los niños no paran de pelearse, lo que me da especial rabia a mí, mucho más que cualquier otra cosa. Acabo de llegar a casa y escucho que Carmen le dice a su hermano: "¡Que está papá!, vamos a hacer como que nos queremos". 

Me emociona.

Y como yo creo en el Padre omnipresente, voy a hacer como que quiero a todos, ea. Y a confiar en el conductismo.


jueves, 7 de septiembre de 2017

La cigarra ahorrativa


Qué bien ahora que no estoy para nada ni para casi nadie con el dichoso horario del IES, pueda tirar de mis ahorros de canto del verano, como un híbrido de hormiga y cigarra. Acaba de salir el último número de la revista Misión con este artículo que escribí en unos meses más tranquilos. Además, si siempre me tengo que coordinar con Leonor a la perfección, estos días, más que nunca. Y qué desgraciada perfección, ay.






martes, 5 de septiembre de 2017

Miss Winkle


Carmen le ha puesto un lazo y unos pendientes a la raqueta, y es Miss Winkle. La niña pintora nos va a salir también artista de instalaciones vanguardistas.




sábado, 2 de septiembre de 2017

Otra de Chesterton



Llego a casa del primer día del trabajo y otros quebraderos de cabeza y los niños, aún de vacaciones, me ven desde lejos y vienen corriendo hacia mí. Carmen gana y dice: "Yo te he abrazado primero" y Quique llegue un instante después: "Yo te he abrazado más fuerte".

Carmen me enseña el dibujo que ha hecho, de cuando era una recién nacida y su madre y yo pensábamos en tener más hijos:


Quique se ha traído de casa del abuelo una pelota de tenis. "Pero, ¿por qué la has cogido?" "La he visto tan vieja que tenía que ser tuya".

Bonito argumento, pero qué bien en casa. Chesterton decía que la casa de un inglés no es sólo su castillo, sino su castillo encantado.

Amén.

jueves, 31 de agosto de 2017

Breva


Yo no descartaría que este edificio fuese un monumento reaccionario al mundo moderno. Es una celda acolchada. Pero imaginemos que, por dentro, estuviese perfectamente amueblado y decorado, con buen gusto, discreción y algunos cuadros heredados, con una estupenda biblioteca, y una capilla, incluso. Querría decir que lo que está para que lo encierren en un manicomio es el mundo y que la verdadera cordura tiene que guardarse en casa. Sería estupendo.

Pero no ha caído esa breva. Explica Miguel García Hervas, al que debo la foto y la noticia:


En el nuevo barrio Port Marianne de Montpellier existe un espectacular edificio, obra del famoso diseñador francés Philippe Starck, que está dedicado sobre todo al cuidado físico, la salud y el bienestar de las personas. El sofisticado centro deportivo "Le Nuage" es el primer edificio inflable de Europa, y un hito para el eco-barrio en que se encuentra. El edificio cuenta con unos 44.000 m2, resultando tan singular en su exterior como acogedor en su interior, con acabados cuidados y exquisita decoración.

Pues nada.


miércoles, 30 de agosto de 2017

Gravedad


Han operado a mi padre de la espalda y todos nos decíamos: "No es nada, no es grave", muy convencidos. La segunda noche, tras la operación, dormía yo con él en el hospital. Estaba estupendamente e incluso colgamos fotos en el chat familiar bromeando con su postura en la cama, como si estuviese en la playa. Echó una noche muy buena. Al día siguiente, el médico le dio unos consejos de rigor (no agacharse, no coger peso, no conducir, no, no, no) y nos dio el alta y nos fuimos tan contentos. Pero al día siguiente estaba en misa dos o tres bancos por delante de mí. Cuando llegó la hora de la consagración, no se arrodilló, porque no puede, y me imaginé lo que le dolería (no arrodillarse) y caí en la cuenta, de un modo físico, de la gravedad de la operación.

Di gracias.




martes, 29 de agosto de 2017

Hazte escuchar


Fui al acto de Hazte Oír en calidad de columnista y de cariátide (a dar la cara).  Pero, cuando los del Hazte Oír se hicieron una foto de grupo, yo no quise acercarme, porque no quería confundirme con la organización, que no es la mía. A la mañana siguiente, qué sobresalto, salí retratado en toda la portada:


Ahí, en tierra de nadie, casi como único público de apoyo entre los organizadores y los boicoteadores. ¿No me ven? Miren:


Y me pareció bien porque a eso sí había ido, no a esconderme, a estar.


domingo, 27 de agosto de 2017

Un tipo


Carmencita me cuenta, como de pasada, lo que le pasó hace tres días. Se acercó a alguien que estaba leyendo en el chiringuito de la playa el Diario de Jerez y le dijo:

--Disculpe, señor, ¿ha leído a un tipo que se llama Enrique García-Máiquez?
--No, guapa, ¿por qué?
--Es mi padre, y escribe en ese periódico...
--Ah, a ver... ¿A que tu padre tiene gafas?
--Sí.
--Y es moreno... 
--¡Sí!
--Seguro que lo que dice es muy interesante. ¿Qué se siente al tener un padre tan importante?
--Nada, estoy acostumbrada.

[No creo que el señor lea este blogg, pero desde aquí quiero agradecerle muchísimo su delicadeza.]


viernes, 25 de agosto de 2017

Hermes en el Puerto


Hace muchísimo tiempo que me di cuenta de que la dedicación obsesiva e intensiva a la literatura interfería con mis habilidades orales. Acostumbrado a pensar y a expresarme por escrito, cuando tengo que hacerlo de palabra tartamudeo y hesito, hecho a un ritmo mucho más lento y a una reflexión más reposada, donde la corrección --un paso adelante, uno atrás-- tiene tanta importancia como el desarrollo. Ayer asumí que la anomalía ha alcanzado a mis habilidades sociales, que empiezan a verse seriamente perjudicadas. Quién pudiera relacionarse por escrito. Me pasa como a Hermes, el de Las XII pruebas de Asterix. De tanto escribir, tengo la mano derecha mucho más desarrollada que la mano izquierda, que ni sabe lo que hace la derecha ni nada de nada y se me va quedando raquítica.



jueves, 24 de agosto de 2017

Especie en extinción


Un amabilísimo comentarista me decía que echaba en falta alguna entrada más en el blogg, aunque sea en agosto. Yo también. Pero es la ley de la jungla. Esta mañana, por hacernos caso a él o a ella y a mí, traía dos ideas al blogg. Una se me quedó en aforismo, y ha ido a la carpeta correspondiente; y la otra, alargándola, alargándola, será el artículo de pasado mañana, D. m. Creo que esto ya lo comenté. Lo que es otro problema añadido: la de cosas mías que ya os he dicho, madre mía. Haría falta una paciencia conyugal, que no puede exigírsele a ningún lector, para que yo pudiera repetirme impunemente.

Los blogs están en peligro de extinción, como se percibe en la red, y no es por moda, sino porque los depredadores (twitter, facebook) abundan y porque su alimento (la vida íntima) escasea y el pudor veta los asuntos más íntimos, que van a un cuaderno de la era pre-cibernética. Yo, además, tengo que alimentar las columnas del periódico, cada día más voraces.  Casi sólo me quedan las cosas de mis niños, y no quiero abusar, porque el sentido crítico, mezclado con la paternidad, provoca excesos. Pero soy conservacionista, ya lo sabéis, y vamos a cuidar el blogg para que no se nos extinga. Gracias por los ánimos.

martes, 15 de agosto de 2017

¡Adopte un gato, leñe!


La idea del artículo de hoy me la inspiró vagamente un anónimo que le deja comida a los gatos en la esquina de mi casa. Se creerá muy altruista, pero sería mejor que admitiese su vocación de señor de casa grande con animales domésticos. Que adopte él o ella a los gatitos y los tenga a cuerpo de rey. Dándoles de comer, nos llena el barrio de felinos. No quiero ni pensar, para no caer en la turismofobia, que sea, encima, un veraneante, que se vaya a ir dentro de cinco días, el elemento, dejándonos esto como el set de rodaje de los aristogatos.



domingo, 13 de agosto de 2017

Una llamada


Al finalizar el funeral, mi amigo me contó que la mañana del entierro de su madre se levantó tranquilo y alegre. Por como lo dijo, recordé involuntaria e inmediatamente esta frase: "'You're looking unusually cheerful today', said the second-in-command". No me falló el instinto. Había soñado que su madre le llamaba por teléfono y le contaba: "Aquí estoy en la gloria. Está todo muy bien puesto. Con mucho gusto. Y todo el mundo es muy elegante y muy natural. Me he encontrado a Carmen García-Máiquez y me está presentado a gente muy cariñosa..." Entendí perfectamente que mi amigo se sintiese consolado. Yo, que estaba muy consolado después de tantos años, recibí un relámpago de emoción casi tumbativo. Acordarme ahora de su madre, a la que le tenía bastante cariño, me va a costar muy poco, muy poco.


jueves, 10 de agosto de 2017

Encuentro espiritual


Leonor ha comenzado la vendimia. Eso es bueno para el jerez, pero malo para mí. Otro año más, me toca bajar solo a la playa con los niños. Todo va bien hasta que levanto la cabeza del libro y no veo a Quique. Miro más y nada. Me levanto y nada. Me echo a la orilla, con el agua por las rodillas y nada. Un sinfín de cabecitas de niños en todo el litoral que mi vista abarca. Una sombra de preocupación. Y, de pronto, identifico la cabecita de Quique. No ha sido una identificación física, porque estaba de espaldas y porque con el pelo mojado todos tienen el mismo color e idéntico peinado. Ha sido una identificación espiritual, por el halo de imaginación desbordante con que va el niño, por el aire de su actividad mental. Lo estoy explicando mal, pero he quedado muy impresionado. Y tranquilo, claro.


Un poema de amor, de Carmen


Me admiró que Carmen me entregase, muy tímida, un poema; y más, que fuese de amor; pero, sobre todo, el poema mismo.

Es romántico y racional, como debe ser. El misterio de la flor a la que se le pregunta "¿Me quiere? ¿No me quiere?", por supuesto, pero, sin renunciar, ni al simbolismo (cinco pétalos, que es número bien bonito, una mano que se ofrece) ni al misterio (¿me quiere?) ni al suspense (¿no me quiere?) ni a la merecida y sorprendente e irónica celebración: "¡Oh, sí, sí, me quiere!"

Me habría encantado escribirlo a mí, pero, más que nada, nos conviene leerlo muy bien: haciéndonos el propósito de ni perder el encanto nunca ni dejar de ser listos. Pétalo a pétalo.




martes, 1 de agosto de 2017

Golondrinas


Sigue el pulso con Manolo. Ahora se ha ido una válvula del riego automático y me ha vuelto a proponer arreglármelo por libre, pagándole yo por libre, y no en las horas de mantenimiento. Me he mantenido firme. Y él, escurridizo, ha dicho: "Vale", y no sé cuándo llegarán esas horas de mantenimiento, porque los aspersores gotean y se han hecho tres o cuatro charcos en el jardín.

En principio, yo estaba fastidiado.

Pero hace dos o tres días vimos a unas golondrinas revolotear por el jardín y posarse en el suelo, junto a un tupido matorral. Iban y venían, frenando en su última vuelta. Pensé que iban a hacer un nido en el matorral, incluso. Y busqué en internet si las golondrinas hacen sus nidos tan bajos. Incluso empecé a preocuparme por los gatos que cruzan el jardín de vez en cuando, como tigres en miniatura, pero enormes para mis golondrinas. (Ya eran mías.)

Luego no eran dos, sino seis, ocho, doce...

De pronto,  caí. Venían a por el barro, para llevárselo limpiamente en su pico al nido que estarán haciendo o reparando en otra parte. Di gracias a la válvula rota y a la guerra sorda con Manolo. Dan unas vueltas al principio enormes, que se hacen más chicas, y más lentas, hasta que se posan. Yo veo en las vueltas las vueltas del mundo que han recorrido para llegar a casa; y en el momento tan delicado de posarse, un canto nostálgico al sedentarismo.

Le va a extrañar mucho a Manolo que ya no le meta la prisa con el arreglo.


***
[Ilustración de Carmen García-Máiquez]

lunes, 31 de julio de 2017

Las señoras


Si no tienen novela para este verano, no lo duden: Las señoras, de José Jiménez Lozano. Yo no comprendo cómo se me ha podido pasar esta novela, quizá la suya que prefiero de todas, por razones claras y distintas. Las explica muy bien aquí Pablo Velasco. Yo la leí a medias por la autoridad de Pablo, a medias por la vanidad de verme citado en su reseña. Su autoridad ha salido reafirmada y me vanidad revoleada. Qué joya incomparable este novela. 

El barbero del rey de Suecia ha hecho lo que ha podido, pero se ha quedado muy corto:


... como en “el querido William”, como llamaban siempre a Shakespeare.
*
... sus conversaciones eran como susurros; y, cuando se enojaban, todavía bajaban mucho de ese todo, salvo en sus famosos “noes”, que pronunciaban contundentemente cuando las cosas las parecían intolerables, o salvo cuando reían abiertamente como colegialas.
*
Un antepasado nuestro a quien le divertían mucho los novísimos. Sobre todo, la muerte y el juicio.
*
—Aquí huele a Estado que apesta, comisario —dijo Clemencia.
*
—El latín funciona, Constancia.
*
Los egipcios y, en general, los hombres antiguos, que sabían lo que era la libertad, se negaban a pagar los impuestos y a ser reclutados por la fuerza para la guerra, pero sobre todo se dejaban sacar la piel a tiras antes de que el César, o el Estado, supiese su verdadero nombre.
*
—Menos saben los ministros, jefe.
*
Nosotras no gastamos bromas, porque son una ordinariez.
*
… pero quizá estaba prohibido para que la prohibición se desafiase.
*
… como con un temor de hacerse daño en su recuerdo.
*
A nosotras, comisario, no nos importan un comino las costumbres sexuales de un individuo o de una tribu. Primero, porque no somos etnólogas, ni antropólogas, ni sexólogas, ni escritoras de best-sellers. Ni tampoco voyeristas. Y segundo, porque sólo nos interesan las actividades humanas que exijan más de dos neuronas o tres.
*
Hablar a las masas era muy peligroso, porque nunca se sabía lo que iban a entender.
*
… y reaccionarias porque sí —explicó Clemencia.
—Porque sí, no —matizó Constancia—, sino porque nos daba la risa cuando mirábamos el mundo, ¿no te acuerdas, Clemencia?
*

… el mérito de Goethe [el loro de madera] no era que fuera una mascota, sino que era una conciencia.
* * *

[Ilustración de la entrada de Carmen García-Máiquez]

domingo, 30 de julio de 2017

La cadena del fuego


Me encanta, por su pura belleza estética y su potencia alegórica, la cadena del fuego. Con una chispa no puedes encender un pino, pero sí una cerilla, que podrá prender un puñado de pinocha, que podrá encender unos palitos, que transmitirán el fuego a una piña, que lo hará a un tronquito y éste a otros, y éstos a un tronco y así, hasta poder con una casa, si hay mala suerte.

Lo he visto aplicado, el principio digo, no el fuego, a la literatura. Un amigo me pidió un libro para el verano, y le pasé los Diarios de Iñaki Uriarte. Le están entusiasmando tanto que se ha comprado los Ensayos de Montaigne, que tanto recomienda Uriarte. Si yo, pobre cerilla, le llego a recomendar a Montaigne directamente me hubiese despachado con una mirada de espanto y una broma sobre mi pedantería. Ahora la cadena del fuego ha funcionado a la perfección. Si fuera invierno, diría que me caliento las manos en esa hoguera, pero dejémoslo en que podría hacer una buena barbacoa. O que estoy encantado y divertido, vaya.


sábado, 29 de julio de 2017

Lírica y épica




Carmen ha dibujado estos ratones amorosos y, de fondo, el gato que espera -tranquilamente- devorarlos. "Un drama", me ha dicho Leonor, pero yo veo un símbolo. Es la lírica y la épica. El amor y la belleza y la elegancia siempre están amenazados, pero vencerán. Y mucha atención a los tamaños relativos.





El gatito va listo. Puede esperar sentado.

jueves, 27 de julio de 2017

Conyugalia


I
Comento con Leonor mi ilusión por adelgazar un poco este verano. Se vuelve, alegre, entusiasmada, cariñosa: "Con que no engordes más ¡sería estupendo!


II
Tenemos una pelea sorda sobre el vino y los niños, a los que yo doy muy pequeños sorbos para indignación de mi mujer y resignación desesperada de mi suegra. Leo que Chesterton defiende a un matrimonio que dejaba probar la cerveza a sus criaturas. Lo leo a Leo. Que sonriente, sin ganas de polémica, como acariciéndome, dice: "Claro, como él no tenía hijos..."

III
Lo conyugal es un amor que no mima. Mucho. Nada.

lunes, 24 de julio de 2017

Superioridad de la inocencia


Comento Wonder Woman con una amiga y celebramos que los niños no entiendan las dos o tres bromas más o menos bastas que hay en la película. Tengo claro que los guionistas juegan milimétricamente con esa ingenuidad infantil, creyéndose muy inteligentes, y guiñándonos a los padres a la espalda de los chiquillos. En realidad, nos dan un ejemplo muy acabado de por qué se dice "caer en una broma". La inocencia es una superioridad, y resplandece, intocable. A nosotros nos recuerdan que ya no somos tan puros. Quieren hacer una gracieta y nos aleccionan sobre la necesidad de la gracia.


domingo, 23 de julio de 2017

Wonder Woman girardiana


Hay un aspecto nada accesorio de Wonder Woman que ni he rozado en mi artículo. Se trata de que Diana, a todos sus encantos, suma el de una conversión girardiana. Hija de Zeus, nada menos, es lógico que profese una religiosidad mítica y sacrificial. Está convencida de que Ares es la personificación de la guerra y que, acabando con él, traerá la paz al mundo. Desde luego que acaba con él, pero ella ya se ha pasado a una concepción cristiana: sabe que la guerra es consecuencia de la falta de virtud de cada uno de los hombres y que el verdadero combate es moral en el corazón de cada ser humano. 

Se complica la cosa, sin duda, pero es que es así.


jueves, 20 de julio de 2017

Efecto brócoli


Prometo que voy a dejar de hablar de mis niños una temporada. Esto se me está yendo de las manos (hasta el periódico), pero una cosa más. Anoche, había brócoli en la cena, y Quique no es fanático. La regla, bastante socialdemócrata en casa, es que hay que probar una mínima porción de todo. Hace dos noches tuvimos una tragedia griega por una judía verde con gritos, castigo en su cuarto, petición de perdón por su parte y vuelta a empezar con la judía verde a las once y media de la noche. Ahora que lo pienso, no fue tragedia porque un deus ex machina lo salvó todo en el último segundo. Ayer, parecía que íbamos a tener reposición, pero, tras unos titubeos naturales, Quique se lanzó y cumplió con su brócoli. Hasta ahí nada especial, pero entonces le dio una alegría tremenda, casi un pavo, y se reía por todo, y hasta cantaba en la mesa (que tampoco es) y hablaba sin parar. Podría haber pensado que el brócoli tenía efectos euforizantes. Pero me acordé de la pistola de Chesterton y de cómo, si te apunta a la cabeza un momento, te cura de todo pesimismo. Quique había tenido el brócoli apuntándole y lo había tomado y no había pasado nada y se había vencido y todos estábamos muy orgullosos de él. Lo vi tan radiante que hasta sospeché que le había encantado. Le ofrecí más.  Dijo no, riéndose de mi ocurrencia, qué disparate, tú.

miércoles, 19 de julio de 2017

Sin planes


Me encanta ver a mis hijos aburriéndose. Esta tarde no hay planes y no saldremos de casa. Carmen ha encontrado unas orugas en el jardín y está estudiándolas con entusiasmo de entomóloga. Quique se ha montado en mi coche y juega a conducir, asomando una coronilla por la ventana. Es como jugar con sus coches, pero con uno de verdad. No es que se aburran, me he explicado mal, es que no los estamos divirtiendo nosotros o ninguna actividad prefabricada. Y se bandean muy bien. Ahora llega Carmen con cara de guasa y me pregunta: "¿Por qué no se puede hacer pis en ella si hasta en la misma palabra lo lleva: pis-cina?" Supongo que se le habrá ocurrido pensando que le gustaría ir a la piscina, pero estoy seguro de que ni allí ni en una fiesta con payasos se le habría ocurrido la payasada. 


martes, 18 de julio de 2017

Cuidado


Cuando, para educar a tus hijos en el cuidado de las cosas, en el agradecimiento, en la felicidad o en la cultura del esfuerzo, les explicas lo caro que ha sido algo, ten cuidado. No caigas en la trampa si te preguntan, fingiendo o no interés, cuánto ha costado. Si les contestas, habrás caído en la contabilidad, tan grotesca. Y tú no habías venido a hablar de precios, sino de valores. "Yo no he venido a contar, sino a contarte", puede ser una contestación correcta, aunque todavía no la he contrastado.


lunes, 17 de julio de 2017

La forja de un conservador


Aunque lo tituló En el bosque, este primer diario (1970-79) de Valentí Puig es la forja de un conservador. También la de un escritor, claro. El barbero del rey del Suecia ha recortado estas citas:

Escribir es una de las mejores astucias de la felicidad. 
* 
En momentos de desorden interno, una larga convalecencia sin dolor en un sanatorio cómodo aparece como la gran solución. 
* 
“Señores”, dijo el miembro de una universidad americanda donde se había propuesto que Nabokov entrase de profesor de literatura, “incluso si damitimos que es un escritor importante, ¿es que habríamos de invitar a un elefante a ejercer de profesor de zoología?” 
* 
Evelyn Waugh a Graham Green: “¿Sabes, Graham? Tú ganas más dinero con Dios que Wodehouse con los mayordomos…” 
* 
La cultura tiene un soporte fundamental en el carácter... 
* 
Hace años decidí afeitarme para evitar las miradas de complicidad de los barbudos. 
* 
La buena literatura no es nunca un hecho revolucionario, sino la constatación perpetua del principio conservador que dice que la realidad es tal como es. Como Maquiavelo. 
* 
He llegado a pensar que me interesa más Henri Beyle que Stendhal. 
* 
Trostky: “Si la vida humana es considerada sagrada, hemos de renunciar a la revolución”. 
* 
Una combinación gloriosa: la agilidad de la novela inglesa y el aplomo de los moralistas franceses. 
* 
Estoy por decir que es más descansado ir contracorriente. 
* 
La ambición es la falta de sentido del ridículo al servicio de una obsesión posesiva. 
* 
Es imposible sostener una literatura sin carácter. 
* 
Chateaubriand: El dinero es la fuente de la libertad. 
* 
Larkin en “Church going”: una iglesia “es una casa seria en una tierra seria / en cuyo aire armonioso convluyen todas nuestras obligaciones, / son reconocidas, y admitidas como destinos. / Y eso nunca puede ser obsoleto”. 
* 
Talleyrand: “Todo lo que es exagerado es insignificante”. 
* 
La indiferencia como salvavidas cotidiano. 
* 
La infautación del seductor con éxito puede ser menospreciable, pero es una de las condiciones del buen resultado. 
* 
Todo nos lo socava la carcoma de esta era de la ansiedad. 
* 
Es muy de agradecer que el cristianismo de entrada nos conceda un alma. Si hubiésemos de adquirirla por nuestro propio esfuerzo... 
* 
Ser un liberal pesimista es, en cierto modo, ser un conservador. 
* 
La corriente interior ha de conseguir la convivencia de la pasión con la indiferencia. 
* 
Una vida sin designios nos disolverá como un terrón de azúcar. 
* 
C.S. Lewis explica la teoría convincente de que el demonio sabe aprovechar por su cuenta la desidia de los que pierden el tiempo haciendo lo que no querían hacer, la de los que pierden el tiempo del que disponen libremente. 
* 
La buena literatura no enseña nada, pero siempre aprendemos de ella. 
* 
La identidad personal ya no es una guerra interior, sino un convenio lector. 
* 
Ahora la anglofilia sólo es posible por nostalgia. 
* 
¿Qué pueden hacer los alumnos sino secundar el deterioro y la inestabilidad?
*
 
La genialidad de la opereta en prosa: un género indefinible que va más allá de la comedia y que comprende desde Molière a Wodehouse. 
* 
Van Gogh es un tapiz mostrado del revés. 
* 
Por la ventana… la lejanía de la catedral siempre reencontrada. 
* 
Cuando la lucidez tiene un momento fugaz de felicidad, hemos alcanzado una veta de perfección. 


domingo, 16 de julio de 2017

Sospecha razonable


Estoy sospechando que Quique no tiene problemas con el lenguaje, sino mucha guasa. Tras el incidente del campamento, ayer dio en decir que, puesto que Carmen se hizo una herida en el pie, había que "putárselo". ¡Es "amputárselo", Quique! "Ah", dijo muy humildemente. Pero luego le escucho decir a voz en grito: "Le he hecho una gran amputada".


sábado, 15 de julio de 2017

Un bofedón sin manos


Le había dicho varias veces  que tenía que sembrar los claros del jardín. Hacía meses que yo había quedado en eso con su jefe, pero Manolo el jardinero me había propuesto venir a hacerlo una tarde, por su cuenta, cobrándolo aparte. Le dije que tenía que hacerlo en sus horas de trabajo, porque, si no, yo pagaba dos veces. Dijo: "Sí". Pero fue "no". Le hice varios recordatorios. Infructuosos. El otro día llamé al jefe para decirle que el trato fue que en verano el jardín estaría en estado de revista y que aún no se había ni sembrado. Al rato, Manolo estaba dándole a la azada y voleando el grano. Bien. Pero ha empezado a llamarme "Don Enrique" con mucha formalidad. Su respeto quiere decir desprecio. El "don" es una manera paradójica de mostrarme su enfado: casi un bofedón sin manos. Quizá Manolo no sabe que me gusta tanto el lenguaje y los juegos implícitos, que hasta me consuelo de su desdén, de su desdón. 


jueves, 13 de julio de 2017

Love is in the air


Cometo el error de preguntarles quién quiere venir a los toros conmigo. Sabía que Quique sí y que Carmen no, así que no sé para qué pregunto. Lo que me sorprende es el discurso antitaurino que hace Carmen, con una bravura (dialéctica) que no teme al castigo. Me sirve como unas banderillas de castigo, para que no me olvide de cómo las nuevas ideologías están en el aire y se contagian de forma misteriosa. Nadie le ha predicado a la niña antitaurinismo y ahí está, escarbando en la tierra y embistiendo a todo lo que se menea. Es un tema menor, una novillada sin picadores, pero yo me preparo ya para las grandes plazas y los toros de tronío que me esperan.


Valdría como microcuento; es una macrohistoria

Y también es una lección de pedagogía por parte de San Wolfgan.

miércoles, 12 de julio de 2017

Lenguaje



A la salida del campamento, Quique me dice a voz en grito en medio de la melé de madres que recogen a sus retoños en la puerta: "¡Me han salido varias pollas!"

No sé cómo han reaccionado las madres porque no he levantado la vista. "¿Qué ha pasado, Quique, hijo mío?", pregunto con angustia. "He perdido los calcetines en la piscina y me he pasado toda la mañana con los zapatos ortopédicos sin calcetines y me han salido un montón de pollas". "De AMpollas". "Me duelen mucho". "Bien, vamos a casa corriendo", le digo, también con el deseo de desaparecer de la melé. Pero ahora, en cambio, Quique hace una demostración de dominio perfecto del español desde el dolor: "Corriendo no, papá, no: mejor pitando". "Claro".


martes, 11 de julio de 2017

Nombres propios


En sus recién publicadas por primera vez en español Impresiones irlandesas (1919, pero aquí en Ediciones More, 2o17) dice Chesterton que ha ido viendo como sus bromas absurdas se iban convirtiendo en profecías. Salvando las distancias, algo parecido me ha pasado a mí, gracias a él.

Suelo contarles a los alumnos que pasan por mi despacho lo que significa su nombre, si lo sé, y quién fue su santo patrón o su patrona, incluso. Generalmente los adolescentes no tenían ni idea. Algunos sienten una ligera curiosidad y me lo agradecen; a otros les entra una ligera risita,, y me la merezco, por metementodo. 

Lo hacía como una pequeña broma y para romper el hielo y como truco mnemotécnico para tratarlos por su nombre la próxima vez; pero el mismo Chesterton en el mismo libro me ha explicado el sentido de mi broma. Cuenta que el campesino irlandés podría muy bien no saber ni leer ni escribir su nombre, Miguel, por ejemplo, pero sí sabía que era el del capitán de los Arcángeles y que derrotó a los demonios con el grito "¿Quién como Dios?" y que se le quedó ese nombre, como avisando. Un oficinista de Londres que se llame Miguel puede muy bien leer su nombre y hasta escribirlo, pero si no sabe qué significa ni por qué, ¿quién es más sabio, eh?

O sea, que yo soy chestertoniano hasta preventivamente, y profe hasta inconscientemente. Ahí les daba la clase sobre su nombre a todo el que se me pusiera a tiro. Ahora entiendo mejor a los agradecidos (antes entendía igual a los de la risita) e incluso comprendo esos cartelitos que venden por ahí con un significado diz que etimológico de los nombres, que algo es algo y algunos tienen gracia y son verdad, aunque no toda.

Así que me he venido arriba y me voy a permitir dar un consejo. Hay que poner a los hijos nombres que tengan cuanta más historia y significado por detrás mejor. En la etimología y en la mitología y en el santoral y también en la tradición familiar. Porque cuando crezcan se les podrá ofrecer una buena porción de historias y, sobre todo, de sentido, que son cosas de las que los adolescentes adolecen, como su propio nombre indica. El nombre propio puede remediarlo un poco y muy bien.

[Pido a los generosos lectores de RyT que no compartan esta entrada en las redes sociales. Mientras escribía esta nota de lectura de Impresiones irlandesas, me di cuenta de que podría servir de artículo para el periódico y ya me lo iba a llevar a la otra carpeta cuando me dije: "¡Ya está bien de robarle a RyT!". Pero como lo aprovecharé para cumplir con el Diario un día de éstos, dejémoslo aquí, entre nosotros, sin darle aire, que aire es lo que me puede hacer falta a mí cualquier día de éstos.]

domingo, 9 de julio de 2017

Corolario


Toda mi desdén por el perfeccionismo, amor a la confesión,  orgullo de la humildad, la errata es bella, el método de ensayo y error, y admiración por este aforismo de Neuman:"La corrección es el segundo turno del talento", todo, ha terminado en un corolario en la coronilla. Vamos en coche y me lamento:

-- Me he confundido.

Carmen, desde el asiento de atrás, con voz de resignación, concluye:

-- Normal.

Y como estallo en una carcajada, añade:

--Y encima estás muy loco.


sábado, 8 de julio de 2017

Elogio


Ayer una señora me contó que compra el periódico todos los días para leer mi artículo, ver los chistes, hacer los pasatiempos y ya está. Me pareció precioso.


viernes, 7 de julio de 2017

Compensación


En la avenida adelanto a un mercedes deportivo, muy fino, estilizado, elegante. Cuando paso por al lado, miro con curiosidad al afortunado conductor. Es un señor bastante gordo. Siento que hay una compensación y que el mundo está bien hecho o, al menos, equilibrado.


jueves, 6 de julio de 2017

Continuación


Después de lo de ayer, cuando pregunto, tras el postre, por el chocolate y me dice: "Ay, se me ha olvidado comprarlo", me asaltan las sospechas.


Correcto no es bien


No sé si hoy disfrutaré del corrector de estilo que suele visitar mis artículos en busca de anglicismos, galicismos, neologismos, gaditanismos, coloquialismos y etceterismos. He perpetrado "un culo de saco" por "callejón sin salida", pero quién se resiste a la tentación de tan expresivas connotaciones, casi bíblicas. 

Escribir bien no es hacerlo correcto, sino mejor. Poner el lenguaje a su máxima potencia, aunque eso implique algún derrape en las curvas. Ya con el artículo mandado, me encontré este sagaz "asaz" de Borges, maravilloso arcaísmo. Habla de la obscenidad y dice: "Constituyen una especie menor, pero asaz molesta, del terrorismo". Sopesen: advierte que la pornografía es terrorismo, como el intrépido Pier Paolo, pero sabedor de que puede mancharse de sangre e injusticia, incluye la "especie menor" (con una resonancia animal, por cierto), pero vuelve sobre esa rebaja, remitiéndose al undécimo mandamiento ("No molestar"), tan importante para un caballero, y le da una nota anacrónica, como pidiendo excusas por ser tan señor. Ya nadie puede molestarse, precisamente, por la comparación con el terrorismo, pero ahí queda, donde tiene que estar. Es un maestro.




miércoles, 5 de julio de 2017

Ésa es la cuestión


En la compra, Leonor ha traído un bote de mi desodorante. Se me había acabado, en efecto. Y ahí está el flamante bote en mi lado del cuarto de baño. Mi duda es si Leonor se había dado cuenta o se había dado cuenta. Ésa es la cuestión. En el primer caso, sería un ama de casa atentísima. En el segundo, una esposa delicada hasta extremos japoneses. Voy a apuntarme a la delicadeza oriental y no le voy a pedir explicaciones.

--Me has comprado el desodorante. ¡Muchas gracias!

--De nada.


jueves, 29 de junio de 2017

Vía purgativa


Me preocupaba ver a Carmen menos rezadora que Quique. Pero en la misa conmemorativa de San Josemaría Escrivá de Balaguer tuve el consuelo de comprender que son espiritualidades distintas. Quique se hace preguntas teológicas muy profundas y le inquieta el más allá. Sueña con el día de su Primera Comunión. Carmen, no. Pero al verme en la cola de confesar me preguntó qué hacía. "Esperar para contarle al sacerdote las cosas que he hecho mal y que me ponga una penitencia y que Dios me perdone". No dijo, como habría hecho una modernita, que yo no hago nada mal. Se le iluminó la mirada. "Quiero confesarme". Y cogió una perra tremenda con su deseo de confesar. Yo estaba enternecido y orgulloso porque veía mi herencia psicológica y admiraba la vía purgativa, que es, por lo visto, la de Carmen. Me costó Dios y ayuda (literalmente) convencerla de que había que esperar aún un poco. Pero ahora está deseando que llegue el día de su primera confesión. Quique, más en la vía iluminativa, como su madre, me preguntó: "Y si yo no he hecho nada mal, ¿de qué me confieso?" Es un alma pura.


lunes, 26 de junio de 2017

Felicitas Casillo (poemas al padre)


La joven poeta Felicitas Casillo (Bahía Blanca, 1986) ha publicado El gran enero. Un gran libro. Enseguida di con un poema para mi carpeta retroactiva de Poemas al padre. 


ZAPATOS 

 Para trabajar en el jardín 
me calzo unos gruesos zapatos de montaña 
que fueron de papá. 
Después volveré a las pantallas que nos absorben. 
Pero mis pasos sonarán con su andar regio, 
sobre la tierra y las hojas, 
bajo un sol que nace de lo alto.

Y estaba como un niño con zapatos nuevos. Antes ya había leído un poema que podría ser a un padre, pero lo imagino mucho más a una madre, no sé bien por qué:


ACENTO 

 Tenía en la memoria de la voz 
otro relieve. 

 Dentro de la boca, los Alpes 
le impedían modular la pampa. 

 El nombre de sus hijos 
fue una cartografía entre dos lenguas. 



Llegando ya al final, otro poema que me gustó aún más, si cabe:


CANTO TODAVÍA SOBRE EL BOTE 

Tengo nueve años y otra vez es verano. 
Con el mentón sobre el costado del bote, 
acaricio el agua. 
Mi mano no le quitaría el sueño a un pájaro. 
Abajo, vértigo de terciopelo. 
Un rayo de sol despierta limones 
entre los troncos del lecho. 

 ¿Qué barco hundimos en este pozo? 
¿Qué cofre olvidamos bajo la lápida de este lago? 
Pero esto lo pensaré recién cuando pasen los años 
y me esfuerce por escribir un tesoro. 

 Ahora canto todavía sobre el bote 
una canción que aprendí en el colegio. 
La caña de papá se arquea 
como una ceja, una risa, una ola, 
y una aleta corta la superficie azul.


 De algo no cabía duda: he mordido el anzuelo de esta poeta. 



domingo, 25 de junio de 2017

Hierro


Carmen y Quique juegan a ser mamá y papá. Se han puesto nuestros zapatos y van arrastrando los pies por la casa imitándonos. Me encuentro a Quique tumbado en el chester con un libro entre las manos y con mi cadena con el escapulario y la cruz sobre el polo. "Soy tú", me explica. 

"Ser yo es muy duro: no compensa", me sincero. "Tienes que escribir un artículo, que preparar una presentación que está levantando muchas expectativas, que pagar los impuestos y, a la vez, el IBI, que educaros a todas horas --baja los pies del sofá, tú, por cierto--. Está la angustia del trabajo: los horarios del año que viene que ahora hay que preparar. El descenso de la natalidad, que caerá sobre vuestros hombros en el futuro. Mis dudas, con la ola de calor, de si no habré sido muy frívolo con el calentamiento global. La cuestión catalanista, que a ti te da todavía igual, pero que yo sufro. La mala conciencia del algarrobo que corté. La medrosa esperanza de que vuelva a crecer. Las meteduras de pata. Los compromisos. El dolor de cabeza..."

Y cuando creo que va a ponerse a llorar, se echa a reír. 

Su risa le quita mucho hierro a la cosa. 

Le doy las gracias y no le pido la cadena de vuelta. La lleva muy bien.