domingo, 23 de abril de 2017

Así es la vida


Aunque era más de Facebook, he colgado en Twitter esta foto. He ido a cumplir con mi turno de lectura en la continuada del Quijote de la Academia de Bellas Artes de mi pueblo. Muy del Quijote, por cierto, lo de la Academia, eh. Y cuando ha sido mi turno, sin preparación previa, mis hijos se han venido conmigo al micrófono:


La estampa ha tenido gran éxito de crítica y público en el acto y en las redes. Muy bien. Sin embargo, lo más impactante ha pasado después.

Enrique aprendió ayer a montar en bici sin ruedines. Le ha costado más que a Carmen. Pero ayer salió solo, por fin. Y hoy, tras la lectura quijotesca, nos hemos cruzado con un niño que iba por la calle con sus padres y me lo ha señalado ostentosamente y ha dicho en voz alta: "Mira qué niño más grande y todavía con ruedines". Lo he mirado, no al niño de la bici, a Quique, lo he mirado incrédulo, y estaba muy serio, con una cara que oscilaba entre el desprecio y la burla. 


viernes, 21 de abril de 2017

Proceso de lectura




Ante cualquier libro de poesía mi primer sentimiento es una indiferencia absoluta, que se va disolviendo en jirones de pereza que vence a duras penas el interés profesional por saber qué se está haciendo o qué puedo aprender yo o aprehender. Al interés lo desplaza, con suerte, la envidia, si el libro es bueno. Y a la envidia, si es mejor, la admiración. A la admiración la anega el asombro, que me saca de mí. Y al asombro lo ilumina la gratitud, que enseguida se transfigura en alegría que se transforma en una plenitud de estar vivo y en el deseo paradójico de estarlo aún más y que va a dar, siempre sorpresivamente, en la oración. Entonces puedo decir que fue una lectura de poesía completa.




jueves, 20 de abril de 2017

Y el viento se retuerce



“Las palabras se las lleva el viento”, sí, pero qué negativos somos, ¡y las que trae, qué! Llevamos dos días charlando sin parar del levante que no para.
*
Es tan amiga mía la pereza que me alegra la levantera porque me cierra automáticamente, de un golpe de muñeca de mayordomo solícito, la puerta de casa.
*
¿De dónde sale tantísima suciedad como saca el viento a la calle?
*
La luna flota en la noche de levante como el corcho en un mar revuelto.
*
HOMÉRICO

El árbol caído adquiere la dignidad de las derrotas épicas.

(Árbol del paraíso del IES, hoy puro símbolo)
*
Han faltado muchos alumnos de los más pequeños porque las madres han sido prudentes y maternales, pero uno no deja de temerse que se los haya llevado (flautista de Hamelin) el levante.

*

Al cruzar una explanada se sorprende uno agradeciéndose su sobrepeso.
*
Las hojas que sobrevivan a este vapuleo van a encarar el otoño con una autoestima perennifolia.
*
(La doble n de “perennifolia” es un caligrama: la n, la hoja que no se cae ni loca.)
*
Francisco Bejarano habla del viento del Norte en este poema. Es por disimular con un septentrional toque culturalista. La experiencia biográfica que alienta por detrás es el levante, evidentemente:



*

¿Y si la fuerza ciega del levante fuese la suma de todos nuestros suspiros de resignación, ays, por el levante que hace?


*

Post scriptum, por ejemplo:


video


*

Post scriptum, 2:

Paso por delante de la casa. Hace unos días me contaron que habían puesto muchas luces con sensor de movimiento y que así estaban más prevenidos contra los ladrones. Pero hoy el levante lo mueve todo y la casa parece la portada de la feria de Sevilla. 

*

Post scritum, 3:






miércoles, 19 de abril de 2017

El viento, el viento


A la salida de la reunión de planificación educativa, un levante furioso me quería arrastrar. Daba hasta miedo. No lo había visto así de enfadado desde hacía mucho. Bastaba el mástil del velero para que éste escorase, y las palmeras andaban locas, revoleadas. Hice una foto:



Un golpe de viento se llevó mi pensamiento, lo que me vino bien, porque salía dándome golpes de pecho. "Qué poco me importa lo que importa", me decía, porque mira que es trascendente la planificación educativa; y cuánto esfuerzo psicológico había tenido que hacer para estar atento.

La mente se me iba volando a dos cosas de anoche y de mis niños. Por reírse de mí, que soy muy riñón, decían en la cena que su madre es un ángel y que yo soy un... escorpión. Me encanta, aunque ponía cara de ídem. Primero, porque tienen claro que con el demonio no se juega y además se han buscado una metáfora perfecta para eludir la simetría. Más tarde, el escorpión les leyó en la cama y como tenía que avanzar con Troilo y Crésida, les recité a Shakespeare. Se quedaron prendados de unos versos, que entenderían a medias, pero que les tuve que repetir, a volandas de su entusiasmo, seis o siete veces. Estaban embrujados. Shakespeare se abrió camino a través de la traducción, de la infancia, del sueño y del fragmentarismo. Eran éstos:



Riéndome como un loco por eso de "más bobo que la ignorancia", he entrado en un bar buscando un refugio y un café. Un viejo muy viejo que estaba allí ha dicho: "El levante está como nunca", y yo lo he oído con alivio, porque tenía miedo de ser un jovencito reblandecido e impresionable. Pero no: ese hombre con pinta de curtido lobo de mar también andaba pasmado por la fuerza del viento. Entonces, se ha producido el milagro poético de la mañana. Se me han volado el sobre de azúcar y el de sacarina. Y he dicho: "Vaya". Él ha glosado: "Hoy se vuela hasta el baúl de los recuerdos". Qué maravilla, porque cualquier baúl pesa lo suyo, pero, si es el de los recuerdos, ni te digo, y los recuerdos de una vida tan larga, más, que tienen que ser muchísimos. No sé si será una frase hecha, pero es un poema y tiene dentro (dentro del baúl) una novela.

Cuando he pagado, me han devuelto dos billetes, y el de 10 euros se me ha caído al suelo, a la puerta del bar. Increíblemente, no se lo ha llevado el viento (el viento de hoy, véase la foto supra). Me he agachado a recogerlo ceremoniosamente, haciendo una honda reverencia. Seguro de que mi ángel de la guarda le había puesto el pie encima por mí. No porque le importen nada a él 10 euros, sino para evitarme el ridículo de trotar detrás de un billete. Tengo que pensar ahora con mucho cuidado en qué me gasto ese billete bendecido.

Y ya en el coche, repasando la reunión, me he reído recordando una frase que es dos recursos poéticos en tres palabras: "Predecir con precisión". Una aliteración y un oxímoron.







martes, 18 de abril de 2017

Viceversa


Viendo las fechas de las escasas entradas, cualquiera diría que el columnista está acabando con el bloguero. Podría ser. Pero también podría ser al revés, como lo de Chuang Tzu y la mariposa. Yo tampoco sé quién está escribiendo a quién, porque a veces pienso que es el bloguero el que sueña que es un articulista, pero escribe, talmente, lo que deberían ser entradas de Rayos y truenos


miércoles, 12 de abril de 2017

Bobin, Bobin


En Resucitar, Christian Bobin escribe este apunte:

He encontrado a Dios en las lagunas, en el perfume de la madreselva, en la pureza de algunos libros e incluso en los ateos. Casi nunca lo he encontrado en los que tienen por oficio hablar de él.

Me temo que Bobin no está siendo autocrítico, aunque podría, porque sus libros hablan de Dios por oficio o, en lenguaje informático, por defecto. Qué pena que no ponga ejemplos de esos libros de pureza transparente. Justo después de leerle, he ido a un responso y, a la salida, he charlado un rato largo, primero al sol, luego hemos buscado una sombra, con el sacerdote de mi parroquia. Él seguía cumpliendo su oficio de hablarme de Él y yo lo encontraba.


sábado, 8 de abril de 2017

Un artículo, una novela


Pablo Pomar fue quien me confirmó que el colegio "José María Pemán" había sido originalmente "Blasco Ibáñez". Estaba seguro de que no podía haberse llamado "Pemán" en el 33, pero "Blasco Ibáñez" me vino de perlas. Daba un final en parábola a mi columna. Más tarde, añadía Pablo unas sospechas interesantes que darían, no ya para un artículo, sino para una novela. Vicente Blasco Ibáñez se las había tenido tiesas con Miguel Primo de Rivera, de Jerez y tan querido en su ciudad que aún no ha habido quien le desmonte de la Plaza del Arenal. Encima, Blasco Ibáñez con La bodega había apuntado contra los Domecq de un modo casi explícito y, por extensión, contra todos los bodegueros de la tierra. ¿Quién tomó la decisión de ponerle al colegio ese nombre? ¿Fue, como parece, un acto político cargado de intención y ganas de incordiar? ¿Cómo fue recibida la noticia? Hubiera tenido, entonces, cierta justificación el cambio de nombre a las primeras de cambio, y una disculpa que José María Pemán, que ya se había mostrado contrario a los bailes de nomenclaturas en un artículo estupendo, aceptase éste, él que "había consagrado su vida y su obra a la defensa del Altar, del Trono y de la Casa Domecq", como epigrameó lanzándose en picado, Manuel Halcón, marqués de Villar de Tajo.


miércoles, 5 de abril de 2017

Hijo y metaliteratura


—Quique, ¿qué es lo que más te gusta del cole?
—¡El patio!
—¿Y lo que menos?
—¡Los exámenes!
—Pero Quique, si tú todavía no tienes exámenes...
—No, ya, pero...


Le pasa como a aquél: lo peor de su vida es lo que nunca ocurrió. Además, compruebo el poder de la literatura, siquiera sea oral, para configurar, incluso contra nuestra experiencia, la realidad.


sábado, 1 de abril de 2017

Regalar un árbol


Qué maravilla levantarte y encontrar que por la noche ha crecido un árbol en tu correo. Con sus raíces vigorosas y sus petirrojos jugando. Me ha alegrado la mañana. Y he pensado que yo podía hacer lo mismo que mi amiga, y regalar el poema:


Creo que nunca encontraré un poema 
que sea tan hermoso como un árbol. 

Un árbol cuya hambrienta boca aprieta 
el abundante pecho de la tierra; 

que pasa el día contemplando a Dios 
y alzando en oración frondosos brazos; 

un árbol que, quizá, en verano adorna 
con leves petirrojos sus cabellos, 

en cuyo pecho se apoyó la nieve, 
que vive enamorado de la lluvia. 

Los tontos como yo hacemos versos,
mas sólo Dios puede crear un árbol. 

.......................................'Trees', 1913
..................................................Joyce Kilmer (1886-1918)