martes, 15 de agosto de 2017

¡Adopte un gato, leñe!


La idea del artículo de hoy me la inspiró vagamente un anónimo que le deja comida a los gatos en la esquina de mi casa. Se creerá muy altruista, pero sería mejor que admitiese su vocación de señor de casa grande con animales domésticos. Que adopte él o ella a los gatitos y los tenga a cuerpo de rey. Dándoles de comer, nos llena el barrio de felinos. No quiero ni pensar, para no caer en la turismofobia, que sea, encima, un veraneante, que se vaya a ir dentro de cinco días, el elemento, dejándonos esto como el set de rodaje de los aristogatos.



domingo, 13 de agosto de 2017

Una llamada


Al finalizar el funeral, mi amigo me contó que la mañana del entierro de su madre se levantó tranquilo y alegre. Por como lo dijo, recordé involuntaria e inmediatamente esta frase: "'You're looking unusually cheerful today', said the second-in-command". No me falló el instinto. Había soñado que su madre le llamaba por teléfono y le contaba: "Aquí estoy en la gloria. Está todo muy bien puesto. Con mucho gusto. Y todo el mundo es muy elegante y muy natural. Me he encontrado a Carmen García-Máiquez y me está presentado a gente muy cariñosa..." Entendí perfectamente que mi amigo se sintiese consolado. Yo, que estaba muy consolado después de tantos años, recibí un relámpago de emoción casi tumbativo. Acordarme ahora de su madre, a la que le tenía bastante cariño, me va a costar muy poco, muy poco.


jueves, 10 de agosto de 2017

Encuentro espiritual


Leonor ha comenzado la vendimia. Eso es bueno para el jerez, pero malo para mí. Otro año más, me toca bajar solo a la playa con los niños. Todo va bien hasta que levanto la cabeza del libro y no veo a Quique. Miro más y nada. Me levanto y nada. Me echo a la orilla, con el agua por las rodillas y nada. Un sinfín de cabecitas de niños en todo el litoral que mi vista abarca. Una sombra de preocupación. Y, de pronto, identifico la cabecita de Quique. No ha sido una identificación física, porque estaba de espaldas y porque con el pelo mojado todos tienen el mismo color e idéntico peinado. Ha sido una identificación espiritual, por el halo de imaginación desbordante con que va el niño, por el aire de su actividad mental. Lo estoy explicando mal, pero he quedado muy impresionado. Y tranquilo, claro.


Un poema de amor, de Carmen


Me admiró que Carmen me entregase, muy tímida, un poema; y más, que fuese de amor; pero, sobre todo, el poema mismo.

Es romántico y racional, como debe ser. El misterio de la flor a la que se le pregunta "¿Me quiere? ¿No me quiere?", por supuesto, pero, sin renunciar, ni al simbolismo (cinco pétalos, que es número bien bonito, una mano que se ofrece) ni al misterio (¿me quiere?) ni al suspense (¿no me quiere?) ni a la merecida y sorprendente e irónica celebración: "¡Oh, sí, sí, me quiere!"

Me habría encantado escribirlo a mí, pero, más que nada, nos conviene leerlo muy bien: haciéndonos el propósito de ni perder el encanto nunca ni dejar de ser listos. Pétalo a pétalo.




martes, 1 de agosto de 2017

Golondrinas


Sigue el pulso con Manolo. Ahora se ha ido una válvula del riego automático y me ha vuelto a proponer arreglármelo por libre, pagándole yo por libre, y no en las horas de mantenimiento. Me he mantenido firme. Y él, escurridizo, ha dicho: "Vale", y no sé cuándo llegarán esas horas de mantenimiento, porque los aspersores gotean y se han hecho tres o cuatro charcos en el jardín.

En principio, yo estaba fastidiado.

Pero hace dos o tres días vimos a unas golondrinas revolotear por el jardín y posarse en el suelo, junto a un tupido matorral. Iban y venían, frenando en su última vuelta. Pensé que iban a hacer un nido en el matorral, incluso. Y busqué en internet si las golondrinas hacen sus nidos tan bajos. Incluso empecé a preocuparme por los gatos que cruzan el jardín de vez en cuando, como tigres en miniatura, pero enormes para mis golondrinas. (Ya eran mías.)

Luego no eran dos, sino seis, ocho, doce...

De pronto,  caí. Venían a por el barro, para llevárselo limpiamente en su pico al nido que estarán haciendo o reparando en otra parte. Di gracias a la válvula rota y a la guerra sorda con Manolo. Dan unas vueltas al principio enormes, que se hacen más chicas, y más lentas, hasta que se posan. Yo veo en las vueltas las vueltas del mundo que han recorrido para llegar a casa; y en el momento tan delicado de posarse, un canto nostálgico al sedentarismo.

Le va a extrañar mucho a Manolo que ya no le meta la prisa con el arreglo.


***
[Ilustración de Carmen García-Máiquez]