viernes, 20 de abril de 2018

Fascista como tú, tururú, que no sabes ni la ú, tururú


Ya lo dijo inmejorablemente José María Pemán. Somos, además de
"fachas" e incluso cuando ni lo sospechamos, enanos en hombros de gigantes. 



EL OTRO ES FASCISTA

Hasta ahora, todas las afiliaciones y calificaciones políticas se hacían de dentro a fuera del individuo; quiero decir que las hacía el propio interesado. La denominación de color o de partido era una cosa que se conjugaba en primera persona. Se decía: «Yo soy liberal», o «yo soy conservador», o republicano, o tradicionalista... Pero ahora, desde hace unos años, ha surgido una calificación nueva, que no se conjuga en primera persona, sino en segunda o tercera. Me refiero al fascismo, «Tú eres fascista», «él es fascista», se dice. No es una declaración política que hace el interesado. Es un diagnóstico que le hace una persona desde fuera, como si le asegurara: «Usted es diabético, o escrufuloso, o linfático. Usted no lo sabe, pero lo es...» Así es como han sido «fascistas» Churchill, De Gasperi, De Gaulle, el arzobispo Damaskinos y tantos otros que ni lo sospechaban.

El «fascismo» es la primera idea política que se concede como un cargo honorífico y gratuito, sin intervención del candidato. Además, como resulta que eso no es una organización, ni un partido, ni nada concreto y con volumen, no hay por dónde agarrarlo, ni por dónde trazar la línea hamletiana entre el «ser o no ser». Si hubiera unas listas, unos boletines de inscripción, un recibito, siquiera, semanal, aunque fuera de cincuenta céntimos, uno podría saber de verdad, con relación a ese pequeño signo externo, si era o no era. Pero ¿cómo sabe uno si pertenece o no a una sociedad en la que no se paga cuota, ni le hacen a uno firmar nada, ni se llevan listas de socios? Le dicen a uno que es socio, ¿y cómo lo desmiente uno?...

Hasta ahora lo más parecido que había a esto del «fascismo» era el nombramiento de «hijo adoptivo». Uno no quería ser hijo adoptivo de Villamelones de Abajo, ni tenía nada que ver con el pueblo, ni hacía nada por considerarlo padre. Sino que un buen día, por cualquier razón, el Ayuntamiento lo nombraba a uno «hijo adoptivo», y aunque uno desairase el nombramiento y no recogiese el diploma uno era «hijo adoptivo de Villamelones de Abajo». Pero ahora, ese terrible juego frente a nuestra pasividad, se ha refinado todavía más. Ahora el nombramiento de «hijo adoptivo de Villamelones de Abajo» se lo hace a uno el Ayuntamiento de Villamelones de Arriba. Este pueblecito, rival del otro, lo odia, y considera a los villameloneses de Abajo malos, bárbaros y tontos. Entonces, cuando odian los de Arriba a cualquier persona, aun ajena del todo a aquel pleito, se reúnen y le nombran «hijo adoptivo» del otro pueblo, del de Abajo, que es para ellos como nombrarles hijo de cualquier cosa fea. Esto es lo que está pasando en el mundo. El «fascismo» es un casino cuyas listas administran los del casino de enfrente. Es Rusia la que otorga los nombramientos de «fascistas».

Yo creo que, bien pensado, en el fondo de todo esto hay un pequeño embrollo gramatical. Creemos que «fascista» es un sustantivo o un adjetivo. Pero resulta que no, que lo que es es un pronombre. Un pronombre demostrativo, como «este», «aquel», «el otro». Nadie puede ser por sí mismo el otro, ni éste, ni aquél. Los pronombres los manejan los demás. Uno puede vigilar sus adjetivos y sus sutantivos. Pero los pronombres vienen de fuera y hay que resignarse a recibirlos. «Fascista» vale tanto como decir «el otro». Usted puede ser abogado o médico, según usted quiera o decida. Pero «el otro» lo será usted cuando quiera el vecino, con consentimiento de usted o sin él.

Pero lo más sutil de este novísimo fenómeno político es que no sólo le asignan a un paciente la palabra cuando quieren, sino que, además, le construyen la realidad correlativa. Así, por ejemplo, en estos días en Colombia va a haber unas elecciones presidenciales, que ya se habrán celebrado, probablemente, cuando estas líneas se publiquen. Pero al candidato conservador señor Gómez, que toda la vida ha dicho que es demócrata, le aseguran de pronto, desde fuera, que es «fascista». Él no lo sabía, pero nadie sabe sus diagnósticos. Es como si le hubieran dicho que es leproso. En seguida el partido liberal, para evitar el contagio, se retira de las elecciones. Si el señor Gómez sale elegido, los otros no irán al Parlamento, no discutirán con él, no le harán el juego político. Y cuando le tengan así, bien solo, en el Poder, dirán: «¿Ven ustedes? Lo que decíamos: «¡fascista!» Porque ahora resulta que «fascista» no es una cosa que se «es», sino que se encuentra uno siendo.
De este modo resulta ahora que la democracia es como un juego de cartas, en el cual uno de los jugadores se levanta y deja el juego a medias cuando quiere. Entonces el que queda, como no puede seguir jugando a la democracia, resulta que es «fascista». Suponemos al doctor Gómez, tan gran patricio demócrata, volviendo a su casa y diciéndole a su familia: «¿Sabéis?»... Me han hecho fascista. Yo no lo había pedido, pero me han hecho.» Los familiares quizá creen que es un cargo, una función. No entienden bien: «¿Y te pagan algo por eso?» «No, hijo. Ni me cobran... Es gratuito y honorífico.»

Ya le pasó a don Prudencio en el casino de su pueblo, según contaba el «Séneca». Él había sido «upetista» de Primo de Rivera. Esto no quiere decir que fuera dictatorial o tiránico. Al revés. Era la dulzura hecha carne. Porque a Primo de Rivera le pasó al revés que lo que ahora ocurre en esto del «fascismo». Él anunció a grandes voces que iba a ser dictador muy enérgico y duro. Pero los españoles se dejaron gobernar tan suavemente, que no hubo modo de ejercer la dictadura sobre ellos. En este país no hay como anunciar a voces que se va a ser dictador para que no haya modo de serlo. Pero este contagio con la dictadura bastó para que cuando eligieron a don Prudencio presidente del casino del pueblo, como los demás señores eran avanzados liberales, se retiraran dignamente. Nadie quiso formar parte de la directiva, nadie quería acudir a las juntas generales, se despoblaron las tertulias... Y así, cuando don Prudencio, un buen día, a solas con el conserje, le rogó dulcemente que comprara un escupidor para el patio, se dio cuenta de que, sin saberlo, estaba ejerciendo la dictadura.
Es lo que ocurre ahora por el mundo. Le extienden a uno el nombramiento de «fascista» desde fuera, cuando quieren. Pero, además, resulta que lo es uno también cuando quieren los demás. Porque, claro, los demócratas son, por definición, los dueños de las democracias. Y como son los dueños, cuando quieren la empujan como un carrito de ruedas y se la llevan... Y entonces el otro se encuentra con que es «fascista», como se encuentra cualquiera con que es soltero cuando la novia le dice que no.

José María Pemán



jueves, 19 de abril de 2018

El futuro me salvará hoy


Gracias al mosquito cogí energía, pero sigo corriendo, volando bajito, que no llego, no llego. Y, entonces, me llega está preciosa viñeta de Ramón Eder, casi japonesa -pasada por San Sebastián-, con un aforismo que hace las veces de haiku.


Seguro que en el futuro el día de hoy será extraordinario. Por esta tarjeta, entra otras cosas.


miércoles, 18 de abril de 2018

Teología a la cuenta María



En el venerable tetragrámaton YHVH están latentes, como una profecía, el misterio de la Santísima Trinidad y la doble naturaleza de la Segunda Persona. 

Dan ganas de ponerse de rodillas.

martes, 17 de abril de 2018

Sirena guiñando


Cortando, pegando y coloreando, Carmen ha hecho esta sirena, muy bien peinada, con una falda larga preciosa y guiñando. Guiña porque cuenta un chiste: "¿Qué le dice un pez a otro pez?... Nada"

Hablando de peces me he acordado de David Foster Wallace

lunes, 16 de abril de 2018

Loeb de Sassof



La última entrega del Barbero del Rey de Suecia descubre a H. Á. Murena. La metáfora y lo sagrado es un libro maravilloso que le debo a José Luis López-Linares. En Nueva Revista dejo unas muestras, pero ha quedado, porque no era de Murena, sino de Moshé Loeb de Sassof, esta maravilla que él nos regala:

El hombre no posee nada creado en vano, ninguna facultad, ninguna fuerza. Nada malo que no pueda ser convertido en bueno al servicio de Dios. De tal suerte el orgullo, una vez sublimado, se convierte en elevada virtud de valor y fervor en el santo camino. Pero, entonces, ¿por qué fue creada la negación de Dios? Porque también ella puede transformarse en bien y servir para la salvación. Pues, si alguien viene a pedirte ayuda y asistencia, no vas a decirle con aire piadoso: "¡Confía en Dios!" No. Actuarás como si Dios no existiera: como si sobre la Tierra no hubiera nadie más que tú capaz de ayudar a ese hombre".



domingo, 15 de abril de 2018

Manuel


Yo no llego a Baudelaire. Más allá de la obviedad del talento literario, tampoco yo escribiría esto jamás por otras razones. Me refiero a cuando aconseja la que, a sus ojos, sería una actitud verdaderamente caritativa para con los mendigos: no darles una moneda para hacerles sentir quién tiene el poder, sino agarrarlos, golpearlos y ser golpeados por ellos y devolverles, así, su verdadera dignidad, porque los hemos considerado dignos de ponernos la mano encima...

Pero comprendo la idea de la importancia de tratar a los que piden superando el mecanismo aséptico de la limosna. Hoy se lo he podido explicar a Leonor. Manuel, al vernos entrar con los cascos de la moto, se ha ofrecido a cuidárnoslos. Le hemos dicho que sí, claro, qué detalle. Leonor entonces ha lamentado que ni ella ni yo llevásemos dinero para darle a la salida. Le he dicho que era mejor no darle una propina, dejar que caballerosamente nos preste un servicio, y uno bueno y galante, como ha hecho.

Hemos recogido los cascos y sólo le hemos dado las gracias, mientras otros le daban su limosna. Él nos ha dicho sonriendo y a pleno pulmón: "Qué gracias ni gracias, no hace falta, ha sido un placer".


viernes, 13 de abril de 2018

Maravilla sobre maravilla



Este poema tan bonito, de un anónimo al-andaluz del siglo X, que ha traducido Vicente García en Los años otoñales.

SU NOMBRE 

Queréis saber el nombre de la que más he amado. 
Tratad de recordar por quién sufrí. 
Si no la conocisteis, o la memoria os falla, 
poned los labios tal como se ponen 
al ir a dar un beso. 
… Su nombre se pronuncia de ese modo.


 Con el tiempo ha mejorado el poema, además. Porque habiendo devenido anónimo su autor, si queremos saber su nombre, porque no lo conocemos y la memoria se ha perdido, su amada nos dirá que pongamos los labios tal como se ponen al ir a recibir un beso. Su nombre se pronuncia de ese modo.





miércoles, 11 de abril de 2018

Lecciones del fuego



Hemos tenido que volver a encender la chimenea y quiero anotar en mi cartera, antes que la primavera apague para varios meses el fuego, alguna de sus lecciones.


Uno enciende la chimenea, encorvado, en cuclillas, como enseña a andar a un niño. 
Cuanto menos fuego, más humo. Si la chimenea se apaga, exhausta, humea más que nunca. Es una lección moral.  
Al principio, piñas y cartones chisporrotean: adolescencia. 
Cuando la chimenea alcanza su madurez, ya no hay que construir una pirámide de ramitas ni amontonar la leña. Basta echar de vez en cuando un tronco de cualquier manera.  
Otra lección moral. Si los troncos están secos por dentro, no importa nada que la lluvia los haya mojado mucho. Si los troncos están verdes, no sirve de nada que estén secos. Se arde desde el interior. 
Al final, ni troncos ni llamas ni humo, sólo rescoldo y más calor que nunca y más belleza.
Hablar de chimeneas también calienta. 
Poco o nada alegra tanto el madrugón como encontrarse la chimenea todavía con rescoldos.
A cambio, salir de casa dejando la chimenea encendida pone un sabor de ceniza en los labios.




martes, 10 de abril de 2018

Teológica canina


En la cena, Carmen se muestra muy preocupada porque aún no hayamos bautizado a Aspa. Le explicamos que los perros no se bautizan, sino, si acaso, se bendicen el día de San Antón y que, si sigue así de preocupada, este año iremos a la verbena de San Antón a que le echen un sacramental a la perra.

Quique aduce que es lógico, que siendo una teckel, no se puede bautizar. Que cuando le regalemos el galgo (sueña con un galgo), como es un perro de raza española, entonces sí lo podremos bautizar.

Yo creo que todavía no les había abominado del luteranismo ni tampoco les he dicho que Aspa es de raza alemana, aunque su nombre y su apellido (de Borgoña) no suenan muy protestantes.

Carmen contraataca: "Si el galgo es español, no necesita bautizarse; la pobre Aspa, sí".

Es talmente lo de Max Jacob a Picasso cuando le propuso ser su padrino de bautizo y Pablo Picasso puso como excusa su falta de fe: "Un español ateo siempre será más católico que un francés practicante". 

A los lectores de este blogg, no tengo que decirles que este cóctel de hijos, de perros, de españolidad a ultranza y catolicismo a machamartillo me parecieron deliciosos. Ahora me falta ver si le regalo el galgo contrarreformista a Quique y si no me quitan la custodia de las criaturas.


domingo, 8 de abril de 2018

Las flores



Le había hecho unas gestiones administrativas a la señora que trabaja en casa. Me habían resultado doblemente pesadas, por mi alergia a la burocracia y porque lo han sido. Además, de alguna manera, me perjudicarán, aunque levemente. Ya sólo quedaba que ella firmase los últimos papeles que yo le entregaría en la ventanilla correspondiente. Lo hizo en silencio. Se volvió y siguió a lo suyo. Yo lamenté, en silencio, que no me diese las gracias ni hiciese ni una muestra ni una muesca de alegría.

Dos horas más tarde, mirando por la ventana, me dijo: “¡Qué bonito está el jardín!” Yo miré y, con tantas lluvias y días grises sin sol, no ha llegado todavía el esplendor de la primavera, que este año se retrasa. “¡Cuántas flores!”, ha añadido.

Y era su agradecimiento y su alegría. Jamás vi tan hermoso nuestro jardín yo tampoco.


sábado, 7 de abril de 2018

Vaya


Me sorprende a menudo que mis amigos no valoren mi perspicacia psicológica y mi pulso con el bisturí moral para interpretar las intenciones y los móviles de los demás, sobre todo cuando los hechos me dan la razón enseguida casi siempre. Hasta que he comprendido la razón de tanta resistencia a rendirse a este talento mío. Si lo reconociesen, no podrían pensar que mis egoísmos y comodidades son inconscientes o que mis torpezas son inherentes y no el fruto revenido de una atroz indiferencia. En realidad, con no reconocerme el talento están defendiendo mi talante. Se equivocan, claro, pero se lo agradezco. Y me hago el firme propósito de no lamentar (ni para mis adentros) que no se me pasmen hasta que yo, por mi parte, no les haya allanado el camino para que puedan pensar que me doy cuenta de toda sin tener, por eso, que enfadarse conmigo, como tendrían que hacerlo.


viernes, 6 de abril de 2018

El caso de las literas alternadas


Recibo numerosas consultas sobre la resolución del caso de la Petra picta. Tengo que reconocer que, a medida que yo me cargaba de excelentes argumentos jurídicos para resolver el pleito, mis hijos perdieron todo interés en la cuestión. Desde entonces he probado a dejar en varias ocasiones la pietra picta en lugares estratégicos y de paso, a ver si se renovaba el conflicto mimético y yo podía dictar mi fundamentada sentencia. Hasta ahora, no ha habido manera.

Ayer, saltó otro pleito. Ahora duermen en literas y, aunque desde el primer día Carmen decidió que prefería la de arriba y Quique la de abajo, milagrosamente, se estableció un sistema de semanas alternas, literas aliteradas. Entre los encantos de la de abajo está que Aspa se acuesta allí hasta que yo acudo a llevarla a su cesta (o no). Anoche, le tocaba a Carmen abajo y Quique estaba muy desolado de tener que subirse arriba, porque le da vértigo, y yo me lo creo.

Esta vez pasé del Derecho Romano y tiré del feudal. Le dije a Carmen: “Estás en tu derecho de quedarte abajo, porque esta semana te toca a ti, pero lo noble sería subirte arriba, que a ti te gusta hasta más, y ceder tu preferencia a tu hermano, por el puro pundonor de portarte con él fenomenal. Yo, sin embargo, no te voy a obligar a algo que la justicia no te exige”. Se quedó en la cama de abajo. Volví a la carga. “Pero qué burgués agarrarte [y se embozaba en el edredón] a tu derecho en vez de aprovechar tan estupenda oportunidad para la magnanimidad”. Seguía. Dije: “Qué decepción”, y me fui. Al rato, vino la madre a avisarme que Carmen había decidido el intercambio de camas.

Fui a felicitarla. Me la encontré arriba, pero llorando. “Oh, no, de ninguna manera. Los gestos nobles no se hacen llorando”. Y les obligué a cambiarse de nuevo de cama, llorando ahora Quique, que se las prometía felices. La única que ni lloraba ni se cambiaba de cama era Aspa.

Pero a mitad de la escalerilla, todos en planta y la luz encendida, Carmen decidió sontenella y no enmendalla, su nobleza. Se quedó arriba. Me dio un beso. Y se tapó con el edredón. Yo, como don Quijote con la barcia, ya no quise probar más si sonreía, como aseguraba con voz cavernosa, o lloraba. Me acosté bastante orgulloso.

Esta mañana sí sonreía. Le he dicho con signos de admiración: “¡Eso es la nobleza!”, y ella lo ha entendido, se le ha visto en el brillo de los ojos. Y yo también (lo he entendido y me han brillado los ojos).




jueves, 5 de abril de 2018

Como boca de lobo



Viendo cómo te deja un virus, cuesta trabajo entender que "viral" sea sinónimo de éxito. ¿O no?

Quizá sea una advertencia del subconsciente, que se las sabe todas. El otro día, Enrique me preguntó, muy escamado, por qué cuando está muy oscuro decimos que está "como boca de lobo" y yo vi claro. Es una metáfora como otra cualquiera pero que remite a los más ancestrales miedos del ser humano. Al lobo como epítome de la amenaza. "Quien dice eso, Quique, no está muy tranquilo con la oscuridad". A él, que es muy valiente, le costó trabajo entender la metáfora subyacente, pero lo hizo. A mí, que me gusta el éxito, me ha costado tener un virus para entender la metáfora contraviral de "viral", pero lo estoy haciendo.


Por qué


En el periódico explico por qué la foto de Chema Moya es una maravilla.

Pero aquí que somos pocos y amigos, trataré de explicar algo más embarazoso. Al principio, la puse en twitter sin saber el autor y me sorprendió su éxito. Todavía me sorprendió más que, cuando al fin un alma caritativa, me dijo quién era el autor y puso un enlace a la foto con muchísima mayor calidad, la gente siguiese retuiteando. en vez del auténtico y firmado,
mi primer envío:



La primera razón es el efecto multiplicador de Twitter, su alud mediático. Pero debe de haber otras. Yo me atrevo a sugerir, aquí, en un susurro, tres más:

1) Al tener mucho menos definición la chica de en medio aparece más guapa, si cabe. 

2) Por la misma razón, no se le ven tantos anillos y parece que lleva en la muñeca una cinta añeja de la bandera de España, quizá del Pilar.

y, sobre todo, 3) Chema Moya tituló su foto maestra como "dualidad sevillana", apuntando al maniqueismo, al ying y el yang, y tal y cual. Mi título, en singular, "esta maravilla", una, apunta a una unidad indisoluble, a un alma. Y los títulos son, como sabía Sábato, las metáforas esenciales de cualquier obra.

martes, 3 de abril de 2018

Vino y Beirut


Estos días mi Twitter echa humo, pero prefiero el fuego. Y cómo me calentó este tuit:


Las gracias son, en realidad, para Béla Hamvas y su defensa del vino que lo es de todo. Yo las celebro por todo lo alto nada más ver el perfil de don Miguel García.


¡Qué fácil imaginarlo en Beirut, rodeado de no bebedores! Uno entiende su agradecimiento y su entendimiento profundo. Y los agradece. Mi próxima copa será por usted, don Miguel.





lunes, 2 de abril de 2018

Viejito


Antes de subirse al dormitorio, Leonor me cuenta este diálogo mientras estaba acostando a los niños.

Carmen: "Mamá, llévate a Aspa (de Borgoña) a su cestita, que, por las noches, se rasca mucho y no me deja dormir".

Leonor [en modo paritario]: "Eso lo hace papá cuando termina de trabajar y se acuesta".

Carmen: "Pero papá es muy despistado y se olvida casi siempre".

Enrique [furioso]: "Papá no es despistado. Sólo que es viejito".

Leonor, que ha discutido con él diciéndole que no, me lo cuenta ahora riéndose, creyendo que va a quebrar la profunda solidaridad que existe entre mi hijo varón y yo. En absoluto, me encanta. Yo defiendo el método Azorín, que decía que vivió tanto porque fue muy viejo desde muy pronto.

Cuando me acuesto, por fin, me acuerdo de Aspa y no sé si habrá vencido Leonor la Paritaria o Leonor la Prudencial, y consulto con la almohada si comprobar si no la ha acostado o sí. Esto es, si dejarme vencer por Carmencita la Crítica (reaccionando a sus protestas) o dejar que venza Enrique el Defensor de la Tercera Edad (para que diga a su madre: "¿Ves qué viejito que se volvió a olvidar, el pobre?"). Me decido a bajar por temor reverencial a Carmen y veo que venció Leonor la Misericordiosa y que, por el sueño de su niña y por su anciano esposo y porque Enrique vea cómo ella me cuida, acostó a la perra.

Cuando Aspa me ve mirar en la cocina si está o no está, me mueve el rabo, estoicamente, sin entusiasmo. Hoy se quedó sin dormir ni un ratito en la cama de Carmen.




domingo, 1 de abril de 2018

Interesante


Me sé de memoria la frase de Chesterton: "La persona interesante es la persona que se interesa". La tengo muy contrastada. Pero ayer me sorprendí diciéndole a mi hijo Quique: "Tú eres el más interesante de esta reunión". Se lo dije un momento en que se vino a hablar conmigo en un aparte.

Lo curioso es que la reunión en el campo era realmente interesante y estaba llena de amigos que se interesan por todo y bien y que saben mucho de política internacional, de economía, de cine, del campo. Además estaba fluyendo a la perfección, un día perfecto.

Y todavía más curioso era que le había dicho eso a Quique con total sinceridad. 

Me quedé pensando. Quizá haya que hacer una variación. La persona interesante es la persona que nos interesa. Aquella cuya vida nos importa más que la nuestra.

Cada vez que vuelva a pensar de alguien que no es interesante, examinaré antes que nada mi caridad, mi corazón.


sábado, 31 de marzo de 2018

Uno doble de gratitud


Recibo las liquidaciones de una editorial, y los resultados son tan humillantes que incluso yo, que me doy por muerto, me sonrojo. Estoy a punto de clamar al cielo con el puño cerrado y la tierra roja de Tara contra la falta de delicadeza de la editorial que me envía números como bofetadas, cuando recuerdo que a veces he lamentado, Nemoroso, que otras editoriales no me hayan echado nunca ninguna cuenta.

Y entonces me decido por la felicidad. Me niego a quejarme por una cosa y su contrario, como si fuese un posmoderno.

A las que jamás me rinden cuentas, mi gratitud hasta las lágrimas por su delicadeza; a la que las rinde, gratitud sonriente por su profesionalidad, que, me permite un último ejercicio cuaresmal y, además, el desbordamiento de la gratitud por partida doble.

Ea.


viernes, 30 de marzo de 2018

Petra picta


Treinta años después, justos, echo de menos no haber estudiado mucho más Derecho Romano. Gran conflicto en casa. Enrique encontró una piedra muy chula en la playa y se la trajo a casa. Carmen la encontró en un cajón y la pintó estupendamente. Ahora discuten la propiedad, si el dueño de la piedra, si la autora del dibujo indisolublemente unido a la piedra. La respuesta del derecho barbárico (tirar la piedra a la basura) está vedada por un mínimo de sensibilidad artística. Y tengo la sospecha de que el Derecho Romano tenía una solución para este caso. 

Mis hijos esperan la sentencia.


miércoles, 28 de marzo de 2018

Aparcar


Mi primo Fernando me tiene al día de las curiosidades del Puerto, que él vive a pie de obra. Me dice hoy por la calle: "Mira, éste es el nuevo coche de la policía secreta". Quedo la mar de sorprendido. Es un renault normal, tirando a feo, marrón y beige. "No será tan secreta, ¿no? ¿Tú cómo lo sabes, eh?" Se encoge de hombros y me dice: "Porque aparcan, fíjate, en este sitio reservado a la policía".

Me fijo, y sí. 

Realmente, en el Puerto, lo del aparcamiento está fatal. Se les comprende a los de la secreta.




domingo, 25 de marzo de 2018

Más grande aún que mi vanidad


Vi por encima la carta que envía a Nuestro Tiempo la filósofa (y poeta) Marcela Duque. Me encontré mi nombre en negritas y exulté. Además, por la compañía, Alejandro Llano y Jaime Nubiola, ea, y por el motivo, dando sentido a tantas críticas de poesía y comentarios míos. Qué maravilla.

Pensé precipitarme y echarle una foto a mi párrafo y fardar en twitter.

Esperé a leer el artículo entero, domando mi hybris, y qué maravilla de texto en su aparente narratividad: cuánta distancia de los tiempos, cuánto justo activismo social, cuánto amor a la filosofía, cuánto a la poesía, qué hondura. Pero no me escuchen. Lean. Lean.



sábado, 24 de marzo de 2018

Entrevista recuperada


Descubro que no traje aquí la entrevista que me hizo Gonzalo Altozano. Y ahora la releo y me gusta mucho. No la traje porque Altozano me dejó agotado. Se la había preparado tan bien que, en vez de preguntarme cosas más o menos generalistas, me examinaba sobre lo que escribí hacía siete u ocho años. Si respondía algo distinto, afeaba mi incoherencia. Acabé como el que ha pasado unas oposiciones, exhausto de rebuscar por mi memoria las viejas ocurrencias.

Sin embargo, mereció la pena. Y en ningún sitio se dice que los entrevistadores tengan que hacer la vida agradable a los entrevistados.


viernes, 23 de marzo de 2018

Rayos y truenos saqueado



Si hay algo por lo que tengo que defender Rayos y truenos es porque lo necesita mucho. Hace ya años que saqué de aquí los comentarios de actualidad, porque en el periódico me los pagan. No fue una gran pérdida, aunque sí de periodicidad y constancia. Ahora, el mismísimo barbero del rey de Suecia se ha mudado a Nueva Revista. Me estoy quedando aquí sólo, a la intemperie, apenas con un puñado de vosotros, lectores inaccesibles al desaliento, con mis hijos y con Leonor. Razón de más para defender el blogg, porque sois las tres cosas que yo más quiero.


jueves, 22 de marzo de 2018

Cernícalos enamorados


Se me pasó volando la primera golondrina. La vi estos días de tormenta y la imaginé sorprendida, como esos veraneantes que no se esperan que aquí no siempre brille el sol. Y ahora el cielo azul esmaltado por el agua está lleno de ellas, de aviones y de vencejos. Si la primera golondrina no se recoge, se nos va volando.

Para que no me pase lo mismo, los dos cernícalos que se hacían la corte, fiebre primaveral, con vuelos circulares, veloces, vertiginosos picados, airosos ascensos... Recordé a Dante y el canto V del Infierno, y comprendí que el sabor a gloria lo da la verticalidad. Allí giran como estorninos en redondo, no van arriba y abajo y arriba, que es la gracia. Eran una imagen del amor, de la alegría.

Parecían primeras golondrinas.


viernes, 16 de marzo de 2018

Flatito


En el almuerzo se me escapó un flatito, como a un niño. Nada grave, diría yo. Pero con el rabillo del ojo vi que Leonor se había ruborizado, qué digo ruborizado, se había puesto roja como un tomate, ¿cómo un tomate?, qué disparate, roja como una cereza, con brillo. Me dio lástima por ella. Y por mí. Y, por otro lado, qué mona estaba, qué conyugalmente adolescente. Ya estuve ponderando hasta los postres si tenía que arrepentirme o solozarme.


miércoles, 14 de marzo de 2018

Catecismo


Carmen estudia su catecismo de memoria, como corresponde. Nosotros le tomamos la lección haciéndole las preguntas.

"A ver, Carmen: ¿Qué es el cielo?"

Enrique pasa por allí y, mientras Carmen toma aire para responder de corrido, responde:

"El cielo es el otro barrio".

Nos parece una respuesta ortodoxa, con la gracia que esperamos en esa circunstancia y también la distancia necesaria. Sobresaliente en doctrina.


domingo, 11 de marzo de 2018

La máscara


Ayer, con la lluvia, pusimos La máscara  a los niños. Luego me entraron ciertas dudas de que fuese una película infantil del todo, pero, por lo visto, mis cargos de conciencia son muy lentos, porque cuando llegué, ya estaban por el final de la película, que vi con ellos. Estaban en la escena en que el chica y el chico van a desprenderse de la máscara y él tiene ciertas dudas porque, le dice a ella, a partir de ahora sólo quedaré yo. Ella sonríe, le quita la máscara y la tira al río. Ea.

Quizá si hubiese visto la película entera estaría menos simbólico y mucho menos romántico, pero vi claro que el amor es eso: desenmascarse, quedar sólo uno, pero no solo.

sábado, 10 de marzo de 2018

Complejo de Quijote


Ayer, nada más mandar mi artículo de hoy, me entró complejo de Quijote. ¿Y si ahora, en vez de ayudar a Davinia y a Alberto, les echan una bronca por exceso de celo en sus devoluciones? Los veo como a esos a los que don Quijote creía ayudar, como el pastorcillo aquel, y les complica más la vida.

En quince días voy a volver por la tienda para certificar que todo haya acabado bien.


viernes, 9 de marzo de 2018

Ser poeta es un poema


La hija de un amigo [el de la vespa] tiene que hacer un trabajo escolar sobre poesía y le pide a mi hermano Jaime que le mande una grabación recitando. Esto es lo que ocurre:




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* * y un largo etcétera * *

sábado, 3 de marzo de 2018

Corazón de Quique





Enrique me ha regalado, sin porqué, este corazón. Está el dibujo de Leonor con Carmen en brazos y de mí con él en brazos que parece rupestre. Luego está el texto, que es aun mejor. Resume perfectamente lo principal de la historia de nuestra familia:


LA BODA 
Cuando mi madre y mi padre se casaron les regalaron muchas cosas y después, o sea, 9 años, nació mi hermana. Un año después, o sea, nací ¡yo!

Lo de los regalos no es que el chiquillo sea muy materialista, sino que en casa, a menudo, de cualquier cosa, les decimos: "Mirad, éste fue un regalo de bodas de Fulanito o de Menganito, qué chulo, eh". O sea, que todo perfecto.

viernes, 2 de marzo de 2018

Compensación


Tuve una mañana amarga, pero el IES, zalamero, no iba a dejarme ir sin una dulce compensación. A última hora, cuando me dirigía a jefatura a recoger, como don Quijote de vuelta a su aldea, me di cuenta de que había varios alumnos esperando a sus novios o a sus novias en el pasillo. Ellos habrían salido antes del timbre (ejem) y habían rechazado la tentación de irse a la calle a galope tendido y allí estaban esperando, con una mansedumbre muy sanadora, tranquilos, ilusionados, como en los años 50, a que, nunca después del timbre, hiciese su apoteósica aparición el ser amado.

Recordé a Luis Rosales:

¿EN QUÉ CONSISTE LA PLENITUD? 

Si llega tarde a la cita, 
la espera forma parte 
de la alegría.

Aunque su versión para mi IES más bien sería:


Llegaré antes que tú, 
porque, como llegue en punto,
me quedo sin plenitud.  

El día, a fin de cuentas, no había sido tan amargo.


jueves, 1 de marzo de 2018

Queja e imagen


Yo tendría que ser mucho más ordenado, pero mi desorden no me deja. Quería pagar inmediatamente una factura, pero, cuando fui hacerlo, había perdido la factura. Tuve que llamar (sin éxito) a la empresa, escribirles un correo electrónico, esperar y pagarles después. Eso paso hace tres días. Ayer, abro un libro que quiero leer todos los días un poco, y allí, de marcapáginas y recordatorio estaba la factura. No había podido leer el libro, entre otras cosas, por el ajetreo de la factura perdida.

Al menos he ganado una imagen de lo que, si no, parecería un juego de palabras: el desorden me impide ser ordenado, definitivamente.




miércoles, 28 de febrero de 2018

Lieta


Ha querido mi buena suerte que, leyendo el canto XXIV del Purgatorio, me encontrase con una muy interesante curiosidad con su moraleja inquietante. Os desgrano mi suerte:

1) La entrada de ayer, a piñón tostado, generó una amable tertulia, como en los viejos tiempos de gloria de la blogosfera, sobre la traducción y sus límites. Estaba, por tanto, predispuesto.

2) Estoy escribiendo un artículo largo sobre el sentido y la literatura y en él llamo la atención sobre el hecho de que Dante no para quieto. Digo:
El sentido para Dante Alighieri es fijo y claro, por el contrario. El autor no se mueve un ápice de su concepción aristotélico-tomista del universo. Sin embargo, él no para un instante. La Divina Comedia es vertiginosa. Nos enseña algo básico: el sentido hallado no agota la búsqueda. No basta conocer la meta, hay que alcanzarla: bajando a la izquierda, trepando a la derecha y ascendiendo en un vuelo hasta las estrellas, aquéllas que —tampoco quietas jamás— mueve el amor. La lección de Dante deshace el tópico de que quien conoce la verdad se cuenta entre los aburridos, los intolerantes, los inmovilistas. Qué va. Ha de alzarse a ser, con cuánto esfuerzo, digno del sentido poseído.

3) Para el reto #Dante2018, estaba leyendo la Divina Comedia por primera vez en la traducción de Fernando Gutiérrez de Plaza & Janés que siempre recomienda Eloy Sánchez Rosillo y que me estaba encantado. Pero mi casa y yo somos así, un caos, y he perdido el volumen, así que me tuve que volver a la de Abilio Echeverría.

Y tras estas explicaciones llega el golpe de fortuna: en el verso 14 del canto XXIV del Purgatorio, se habla de Piccarda Donati, y la traducción de Echeverría dice: “ya goza, quieta”. Ese “quieta”, teniendo en cuenta mi ensayo, me dolió en el alma, pero no me rendí y me fui a la versión original que reza: “trinfa, lieta”. Oh. Para el traductor que va, además, intentando mantener la rima parece un cambio menor y necesario y tiene el oficio admirable de pasar el contento del “lieta” al verbo “gozar”, encima, pero con los grandes cada palabra pesa y encierra un universo de significación. Naturalemente Piccarda está abslutamente contenta o goza en el Paraíso, sí, pero ¿quieta?, ay, no, no, eso es imposible.




martes, 27 de febrero de 2018

Canción de invierno


CANCIÓN DE INVIERNO 

¡Castañas asadas 
al rojo carbón! 
(Y tú bien pegada 
a mi corazón...)







Estoy muy contento con esta traducción de Mario Quintana, pero no sé si vale. Os pongo el original para que [me] juzguéis.


Canção de inverno 

'Pinhão quentinho!
Quentinho o pinhão!'
(E tu bem juntinho
Do meu coração...).

[Do livro Canções, p. 44 - Editora Globo, 2005]

lunes, 26 de febrero de 2018

Leña mojada


Aunque me queda leña dentro de casa, salgo a la lluvia a por dos troncos. Busco la bofetada cariñosa del frío y el abrazo refrescante de la humedad, pero también el placer de echar madera mojada a la chimenea al rojo. Cuando está tan viva, la chimenea recibe la leña de la lluvia como yo el aire fresco, con una leve sorpresa y luego un silbido de gusto, un humo más blanco y un olor mejor, más limpio. Enseguida, el leño se seca y arde y en poco tiempo no queda del recuerdo de la humedad más que en una dulce nostalgia.




viernes, 23 de febrero de 2018

Contra el viento

Un poema de Mario Quintana para consolar al poeta que no escribe:

LA CANCIÓN QUE NO FUE ESCRITA 
Alguien sonrió como Nuestra Señora al alma triste del poeta. 
Él volvió a su casa
y quiso loar el bien que le habían hecho. 
Se quedó dormido… 
Y toda la noche brilló en su sueño una pobre estrellita perdida, 
trémula
como una luz contra el viento…


martes, 20 de febrero de 2018

Doce años después



La entrada de hoy de Ángel Ruiz, además del poema estupendo de JMIL, que, por lo visto, yo le mandé hace doce años, me trae algo que es muy consolador: el valor de los tiempos lentos. Con un guiño barroco, además, como me gusta a mí, porque el poema va de todo lo contrario: Vita brevis.

Doce años son nada o, todavía mejor, son más, porque el poema llega cuando lo había olvidado y lo descubro de nuevo. Ahora que los tiempos cortos me traen a mal traer (tanto que me había perdido la maravillosa y ejemplar entrada de Ángel sobre Mario Míguez), ahora, qué consuelo más hondo y verdadero saber que dentro de doce años el hoy seguirá fructificando y en mejores manos.


lunes, 19 de febrero de 2018

Superhija


Carmen no es una hija empalagosa, sino tirando a arisca, infatigablemente epigramática. El dibujo de la izquierda es con el que nos recibió el día de puertas abiertas de su cole, y muy bien ese inmenso corazón rosa, pero, en la realidad, en principio, no tanto.

Ahora bien, mi suegra, que es muy buena y eso, hizo un comentario ligeramente crítico (con muy buena intención) un día que yo no estaba. Carmen, me contaba mi suegra con muy buen humor, saltó como una buena pantera: "Tú no conoces a mi padre". Bien.

El otro día comentamos en la cena Leonor y yo que a un señor no le había gustado nada un artículo mío. Carmen, que parecía abstraída se volvió. Guiñaba un ojo como hace cuando no se pone (ay) las gafas, pero era un guiño maquiavélico: "El próximo artículo habla de él, papá, y ponlo muy bien, ya verás como le gusta".

Ayer, en coche, mi padre, que tiene vocación de GPS, me dijo: "Te has confundido de camino". Carmen, que iba detrás jugando con Quique zanjó: "Papá sabe todos los caminos".

Esta mañana me ha regalado este dibujo, no sé si porque habrá pensado que me hacía falta un poco de autoestima. Yo, sin afeitar, pero de Superpapá:



El principal superpoder de los superpapás es tener superhijas, le he dicho. No le ha parecido mal.


sábado, 17 de febrero de 2018

Notas a pie de Notas a pie de instante



Estas frases de Jesús Montiel en Notas a pie de instante (Esdrújula Ediciones, 2018) son impagables:


 La lentitud llega más rápido al misterio. 
Tú: primera persona del verbo amar.
La soledad de los que nunca saben estar solos.
Frecuenta tu silencio; sabrás tu ruido. 
Sinónimo de amor: te escucho, dejo el libro. 
No para escaparme de la realidad: escribir para que la realidad no se me escape. 
El amor llena el día de momentos cruciales.

jueves, 15 de febrero de 2018

Pasos de cebra


Prefiero cruzar diez metros antes o diez después que hacerlo por un paso de cebra. Me siento estabulado al hacerlo por donde está mandado, como si las rayas fuesen las rejas de la celda del positivismo jurídico.

Hay algo biográfico, desde luego, que tengo que confesar. El primer chiste que entendí fue sobre los pasos de cebra. Me lo contó Antonio Maurandi, en Murcia, con su voz grave de bebedor de brandy y fumador de puros. El viejo médico, amigo de mi abuelo y rival al ajedrez, me llevaba a no sé dónde de la mano. Ante un paso de cebra miró hacia abajo, levantó el índice de la otra mano, apretó la mía y me dijo: "Bienaventurados los que creen en los pasos de cebra porque pronto verán a Dios". No sé si recordáis el primer chiste de vuestra vida. Yo quedé deslumbrado y no lo olvido.

Lo triste es que el accidente que acortó el tiempo de mi abuelo fue por confiar en un paso de cebra. De modo que el humor negro, con un lapso de treinta años, me hizo pagar cara mi primera carcajada.

Pero creo que mi alergia es más doctrinal que biográfica. Y deliciosa, por otra parte. No cruzo por el paso de cebra por orgullo aristocrático de no estabularme, como he dicho, pero también porque prefiero la caballerosidad de deber un favor, un agradecimiento y una disculpa a los conductores, mientras guardo equilibrios de banderillero sobre la línea continúa de la calle, en vez de exigirles con agrio gesto el respeto del derechín administrativo del paso de cebra.

Sin contar con el deporte de mi carrerita.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Un poema


Este poema que me trae la revista Piedra de Molino me ha encantado. He descubierto que mis ojos pueden no ser azules, pero que mi mirada lo es.


martes, 13 de febrero de 2018

Lágrimas


La fama es que los padres vienen a los institutos a protestar de los profesores y a quejarse. No es mi experiencia, aunque, claro, yo voy siempre en todo a contrafama. Últimamente, en la jefatura, las madres lloran mucho, porque se ha expulsado a sus hijos y ellas ya no tienen muy claro qué más pueden hacer. "Lloran mucho" he dicho, pero es "lloran muchas", porque apenas se les salta una lágrima, que es lo bonito, aunque eso no se lo digo.

Sí les digo que no pierdan la esperanza, que la preocupación de una madre es una de las grandes fuerzas del universo. No les hablo de Santa Mónica, porque mi instituto es laico y yo soy muy respetuoso con la separación de poderes. Sí les digo que no pierdan el ánimo y la alegría, porque, entre otras cosas, son sus herramientas principales para sacar adelante a los hijos. Entonces, sonríen.




lunes, 12 de febrero de 2018

Imagen oxidada


En la cena del pescaíto frito, mi viejo amigo me enseñó su despacho. La casa estaba perfecta. Si hubiese aparecido el fotógrafo de una revista de decoración, se podría haber puesto a hacer fotos inmediatamente, sin tener que retocar nada. Su despacho no estaba tan redondo, pero mucho mejor que el mío. La imagen vino después. Me enseñó sus espadas de esgrima: una espada propiamente dicha, un sable, un florete... 

Estaban ostentosamente oxidados. Tuve una fuerte impresión cervantina. Y luego melancólica, si me permiten la redundancia. ¿Por qué lo que es más noble se oxida siempre antes y más?

Aquel florete, touché, me atravesó el corazón.


sábado, 10 de febrero de 2018

Son amores distintos


Apenas por jugar pregunto a mis hijos quién quiere más a quién, si yo a mamá, si mamá a mí. Las respuestas, sin embargo, me dejan pasmado: Carmen asegura que mamá, sin duda ninguna, a mí; y Quique salta, indignado: “¿Qué dices tú? Papá mucho más a mamá, está clarísimo”. Veo, desde pequeñitos, el drama de los sexos. Nos queremos de forma distinta y cada uno confunde el amor con su forma de querer.


viernes, 9 de febrero de 2018

Aleluya

Mi hijo tiene que hacer en la tarea una frase con “cama” y “reloj”. Le propongo:

La cama es un reloj sin manecillas 
donde pasan las horas sin sentirlas.


Ay, no le convence.

jueves, 8 de febrero de 2018

La nostalgia del Padre nos lleva al padre


Quizá una prueba de andar por casa (a la cuenta María) de la inmortalidad sea que nada se acaba nunca jamás. Ni los trabajos.

Entregué mi antología de la poesía al padre con gran alivio y sensación de deber cumplido al fin. Pero de fin nada. Me encuentro a cada paso poemas al padre nuevos o, todavía más doloroso, que olvidé, traspapelé o no conocía. Sueño con una nueva edición y sé que tampoco arreglaría las cosas definitivamente.

Ahora, encima, acabo de encontrar algo que me habría servido especialmente para el prólogo. Allí, además de la información básica sobre el libro y sus coordenadas espacio-temático-temporales, me hacía una pregunta. ¿A qué responde el incremento exponencial de la poesía al padre en nuestro tiempo? La comparación pasma, y eso que tenemos el precedente de Jorge Manrique, que nos enmascara un poco (tirando de calidad) el gran salto cuantitativo. 

Yo aventuré algunas respuestas, pero ahora estoy pasmado con la que me sugiere una idea Viktor E. Frankl en La presencia ignorada de Dios. El Padre no es el primero existencialmente, pero sí ontológicamente, de modo que nuestro padre genético es un representante del Padre celestial, prototipo de toda paternidad. Eso conlleva que la ausencia de Dios, por su muerte nietzscheana o por la falta de fe o de práctica religiosa incluso, se traduzca en una demanda, en todos los sentidos, de la figura del padre. Un paciente se lo dijo aún más claro: "Al haberme visto privado del Padre divino, me puse a buscar cielos de repuesto, y así llegué a sentir esta fuerte nostalgia por mi padre carnal..."

Por supuesto que eso no eclipsa los otros motivos, ni el principal, el amor directo, sin explicaciones, pero me parece una factor a tener muy en cuenta, una explicación difícil, pero muy atinada.


martes, 6 de febrero de 2018

Primera confesión


Carmen hace su primera confesión este mes y Enrique está tristísimo, porque también quiere hacerla. Le urge una preocupación teológica. "Le he pegado a Carmen y, si no me confieso pronto, se me va a olvidar".

Todos se ríen, menos yo. Llevo varios días sin venir al blogg y sé que, si no me confieso pronto aquí, se me olvidan las cosas que os tenía que contar. Así no las salvo y son mi vida.


sábado, 27 de enero de 2018

Ortodoxia y jerez



Siempre había sospechado que el vino en general y el jerez en particular tenían secretos vasos comunicantes con la ortodoxia. La serie Grantchester , por desgracia, ha acabado sacándome de dudas. Y he recordado a los tres mosqueteros del catolicismo que jerez ha dado a Inglaterra, aunque han sido de ida y vuelta.

1- Father Francis Xavier Morgan Osborne, el tutor de JRR Tolkien:



2- El elegantísimo Monseñor Gilbey, que encontró un pasaje del esnobismo a la santidad:



y 3- Canon Alfonso de Zulueta, del que no he logrado dar con ninguna fotografía. Era hijo único, rico y aristócrata y, para perplejidad del mundo, lo dejó todo. Fue capellán de Oxford hasta que, durante la guerra civil, hubo sospechas de que hiciese labores de espía por sus contactos con su pariente el duque de Alba. Prefirió dejar el puesto. Todos los inviernos nadaba en las playas de Cádiz, y así se ahogó, ya muy anciano. Yo disfruté de su biblioteca, en la finca la Alcaría, que fue suya, que tenía una capilla impresionante y que habían heredado unos sobrinos suyos y amigos míos. Allí leí, precisamente, How to be a Brit de Georges Mikes, entre risas angloandaluzas.



Ahora pienso que la anglofilia de la baja Andalucía nunca ha dado en anglicanismos. El catolicismo romano no se ha tocado. Y esto tiene dos lecturas, a cada cual más alegre y quizá hasta compatibles. O en el sur no se pierde el norte de qué es lo que importa y lo que está por encima de las bromas. O lo verdadero inglés, como querían Chesterton y Copleston, es la Merry England que era (¡que es!) the Dowry of Mary. Brindemos por ella y por Ella. Con jerez, naturalmente.