martes, 31 de diciembre de 2013

Un año en doce campanadas


Lo explica muy bien Mora-Fandos en Tan bella, tan cerca: lo difícil de escribir un diario es que uno no sabe qué hechos serán significativos después. Por suerte, el jueves, 31 de enero, anoté: "Con Irene Vázquez en la cafetería [de la UFV], encantadora". 

Martes, 12 de febrero. Las cascadas de agua entre los verdes intensos de los terraplenes de la carretera que une el aeropuerto de Bilbao con San Sebastián. El pecho también se me desborda. Me paso el viaje pegado a la ventanilla. 

Jueves, 21 de marzo. El dueño de la cafetería no me deja leer. No para de hablarme. Es tan tonto que me termina cayéndome bien. La camarera, ¿su hija? es guapa y seria, cervantina. 

April is the cruellest month. Todas las entradas del mes están llenas de angustia por el proceso de elección de director en mi instituto, que me tocó de lleno, como representante de los profesores. Llega a su paroxismo el viernes, 5 de abril: "... no puedo dormir la siesta y he tenido que tomarme [por primera vez en mi vida para algo que no sea una conferencia complicada] un lexatín. Como ya fui a misa, en cuanto Leonor vuelve, vamos a ver Cristiada". [Y ahora caigo en que la vi con un lexatín encima, y que aún así me excitó lo suyo...]

Sábado, 11 de mayo. Tras la conferencia, cena de nuevo, ya lo habíamos hecho Leonor y yo antes. Cada uno en un extremo de la larga mesa. Yo rodeado de chicas. Según avanza la conversación, me voy poniendo muy gallito, rayando en pavo real por momentos. Leonor se da cuenta... y se ríe. 

Martes, 11 de junio. Cumpleaños de Enrique. Carmen muy poco celosa de cederle el protagonismo. Quique sopla las dos velas y disfruta con todo. Por la noche, se acuesta y se acuna tarareando el "Cumpleaños feliz". 

Miércoles, 17 de julio. En la cola para recoger los zapatitos ortopédicos para los pies planos de Carmen, apunto esta observación mía de mal gusto: "En la ortopedia las colas son lentísimas". 

Domingo, 18 de agosto. Me balanceo entre "leo" y "Leo".  Por un lado: "Leo a Chateaubriand, a Proust, a Szerb, a Kierkegaard, a Porchia". Y por otro: "Leo me advierte que tenemos merienda esta tarde". Todo el año, en las anotaciones del diario, esa incomodidad, imagen de una inquietud. Nunca sé cuando escribo "leo" por mi actividad o por mi mujer. Lo de JRJ: "Amor y poesía, / cada día", pero llevado con cierta confusión semántica y vital.

Martes, 17 de septiembre. Laus Deo! Estamos embarazados. Bajo al cuarto de los niños a por el bote de agua bendita y, para amarrar después del año pasado, sobre la barriga de Leonor, bautizo a nuestro hijo. [El resto del mes me lo paso en una nube, lo que es una maravilla tras un verano en el que me he achicharrado en exceso.]

Todo el diario deja claro que la vida transcurre y las cosas ocurren y que ambas realidades van paralelas. Pero muy claro el viernes, 4 de octubre. Vi una película con mis alumnos de ID, grupo A; luego, por los pasillos, bien con los de Electricidad, que se disculpan por la mala clase que me dieron ayer; voy a mi barbero, Fernando Biensoba; por la tarde doy una conferencia sobre "lectura literaria", y a las 9: 45 de la noche, vamos al hospital a Urgencias. Hemos perdido al niño. 

Lunes, 4 de noviembre. Carmen puede ser la niña de 3 años de España que mejor sepa lo que es una metáfora. Jugamos a poner ejemplos y, a veces, en la conversación, ella las detecta y las subraya. Pero hoy se ha confundido y la ha llamado "mostaza". ¿Se ha confundido o es ese condimento picante una metáfora perfecta de lo que es una metáfora?

Viernes, 20 de diciembre. Ayer no pude ir a la comida de Navidad del instituto y lo sentí de veras. Hoy pregunto qué tal fue todo y todas mis fuentes coinciden: la comida fue un desastre, pero luego lo pasaron fenomenal en el pub bailando todos hasta las tantas y de copas. "Uff", suspiro aliviado, no lo puedo evitar, y las dos efes son porque me alivio doblemente, por la comida y por el baile, uff.  Qué poco me gusta a mí pasarlo fenomenal. 







Fandango



Yo, por la unidad de España, 
capaz fui hasta de poner 
semioculto en mi belén, 
entre montaña y montaña, 
un dichoso caganer...  
Ay, por la unidad de España. 

lunes, 30 de diciembre de 2013

Entierro en la noche


Anoche Carmen me despertó a las cuatro menos cuarto. Es algo para celebrar, porque normalmente se empeña en que se despierte su madre y esta vez me llamaba a mí. Y no fue lo único inesperado. Nada más despertarte recuerdas el sueño, que, si no, vuelve, como el pez tras el salto, al subconsciente y desaparece. 

Para cuando Carmen me despertó, estaba yo en el entierro de un joven soldado español. Era en un cuartel destartalado, en medio de un páramo helado y ventoso, como en Soria o así. Había polvo, porque pensé que el polvo, con frío, es más insoportable. No sé de qué había muerto, pero fue en acto de servicio, sin duda, ni tampoco en calidad de qué me veía yo allí, abrazando al padre, que parecía tallado en madera, ni a la madre, como de hojas de maíz, que gemía. La bandera que cubría el féretro estaba raída y tenía encima algunos toscos juguetes del muchacho muerto. Yo me disponía a decir unas palabras... 

Y ahí me despertó Carmen, y la llevé al baño y le di leche caliente y le conté dos cuentos ("Los cabritillos" y "Caperucita Roja") y le leí dos capítulos de Platero y yo y, luego, mientras ya se dormía, leí un ensayo que se me había quedado pendiente. Cuando volví a la cama, me estremeció pensar cuántos hombres y mujeres habré enterrado y abandonado en sueños. No tantos como nuestra historia, claro, pero, aún así, muchos, seguro. 


domingo, 29 de diciembre de 2013

viernes, 27 de diciembre de 2013

Inmensidad de un "como"


Cecília Meireles le tenía mucha manía al "como", y reñía a Mario Quintana cada vez que ponía uno en sus poemas: "¿Como?, ¿qué comes, Mario, qué comes?". Como toda regla, es rígida. Y el "como" también alimenta. Pienso en el "Si no os hacéis como niños...". No hacernos niños, no, sino como ellos. Lo he visto claro con el viaje en avión. Volar y ver cómo las casas se van haciendo cada vez más pequeñitas, y los ríos como cintas de terciopelo azul, que brillan, y después el fresquito que da pasar entre las nubes, y el sol radiante sobre ellas, que es una alegoría, es todo espectacular. Su madre y yo teníamos una gran ilusión en el vuelo primero de nuestros hijos, pero preguntados después por lo que más les había gustado, han dicho: 

Quique: "¡El cinturón!", que se quitaba y ponía compulsivamente. 

Carmen, más comodona: "¡Los asientos!". 

La ventanilla se quedó para mí, que la disfruté, eso sí, como un niño.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Examen de conciencia


Septiembre, como dijo, clavándolo, Miguel d'Ors, es la tarde del año. Por eso sus tardes aparecen tan cargadas, tan propias, tan redundantes. Diciembre, por pura analogía, es la noche del año y, por tanto, el momento del examen de conciencia. Yo, desde que llevo el diario, paso unos diciembres de auto lectura que es, si no amena, provechosa. Este año, leyéndome, cada vez menos poesía y cada vez más razones para escribirla. He versificado la idea, a lo Joaquín Sabina y nos sobran las razones. Razón por la cual el poema no sirve y lo traigo aquí, para que haga al menos de recordatorio: 

RAZONES 

Que a mis hijos les digan cuando muera 
que fue poeta de verdad su padre; 
mientras tanto, que a dar algunas conferencias 
me lleven de viaje.  

Justificar mis cambios de carácter, 
engrosar mi perfil de Wikipedia, 
que queden de mis pasos por la tierra 
más que espuma en el mar y humo en el aire...  

¡Cuántas razones para hacer poesía 
--unas son nobles, otras son ridículas 
(pero también muy mías, o aún más)--, 

cuántas razones, cuántas, un buen montón de ellas! 
y ninguna es capaz 
de escribir media línea medio buena...

viernes, 20 de diciembre de 2013

Apuntes al paso


No llevo suelto. Le digo al aparcacoches que si está a la vuelta... Sonríe señalando una diminuta y arrastrada caravana: "Voy a estar a la fuerza: ésta es mi casa". Y hay un timbre de orgullo, que no identifico si es por el trabajo bien hecho de vigilar su trozo de parking día y noche o por tener una casa o por el calor de esas palabras "mi casa".

*

En el tren, la señora de al lado reza, con las cuentas escondidas debajo de su bolso, el rosario. Pone en práctica lo que digo en este artículo, y se vuelve continuamente a hablarme. Debe de haber sido el rosario más largo de la historia, por las continuas interrupciones. Yo me alegro porque es una demostración palpable de mi tesis. Me fastidia por mis horas de lectura, que me prometía felices. Compruebo otra cosa. Si en vez de un libro, miro el móvil, eso sí lo respeta y se calla. 

*

Leo en Auden una cita del soneto CX de WS: "Sold cheap what is most dear". Me zarandea.

En Shakespeare es el amor lo más querido y en Auden (New Year Letter) es, lógicamente, el talento literario. ¿En mi caso? Quizá todo. (Ya digo que la cita me zarandea.)

*

En la cafetería del tren, Jorge de Arco.  Entran unos conocidos del Puerto. Gano ante ellos mucho respeto pues salta a la vista que estoy teniendo una conversación literaria con un vate evidente. 



De Atocha al Prado, bajo la lluvia, con frío, mojándome los pies, esquivando charcos en un eslalon a cámara lenta. Qué bonito es el otoño, a pesar de todo.

*

Un hermano pequeño es un tesoro. Puedes llamarle con veinte minutos de antelación, cuando tu comida de trabajo ha sido anulada a última hora, y exigirle que te lleva a comer. Llegar tarde (por culpa de RENFE), comer rápido, charlar atropellado, no rematar ningún tema, irte a mitad del segundo plato porque no te da tiempo, dejarle la mitad del dinero a ojo, pedirle otro favor y aún así irte encantado, feliz. 

*

En la UFV, aunque voy (¿lo he dicho ya?) tarde, me tomo un café en la cafetería y aunque llueve, me encamino al aula por fuera. Estoy repitiendo a conciencia y paso a paso lo que hice, la última vez que estuve, con Irene Vázquez. Por suerte, hay muchos alumnos que también van bajo la lluvia (fina, a lo madrileño; no esa lluvia provinciana a cántaros de aquí) y no se me nota demasiado el baño de nostalgia.

*

La clase.

*

Este soneto de mi hermano Jaime, que estará en ese mismo instante tomando su postre solo quizá todavía, o comiendo por por segunda vez, porque tenía otra cita, el pobre, este soneto, digo, de mi hermano Jaime, que recito para explicar una cosa:


EL LIBRO


El tiempo es como un libro que Dios tiene en las manos.
Lo recita en voz alta, o baja, lentamente,
y así pasan las hojas de los pobres humanos
que casi apenas oyen la línea del presente.

Allí, toda la historia de Roma y los romanos;
las guerras, y las paces al párrafo siguiente;
allí, las experanzas; allí, los cotidianos
susurros y quehaceres del amor de la gente. 

Allí, también, mi vida con sus pequeñas cosas,
y la tuya, con todo tu futuro, tu miedo,
tus sueños entrelíneas como en un escondrijo...  

Y en el centro del libro, con las letras borrosas
de haber pasado el Padre tantas veces el dedo,
la página que cuenta la muerte de Su Hijo. 

pero que me noquea de belleza y me lanza a las digresiones. Ahí están (¿las véis?) no sólo las hojas de este esplendoroso otoño madrileño, sino la de las generaciones de los hombres de Homero. Y qué acierto expresivo las "experanzas", tan del futuro y ya pasadas, en un punto idas...

*

Acabo la clase.

*

No es mi día de suerte en el tren. Un joven a mi lado que escucha en su móvil a todo trapo marchas procesionales. Como le puede la emoción las silba y lleva el compás con el llavero en la mesilla. 

*

Añoro a la señora del rosario de la mañana. 

*

Por cierto, España se estará descristianizando, como reza La constitución cristiana de los Estados,  el libro de Miguel Ayuso que voy leyendo, pero no se diría en absoluto por la gente que se me sienta al lado en el tren.  ¿Efecto imán?

*

De pronto, algo terrible. Llaman a mi compañero de viaje. Le dicen que un amigo ha muerto en un accidente de coche. "Joe, cojones", balbucea, "tanatorio, dónde, cuándo, cómo", pregunta, "me he quedado frío, qué papeleta". Se levanta, se va, no vuelve. 

*

En Sevilla, trasbordo al "Cercanías". Es molesto el trasbordo, claro, pero qué bien suena el nombre "Cercanías". Para entonarme, en una esquinita, cuando nadie me ve, me pongo este vídeo.


*

En la estación del Puerto, esperando a su novia (deduje y, luego, comprobé), un joven completamente bizco. Como no soy supersticioso, eso no tiene nada de particular. Lo curioso es que tenía en las orejas, bastante separadas, esos pendientes que no penden sino que son anillas que dejan un gran hueco en el lóbulo. Compensaban la proximidad de los ojos esos dos redondeles negros bien separados. Cierta armonía. 

*

Al recoger mi coche para ir a casa, ya muy tarde, con mucho frío, miré con solidaridad la pequeña y arrastrada caravana silenciosa. 





jueves, 19 de diciembre de 2013

Regalos


Recibo desde las Indias Occidentales este correo que me alegra la madrugada: 
Caro Enrique, 
em outubro estivemos, minha esposa e eu, na Feira Internacional de Frankfurt; foi uma viagem rápida. E de lá consegui trazer alguns livros de autores espanhóis. Agradeço a você a existência do seu blog, pois, através dele, pude conhecer poetas como José Jiménez Lozano, por quem estou deveras apaixonado, de quem eu trouxe Elegías menores, Editorial Pre-Textos, e li que no seu blog vc é o organizador da antologia El precio. Vc fez uma seleção de todos os livros de poemas dele publicados?Trouxe também a Obra completa de Ramón Gaya. Que esplêndido! Textos dele como "El silencio del arte" é magnífico, entre tantos outros. Também por indicação sua trouxe Aluvial Estuario de Tomás Segovia; e a Poesía completa, de José Antonio Muños Rojas. Vê-se que fiz uma boa feira, ou melhor, uma bela colheita.Vou tentando divulgar esses poetas maravilhosos. Traduzindo...
También los alumnos se despiden durante estos días y dan las gracias, y me sabe dulce. No sólo, por tanto, es el dinero ganado con la literatura, sino también los alumnos agradecidos y también ver que unos libros estupendos (y no otros) cruzan la Mar Océana. 


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Vistazos


Hay algo intrínsecamente doloroso en ver pintura: la sensación de quedarte en la superficie. 
Los mejores pintores son los que, caritativos, procuran mitigarte ese dolor poniendo mucha profundidad en la tela.
Y entonces eres tú, solo, el que se queda en la superficie.

* * *



Ante este retrato de Camilo Máximo experimenté una sensación de vértigo instantánea pero intensa. El retratado mira al pintor y enseguida no, es el pintor al retratado, y otra vez al revés y otra vuelta y otra…; y yo en medio mirando y siendo mirado, girando. Tuve que apoyarme en el hombro de mi amigo y apartar la mirada. 

















* * *






En cambio, aquí, una simple, casi iletrada, bien insensible y aguda nostalgia de mi hija Carmen, que ama el rosa. Entre el arte y la vida, yo, la vida, ya se veía. 






Por cierto, que cuando llegué de Madrid, Carmen me llamó: "Hey, gordito". "¡¿Gordito llamas a tu padre?!" Y zanjó: "'Gordito' es de amor". 





* * *


De pronto, al paso, citándonos desde lejos, la llamarada del Expolio de El Greco restaurado nos hizo volvernos y entrecerrar, para protegerlos, los ojos. Llama de amor viva (era el día de san Juan de la Cruz). 

* * *
UNA OBVIEDAD.- Había puesto para ilustrar cierto punto de una clase mía una diapositiva del Lavatorio. Al darme de bruces con él, casi caigo de espaldas. Qué diferencia con la diapositiva. No pongo ilustración, por razones obvias. 


* * *

De El Prado fuimos a los Machioili. Si son menos pintura, ellos lo sabían, que no es poco, y además son al menos más novela. Véase La Rotonda di Palmieri de G. Fattori, por ejemplo: 



martes, 17 de diciembre de 2013

Adonáis


He dudado mucho (durante cinco minutos) si contestar a Javier Sánchez Menéndez. No me lo tomo por lo personal (ni en lo ético ni en lo estético ni en lo emético ni en lo hermético ni en lo dietético ni en lo hipotético ni en lo frenético) como sé que tampoco hará él, hombre de un agudísimo sentido del humor. De JSM yo tengo cosas buenas que decir en lo personal y en lo profesional. Sacó De ida y vuelta y, sobre todo, ha sacado libros muy buenos en Siltolá, y eso cualquier lector insaciable tiene que reconocérselo y yo se lo he ido reconociendo todo lo que he podido y seguiré haciéndolo (tengo pendientes reseñar La misma monotonía de Juan Peña y pronto hablaré de Mitos y flautas de SFS). 


Su escrito, a mi entender, hay que entendérselo como una cosa paralepipoética propia de una personalidad aproximadamente pongamos pessoaesca. Pero como la calunnia è un venticello...



Como è un venticello, aclararé lo que pueda. 

Es raro que JSM, tan mesurado en otros campos, supongo, califique un libro mediocre cuando no lo ha leído.

¿Considera mediocres los títulos que hay en el catálogo de los últimos años? Hay de todo, como es lógico, pero destaca lo contrario: la presencia de poemarios estimables y de nombres incuestionables: aquí. Javier Vela, Gómez-Coronado, Raquel Lanseros, Antonio Praena, Alfredo Félix-Díaz... No parece un premio, ni un catálogo ni una nómina para despreciar de un plumazo. 

Es más raro, aunque se le entiende más, lo del latín y las mortificaciones. Dejando aparte que de los cinco miembros del jurado, a tres de ellos todo esto de el-latín-y-la-mortificación le sonará a chino y ciñéndome a los tres años en que he sido jurado del Adonáis, no diría que los premiados en 2011, Jesús Bernal, tan estoico, ni Vanesa Pérez-Sauquillo, tan epicúrea, ni Ruth Miguel Franco, tan elegíaca, sean de mucho latín (en el ladino sentido sanchezmenendesco, se entiende) ni de mucha mortificación (en sentido estricto); tampoco me lo parecen en absoluto la ganadora del 2012, Martha Asunción Alonso, ni el gran Ángel Talián. De Rocío Arana, la otra accésit en el 2012 hablaremos después. "Ah, pero el premiado de este año, Joaquín Moreno…", dirá JSM. La relación de Joaquín Moreno con ese latín y esa mortificación es exactamente la misma, qué casualidad, que la de JSM, ambas pretéritas. Me parece muy desafortunado ponerse hablar de cosas tan íntimas y que no tienen nada que ver con la poesía de cada uno de ellos, así que yo lo dejo. El que entendiese las sotiles ("sotiles" no por arcaizar, sino por no llamarlas sutiles) indirectas de JSM, lo entenderá todo, y quien no, no se pierde nada.

El asunto de fondo es que, entre los nueve publicados de estos tres años, hay dos que pertenecen al llamado grupo Númenor, que nació en un colegio del Opus Dei: una accésit, Rocío Arana, y el último premiado, Joaquín Moreno Pedrosa. De los años anteriores, hubo otros tres accésits, Pablo Moreno, Jesús Beades y María Eugenia Reyes, que también pertenecen o pertenecieron al grupo Númenor, aunque la proporción con respecto a los otros premiados es todavía menor porque el lapso es mayor y ninguno se alzó con el premio. Eso no debería escandalizar a nadie con sentido común por dos razones: primero, Númenor es uno de los grupos poéticos más activos y numerosos de la poesía joven —como lo es la nueva hornada de poetas asturianos, que ha de llevarse muchos premios próximamente, espero y deseo—; y, segundo, los de Númenor frisan los 35 años, que es el tope para presentarse al premio, haciéndolo, por tanto, en condiciones de máxima madurez.

Son amigos míos, eso es bien cierto. También lo son otros de los presentados. Lo cual sólo contribuye a mi sufrimiento porque yo, que les deseo a todos lo mejor, no voto por amistades (ni voto solo). Por fortuna, al publicar cada año tres libros, el curioso lector puede contrastar nuestro fallo y ver si resultó fallido o acertado. En ese sentido, animo al hidalgo JSM, el bueno, al caballero de los leones, a que, siendo un editor arrojado, intrépido, aventurero y agitado, no se nos quede a medias y publique en su Isla de Siltolá los libros de ésos que piensa que hemos discriminado, para que la comparación pueda ser exhaustiva y el bochorno caiga sobre nuestras cabezas, si tuviera o tuviese que caer. Me encantaría. Con algunos libros hemos sufrido en el jurado al ver que no los podríamos sacar. Yo desde aquí prometo reseñas elogiosas y merecidísimas para dos de los finalistas de este año que no serán publicados por Adonáis porque no cupieron, ay, ay. Leerlos ha sido un privilegio. Y también aplaudiré la publicación de un libro que no pasó el corte, y que yo, que no hago la preselección, tuve la oportunidad de leer de rebote, y que me pareció excelente, y estoy deseando releer ya édito.

Si tuviese que desanimar a alguien a presentarse al Adonáis, lo haría por el palo contrario a JSM: la competencia es altísima.


viernes, 13 de diciembre de 2013

¿O? Oh


Me he cogido in fraganti pensando, al cruzarme con una chica extrañamente vestida, esto: "O va fatal, la pobre, o es que es así la última moda..." Vaya, qué bajo estás, me he reprendido, abochornado. Porque sea la última moda no va a dejar de ir fatal, la pobre. Te descuidas un poco y se te pega, qué vergüenza, el espíritu de los tiempos. 


jueves, 12 de diciembre de 2013

De oca en oca


Fue Javier de Navascués, como tantas veces, quien me puso en la pista: Baldomero Fernández Moreno había escrito aforismos. Eché las redes para pescarlo por internet, y miren qué pesquera: 

El colectivo: pura invitación a la vida interior. 
* 
El genio es una larga paciencia y una súbita impaciencia. 
* 
El otoño es una cuesta arriba de hojas secas. 
* 
La gripe es una pereza que duele. 
* 
Las noticias que se desmienten son las más interesantes. 
* 
Mucha vida interior implica mucha muerte interior. 
* 
Nada ayuda más al arte que la cólera. 
* 
De cada tres aforismos, me olvido uno. El aire me debe un libro por lo menos. 
* 
He visto a la Vía Láctea desvanecerse tras el humo de mi cigarrillo. 
* 
Me paso la mitad de la vida juntando papeles sin importancia y la otra mitad tratando de deshacerme de ellos. 
* 
Odio las telas de araña y los argumentos. 
* 
Si no me comprenden, me irrito. Si me comprenden, me entristezco. 
* 
Yo soy un hombre de mundo, pero del otro.


Además, me traje arrastrado un libro de aforismos de su hijo César Fernández Moreno, que reseño en Suma Cultural

martes, 10 de diciembre de 2013

Guiñar con todo el cuerpo


Carmen guiña con mucha gracia. Y con tanta implicación que lo hace con todo el cuerpo. Ladea la cabeza del lado guiñador y recoge esa mano y hasta cojea un poco. Si ella hace algo, lo hace de todas todas. Y, a partir de ahora, cada vez que vea a un cojo, sentiré que guiña, feliz, en serio. 


lunes, 9 de diciembre de 2013

Hojas secas mojadas



Razones por las que, a pesar de tanto ruido y prisa, me paro en seco a leer el libro Hojas secas mojadas, de Isabel Bono, en Siltolá. 1) El comienzo de la solapa: "Cuanto más tiempo pasa más simple y corta se vuelve mi biografía". 2) La hermosa fotografía, artística sin llegar a cursi gracias a un pequeño guiño de ironía. Y, desde luego, 3) un título redondo, que se balancea, coma una hoja cayendo en otoño. Y ya para engancharme del todo, 4) el título de una de las pequeñisimas prosas, que yo llamaría aforismos:  El silencio está sobrevalorado. 

Me siento, me callo y (me) leo:

Siempre he pensado que sería más práctico pedir deseos a las estrellas fijas. Para poder reclamar, llegado el caso. 
* 
cuando la química manda 
Sólo es un cuenco de cerezas que tu madre acaba de lavar, pero hoy sólo ves los huesos de aquellos veranos que no van a volver. 
* 
descartado 
No te pienso, luego no existes. 
* 
Me acuerdo de tí, escribes. Y el peso de esa í me asegura que no mientes. Y me da por pensar en un comando rebelde que a partir de hoy tildara todos los monosílabos. Pronto seríamos miles. De momento, tú y yó. 
* 
universo paralelo (o algo) 
Ese silencio sospechoso de la luz sobre las cosas. 
* 
el juego del ahorcado 
Encontrar la palabra que me nombra y que su significado no me duela.


No sé si las razones eran o no muy frívolas o muy caprichosas, pero tenían razón. Gracias.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Concepción Inmaculada


La incrédula sorpresa con la que mis alumnos escuchan que para que el matrimonio canónico sea perfecto requiere de la consumación me llena de placer. Me regodeo en ese maravilloso carnalismo de la Santa Madre Iglesia, que a ellos, tan desprejuiciados, les coge por la espalda, sin embargo y —a la vez— naturalmente. Esta mañana la felicísima sorpresa me la he llevado yo al pensar en la Inmaculada Concepción. También celebramos una unión carnal, la de Joaquín y Ana. El soponcio, pues, que les entra a los amigos argentinos cuando escuchan que Conchita es un nombre muy popular en España, está bastante justificado. Todo lo cual me lleva a concluir que, junto al puro amor a la Virgen, a la historia de España, al Cuerpo de Infantería y a los Colegios de Farmacia, hoy es un día que tenemos que celebrar específicamente los padres cristianos, que hemos concebido como Dios manda. Qué privilegio. 


sábado, 7 de diciembre de 2013

Aután


No sé qué hace un mosquito en nuestro dormitorio con el frío que hace. Pero allí zumba. Busqué, desesperado, a las tres de la mañana el enchufe de las pastillitas, pero alguien debe de haberlo guardado con las sombrillas y las palas de playa, como es lógico. Después de revolverlo todo, sólo encuentro un viejo bote de Aután. Al untarme el líquido, un olor que me arrastra a más de treinta años atrás, a mi primer campamento –no muy feliz– en la Sierra de Cazorla. Aquel era su olor y yo no lo sabía. Me costó dormirme, aunque ya no por el mosquito. 


jueves, 5 de diciembre de 2013

[Este vídeo puede herir su sensibilidad]


Mi hijo Enrique, a la edad de dos años, descubre la muerte. Lo grabé en vídeo, así que dispongo de un documento gráfico. Él quiere negarla, se ve. Hacía unas semanas habíamos cogido una perdiz viva, lo que ha hecho, sin duda, mucho más doloroso el contraste. Enrique, enseguida, se rinde a la evidencia. Y entonces, como su lejano pariente Gabriel Miró, parece lamentar más que la muerte del pájaro la interrupción de un vuelo. Yo, como ven, no trato de dulcificarle la dura realidad. Antes preferiría hacerme vegetariano. Hay un momento asombroso que justifica que cuelgue el vídeo: ante lo irremediable, mi hijo descubre la elegía y el alto consuelo de la belleza. 



Pero no creáis que se va satisfecho. El elegíaco auténtico nunca lo está, no puede estarlo. En la cocina, como un pequeño héroe griego o como un personaje veterotestamentario, se tiró cuan largo es en el suelo, y lloró, cubierto de polvo y de ceniza, suspirando: "Está frío, quiero que esté caliente". Eso ya era demasiado tremendo y no tengo documento gráfico, porque no tuve cuerpo de grabarlo. 



martes, 3 de diciembre de 2013

El extraño caso de las opiniones mutantes


Escribo una crítica y cada vez que la releo o la recuerdo pienso que fui, sucesivamente, demasiado duro, blando, tajante, oscuro, taimado, imprudente, injusto, inflexible, misericordioso, implacable, obtuso, clarividente, perspicaz, torpe... Eso me había pasado con las reseñas casi siempre, pero últimamente me pasa con los consejos que inflijo a los amigos, con las opiniones que doy en las cenas, con las charlas que tengo con mis alumnos, con las clases, con todo. Un poco de Parménides, por favor, que estoy de Heráclito y el todo fluye hasta el cuello.


domingo, 1 de diciembre de 2013

Paños menores


El inolvidable Carlos Pujol, que tanto echamos de menos, dijo que "enseñar un borrador es mostrarse en paños menores". Yo, que tanto le enseñé los míos buscando sus consejos, y que los sigo enseñando a los amigos, no siento ese pudor, lo confieso. En cambio, para mí, "enseñar al escritor es mostrarme en paños menores". Qué vergüenza me da que me conozcan mis lectores, con razón.


sábado, 30 de noviembre de 2013

Como en un espejo


En el Cielo veremos que veíamos todo como en un espejo. También los chistes. Aquel de que el mejor negocio del mundo es comprar a un argentino por lo que vale y venderlo por lo que se cree que vale, allí es al revés: el mejor negocio del mundo es comprar a uno (incluso argentino) por lo que se cree que vale y venderlo por el pretio magno de lo que en verdad vale. 


viernes, 29 de noviembre de 2013

Eureka


Por fin me he comprendido. Ya era hora. No es que no me guste viajar, es que quedarme en casa me gusta todavía más. 

¡Pero viajar me encanta!



martes, 26 de noviembre de 2013

Alejandrinos


Un deseo vehemente de hacer alejandrinos
apenas por su música, sus acentos, su forma... 
Aunque luego sospecho que hay un ansia escondida 
por alargarlo todo, por alargarlo todo.


domingo, 24 de noviembre de 2013

Irene Vázquez Romero


Este blogg está de luto

Por Irene Vázquez Romero, que leía con nosotros. 

* * * 
Y dos reflexiones al paso, en su honor. Pensaba haber titulado la entrada con "Este blogg está de luto", pero hay un consuelo en usar su nombre, en escribirlo como un pequeño desafío a la enorme muerte analfabeta. Y luego hubiese querido poner color de luto al enlace, pero el color de luto es el negro, que no es un color, y con él escribo siempre. Escribimos de luto, con la muerte presente, sin color. Y es un símbolo, lo veo. 




viernes, 22 de noviembre de 2013

La llama de la jacaranda


Mi padre había podado su jacaranda y me ofreció la leña. Corrí a recogerla ilusionado y de vuelta a casa a encender la chimenea. Esperaba una llamarada azul, como si fuese de gas, pero de flor. La llama era como siempre, pero nos gustó lo mismo, y además les conté a mis hijos lo del verso de Sánchez Mazas que asimila las hogueras a tremolantes —rojo y oro— banderas nacionales. Ellos me miraban como quien oye arder. Sin embargo, igual que a la puesta de sol las últimas tardes de verano le veíamos el rayo verde, aunque no, a la primera chimenea del invierno le veíamos la leve flor de la jacaranda, y quizá, eso sí, su olor. 



jueves, 21 de noviembre de 2013

Molina en la balanza




Atormenta mi conciencia de veras la cantidad de libros que os aconsejo. ¿Qué pasa con vuestras economías y con vuestro tiempo, de los que tan poco cuidadoso os estoy resultando? Siempre podéis no hacerme ni caso, me digo, pero no es un consuelo digamos que muy redondo, la verdad. Más me vale el mal de muchos y saber que de cada libro que recomiendo, salgo yo con varios pendientes por leer, en una cuesta geométrica que Dios sabe dónde va a terminar, o mejor dicho, que sí sé dónde va a terminar, y sólo Dios sabe cuando. 


Del libro de Jerónimo Molina, que se titula Nada en las manos, me llevo en las mías una lista que va desde don Diego de Saavedra Fajardo —¡ya he empezado con una empresa al día!— hasta retomar más sistemáticamente a tío Gabriel Miró, pasando por Julien Freund, Raymond Aron y Ángel López-Amo. Uf, qué de tarea, por delante, gracias a Dios. 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Unas gotas de Haendel


José María Jurado (Sevilla, 1974) es ingeniero de Telecomunicaciones y poeta culturalista. Acaba de publicar Una copa de Haendel (Siltolá). El Barbero del Rey de Suecia selecciona un verso por cada poema.

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Mientras llega la noche con su reloj de estrellas 
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caderas de champán, ojos de escarcha. [las princesas de Austria] 
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Esqueleto del alma, los árboles desnudos 
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Por la Quinta Avenida
                                    y de Medina a Olmedo. 
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una lenta garganta en pugna con la muerte [el violoncelo] 
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por el desfiladero hondo del silencio 
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sobre un fondo de estrellas imantadas 
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se mezclan en el barro la sangre y el espíritu 
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Y justo ahí se acaba la partida. 
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galopan por canales eruditos ["Apertura veneciana"] 
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el oro o el dolor, dólar del mundo. 
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No conozco la flor del sicomoro 
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Pero tu padre es rico  
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bajo la copa tenue miramos las estrellas 
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La mañana del viernes, pleno mayo 
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cuando el breve vencejo y la lenta espadaña 
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el seno palpitante, mano y luna 
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hay párpados en las cosas 
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esa inane existencia de la desesperación. 
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a la página en blanco de la noche 
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son of man, I will show you fear in a handful of dust 
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o el lento florecer de las arrugas 
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la luna es una flor de ciruelo. 
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como en un haiku. 
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En torno de la fuente gira el cielo 
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Rocinante vencida que cabalgas [la guitarra española] 
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el cardo inmaculado de Juan Sánchez Cotán 
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Sobre un fondo de antenas y tejados 
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Redoble de tambores, fanfarrias al ocaso 
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la tarde morirá crucificada 
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o como a esa brias de mármol que a través de los siglos desciñe dócilmente los pliegues de una túnica sobre un cuerpo de nieve y todavía cautiva la mirada 
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cuando el viento levanta acantilados 
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los hijos de la rosa de los vientos 
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los que aquí te contemplan no son dioses 
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Nadábamos, nadábamos con una risa floja 
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¿Y qué luz podré dar? 
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también Marcel y Lope y don Antonio 

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Corro el riesgo de dar la falsa impresión de que no hay poemas completos en este libro. Y claro que los hay, pero corro el riesgo a gusto porque la manera de sentirlos es paladearlos versos a verso y, sobre todo, porque con estos pocos escogidos se transmite, de un sorbo, la música de la copa de Haendel de José María Jurado, y sus imágenes que son un símbolo, uno, aunque no sé de qué, y su espíritu, que es suyo y es de todos.