lunes, 29 de septiembre de 2014

Un beso y nueve abrazos


Otras gracias, además, más invisibles, habré recibido en la beatificación de Álvaro del Portillo, no lo dudo. Las dos ceremonias fueron emocionantes y contenidas, y la inmensa Valdebebas se puso íntima como una pequeña plaza. Pero gracias a don Álvaro he vivido dos momentos muy importantes para mí este fin de semana. Pude darle un beso a una prima de Leonor que acaba de salir de una operación nuevamente. Eso, por un lado. Por otro, el viernes cené con mis muy antiguos amigos y amigas de la Universidad de Navarra, que habían acudido a Madrid por lo mismo. Lo viví como un favor del nuevo beato, pues yo soy muy ensimismado, muy sedentario, como sabéis, muy presentista, como se confiesa en el poema, muy dejado, soy todas esas cosas y más, y los tenía muy abandonados, aun sabiendo lo que me perdía. El viernes lo sentí, ganándolo. El único que me dijo que seguía igual que siempre, ¡idéntico, vamos!, fue uno de ellos que no ve demasiado bien. Pero algo sí seguía igual, casi treinta años después, el humor, la complicidad, la compenetración. Y mi alegría. 


sábado, 27 de septiembre de 2014

De viaje


Como estoy de viaje, pongo un enlace

Aunque técnicamente no estoy de viaje, sino de peregrinación, que es otra cosa y que sí me permito. 


viernes, 26 de septiembre de 2014

Encadenados


No es lo que parece. Porque parece fatal. Este fin de semana, Leonor viaja a Amsterdam, sí, ay, a Amsterdam, con sus amigas; y yo voy solo a Madrid a la beatificación. Los niños se quedan con su abuela en casa. 

Ahora las explicaciones. Ella cerró el viaje hace un siglo, sin que ni ella ni yo cayésemos en la coincidencia con Madrid. En principio, pues, yo me habría quedado con los niños, lamentando la modernidad de celebrar así el 40 cumpleaños de su grupo de amigas, pero bueno, con los niños. Y ella me habría acompañado a Madrid a la beatificación, como le hubiese gustado. 

Lo bueno es que ella ha sentido más que yo, si cabe, tanta modernidad. Y lo mejor no es eso. Ayer se puso una cadena con el escapulario para el viaje, ella que no acostumbra. Y esta mañana, he visto que había rebuscado entre los regalos de bautizo de los dos niños y cada uno llevaba su cadenita. Estaban muy contentos. Yo, hasta ahora el único encadenado de la casa, lo estoy mucho más. Hay otro vínculo, y muy fuerte, entre nosotros. 


martes, 23 de septiembre de 2014

Ahora


Los niños están acostados y Leonor y yo vamos a cenar por fin. Aparece Enrique en la cocina, reclamando un cuento. Su madre le dice: "Ahora voy, estoy cenando con papá". Y Quique replica: "¡No, ahora!" La discusión, aunque de cuatro palabras, dos y dos, es espectacular: "Ahora voy", "No, ahora". "Ahora voy", "No, ahora". Y yo me río, orgulloso, de la sutileza lingüística de Enrique, que ha captado que, en esto del "ahora", hay muchos grados. 

(Me río, sí, hasta que me aplico el cuento.)


lunes, 22 de septiembre de 2014

Secundaria

  
Yo pretendo desvelarme por mis asuntos literarios, pero llega la noche y mis sueños se llenan e inquietan con los problemas del instituto. 


 

viernes, 19 de septiembre de 2014

Euromillón


Os ibais a reír si contase de mi cosa esa de jefe de estudios y las conversaciones y polémicas. Claro que sería fomentar el ultraliberalismo. Prefiero hablar de mis alumnos. Les propongo una actividad inicial, para ir conociéndonos. "¿Qué harías si te tocasen 60 millones de euros en la lotería?" Y algunas contestaciones: me sacaría el carnet de conducir, me tatuaría el brazo, iría a Madrid, me compraría un ordenador bueno... Sí tenemos sueños baratos, pero valiosísimos porque son sueños. Me cuesta disimular el asombro y la ternura. Qué maravilla. (Y qué descanso, por supuesto.)


jueves, 18 de septiembre de 2014

Conversación


De tanto como corro últimamente, hasta llego pronto. Así que me senté en el parque a hacer tiempo, leyendo, por fin, un poco. O intentándolo. Me cautivó enseguida la conversación del banco de al lado. Eran personas mayores, uno con un andador, una con unas muletas, casi todos con zapatillas. Primero, me gustó ese tono de la conversación como de pelar la pava a la antigua, con bromas y salidas airosas y enfados fingidos o verdaderos. Al rato me di cuenta de otro detalle que ya me cautivó por completo. Hablaban de ir o de haber ido a otras zonas del Puerto, distantes diez minutos a buen paso, como de audaces incursiones, casi como de aventuras, prácticamente como viajes. Me resultó fascinante. Acabé pensando que no había llegado pronto de ninguna manera, sino a la hora exacta, al lugar preciso, a la conversación preciosa. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Litote


A la tercera vez que te dicen que no te van a protestar por eso uno ya empieza a pensar en figuras retóricas. 

martes, 16 de septiembre de 2014

Vida ordinaria


Alertas de Google, ese instrumento de la vanidad, me ha avisado —omnia in bonum— de este poema de Jaime, recuperado por la Red. He descubierto en su aviso moral una profundidad como nueva. Y en ese estado de ánimo, cuánto me ha gustado, a pesar de su voluntarismo, la foto que lo ilustra, de Pierre Jahan (1947). La vida convertida en arte: la de unos limpiadores inclinados y sudorosos, con un eco transparente al espejo velazqueño. Y la escena ocurre donde se lo merece. ¡En el Museo del Louvre!, que no es El Prado, pero vale.



jueves, 11 de septiembre de 2014

Soy un gran escritor...


... de contracubiertas. Doy, a la contra, lo mejor de mí. Sin renegar del prólogo, de la reciente publicada obra teatral de Chesterton, La Sorpresa, tan extraordinaria —aviso—, yo, tan pequeñito, me he gustado mucho ahí detrás: 





miércoles, 10 de septiembre de 2014

'Luna' (directo - 2001)





Mis hijos y nosotros celebramos la luna cantando esta canción. Nos la piden a poco que asome sobre el horizonte. Me he fijado, sin embargo, en la letra y he visto que es insulto tras insulto a la luna y todavía peor: un himno al cansancio de verla, como si eso fuera posible. Cómo insisten: tristeza, falta de libertad, voyeaur, tirana y, encima, lunática... Pobre luna.

Yo, por mi cuenta, he sacado una lección moral y poética, si me permiten la redundancia, del contraste entre la letra de la canción y nuestra alegría redonda. El canto siempre es celebratorio, por encima de las intenciones y de la filosofía del compositor. Es, pues, otra idea que le debo a la luna.

martes, 9 de septiembre de 2014

Castillos y leones


No soy muy de tomar vídeos, pero lo hizo mi suegra, que nos acompañó a la procesión. Y me alegro mucho, de que nos acompañase, por supuesto, y de que tomase el vídeo. Ahora puedo presumir de patrona, de castillos y leones, de corporación municipal y hasta de la Guardia Civil. Todo como en un poema postmodernista. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

Guerrera


Voy contra mi interés al confesarlo, pero un tic de reaccionario me hace santificar (y disfrutar) mucho más las fiestas religiosas cuando no son fiestas civiles. Bien porque no la recoge el calendario laboral o porque trabajo, como hoy, en otro pueblo. Hay una voluntad de celebración por lo alto que me hace estar en tensión. Para un Virgen beligerante, además, es miel sobre hojuelas. No se lo digáis a nadie. 


domingo, 7 de septiembre de 2014

Cuidado


Esta noche me ha despertado Leonor, advirtiendo desde su sueño en voz alta: "¡Cuidado!", y enseguida me he vuelto a dormir y a soñar con lo mío, pero con mucha más prudencia. Su cuidado ha trasvasado de sueño a sueño. 




sábado, 6 de septiembre de 2014

William Cobbett

Cuando regresó a Inglaterra fue con el propósito determinado y perfectamente simple de encontrar a la muchacha que había visto en la nieve. En los primeros tiempos había llegado a una especie de compromiso con ella, y había puesto solemnemente en sus manos un paquete de dinero sellado, diciéndole que dispusiera de él si alguna vez lo necesitaba. Entonces su regimiento cruzó el Atlántico, y ella se perdió en el laberinto de la pobreza de una ciudad moderna. Durante mucho tiempo no consiguió hallar ningún rastro de ella; por último la encontró en un barrio sórdido, donde trabajaba como sirvienta de la clase más humilde, y ella le devolvió el paquete que contenía el dinero, con el sello intacto.

Esta historia nos cuenta G. K. Chesterton en su biografía de William Cobbett. Luego se demora en explicarnos la emoción y la moraleja implícitas. La historia es tan bonita, tan transparente, tan noble, que nosotros podemos prescindir de las glosas y recrearnos en ese sello intacto. 


jueves, 4 de septiembre de 2014

Un cirio


Me hubiese gustado despertarme a media noche por una rima indomable de un soneto, como cuando era joven, pero ha sido por los horarios del instituto.

A cambio, me he reído. Solo, a las tantas, teniendo que taparme la boca para no despertar a Leonor con mi carcajada de loco.

Resulta que el mayor de los problemas al horario de instituto lo plantea la Religión. Eso da lugar a enjundiosas conversaciones entre el atribulado equipo de dirección. A veces (y he aquí mi risa) los diálogos tienen una misteriosa precisión. Os lo cuento.

I- Un cirio.  Según expresión del director, lo que monta la Religión, que hay que cuadrar con las horas de Alternativa, pero concentrándolas todas los jueves y el viernes, porque la profesora de Religión no tiene más días asignados con nosotros, lo que monta, dice, es "un cirio". No me digan que no chisporrotea el nombre exacto de la cosa, eh.

II- ¡El problema de todo es que este instituo es ateo! También lo repite el director. Al tener tan pocos alumnos de Religión, nos dan un horario partido de la profesora, sólo dos días, pero hay que montar muchísimos grupos de Alternativa a la misma hora, con lo que los horarios revientan por dentro. Ésta es la explicación técnica, y el director repite lo del ateísmo con gracia y con respeto por la libertad de los alumnos; pero tampoco el Sumo Sacerdote Caifás sabía, cuando dijo aquello de que convenía que un sólo hombre muera, que estaba haciendo una profecía como la copa de un pino.

III- Ni Dios. En los momentos más desesperados, mesándose los cabellos, alguien dice: "Es que no escoge Religión ni Dios". Lo que me permite hacer un inciso: "Tratándose de la Religión, quizá la expresión peque de exagerada".

IV- Crucial. "Solucionar la cuestión de la Religión es crucial", dicen. Y yo, naturalmente, no tengo nada que añadir.

V- Lo fundamental para el funcionamiento del instituto. Insisten. Y yo, como en el punto IV, callo y otorgo.

VI- La Providencia. Quizá una solución sea, se sugiere a la desesperada, que los alumnos que vayan matriculándose con posterioridad tengan que meterse en Religión. No será, porque hay que dejar escoger, pero sería un caso de libro del "Los últimos serán los primeros" y de los inescrutables caminos de la Providencia. 


VII- Sacrificio. En eso estamos de acuerdo todos. La profesora de Religión hace lo que puede y más por solucionar el problema. "Está dispuesta a sacrificarse", concluye uno, "y sin perder la sonrisa"; y yo siento entonces —orgulloso de mi compañera— que acaba de dar la primera lección de cristianismo, y todavía ni ha empezado el curso ni le hemos cuadrado tan siquiera, qué más quisiéramos, el horario.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

A pesar de todo



Los ángeles existen pero pueden ayudarnos menos de lo que quisieran. Les cuesta mucho contemplarnos sin irritar sus ojos, llamar a nuestra puerta sin llagar sus manos, escuchar lo que decimos sin dañarse el corazón.

Y el mío, vista cansada, manos encallecidas, corazón roto, no deja, sin embargo, de ayudarme todo lo que quiero, que es mucho.  

[El espléndido aforismo es de Alejandro Marzioni, la certeza es mía.]

martes, 2 de septiembre de 2014