jueves, 13 de julio de 2017

Love is in the air


Cometo el error de preguntarles quién quiere venir a los toros conmigo. Sabía que Quique sí y que Carmen no, así que no sé para qué pregunto. Lo que me sorprende es el discurso antitaurino que hace Carmen, con una bravura (dialéctica) que no teme al castigo. Me sirve como unas banderillas de castigo, para que no me olvide de cómo las nuevas ideologías están en el aire y se contagian de forma misteriosa. Nadie le ha predicado a la niña antitaurinismo y ahí está, escarbando en la tierra y embistiendo a todo lo que se menea. Es un tema menor, una novillada sin picadores, pero yo me preparo ya para las grandes plazas y los toros de tronío que me esperan.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé si me engaño, pero me da que nada es menor, como advertimos cuando llega lo mayor. Un placer leerle.
J.A.

Jesús Ares Fondevila dijo...

¿Y si no sucumbe sin más a una ideología sino que se apropia de una idea que, en tanto que distinta a la del padre, éste, a la defensiva, “contrariado”, pretende desactivar tachándola de “ideología”?

Enrique García-Máiquez dijo...

Touché, pero sigue siendo extrañando que, con siete años, le lleguen ideas que no ha oído en casa y también que sus métodos para defenderlos sean tan victimistas e ideologizados. Dicho sea con la misma sonrisa con la que trataba de rebatir sus argumentos refunfuñantes.